LA PRENSA/HÉCTOR ESQUIVEL

Mil caras y un corazón

Ser una mujer marchita y maltratada ayer, despertarse hoy como una hermosa y enérgica joven o prepararse para el traje de la soledad mañana. Vivir vestida con diferentes pieles no es tarea fácil, pero Amanda Polo decidió dedicar su vida al teatro.

Por Tammy Zoad Mendoza

Ser una mujer marchita y maltratada ayer, despertarse hoy como una hermosa y enérgica joven o prepararse para el traje de la soledad mañana. Vivir vestida con diferentes pieles no es tarea fácil, pero Amanda Polo decidió dedicar su vida al teatro.

Amada entró a escena a inicio de los noventas en el programa infantil “Tita Ternura”, pero de la televisión saltó a las tablas del teatro donde ha permanecido hasta hoy, tiempo y talento que le hizo merecedora en el 2003 del Alma Mater por Mejor Actriz Nacional en el Interuniversitario de Teatro.

“Soy una mujer completamente apasionada, en el trabajo y en la vida”, asegura Amanda. “Me gusta entregarme de lleno en lo que hago y hacerlo de la mejor manera posible”.

Se graduó como actriz en la Escuela de Teatro Justo Rufino Garay, luego de haber realizado estudios de este arte en México. A sus veintiséis años ha participado como actriz en obras como Deja que los perros ladren , El Cruce y Sopa de muñecas, obra que alcanzó gran eco en la sociedad nicaragüense por abordar el tema de la violencia intrafamiliar en sus diferentes formas durante las 120 funciones en todo el país.

“Para interpretar un personaje debés entrar en su piel”, comparte Polo. “El personaje de Ana, en Sopa de muñecas fue uno de los más delicados de abordar y uno de los que más me marcó, meterme en la sicología de mujer maltratada me dejó sensible ante cualquier tipo de violencia a mi alrededor”.

ARTISTA NÓMADA

Amanda vive en muchos mundos que giran en torno al teatro. Su madre, la reconocida teatrista Lucero Milán, con quien creció aquí en Nicaragua, fue su mayor maestra y la más severa. Su padre, que reside en México es el otro motor que la impulsa. “No concibo la vida sin mi familia, por eso viajo constantemente de aquí a allá para permanecer en contacto con ambos”, dice Polo.

Pero esta artista nómada tiene ahora un nuevo hogar. En diciembre del año pasado empacó su vida para instalarse en un nuevo escenario: Argentina.

Este país del sur es el que reunirá a Amanda con el otro amor de su vida, su novio, con quien ha mantenido una relación a distancia, México-Nicaragua por cinco años. “Es un reto para ambos llegar a un país desconocido y empezar de cero, pero confiamos en nuestras capacidades profesionales y nuestra proyección”, comparte Amanda y concluye “estoy en un punto de mi vida en el que tengo que dar un giro de independencia y arriesgarme por mis sueños y por lo que amo”.

AMANDA Y LA SOLEDAD

l“Me gustaría trabajar nuevamente en una producción audiovisual ya sea un corto, un documental o un largometraje, pero sólo como actriz”, comenta Amanda Polo, “otro de mis deseos es participar en un musical”.

El teatro la ha llevado a explorar el mundo audiovisual, en el que recientemente incursionó de manera completa. Lo que para Amanda Polo inició como un escrito personal acerca de la soledad y sus efectos en el ser humano, se convirtió en un guión que dirigió, protagonizó y presentó a finales del 2009.

“Estoy realmente contenta de haber explotado ésa faceta y conocer todo el trabajo que conlleva un corto de ficción”, asegura. “Esos ocho minutos que presenta el trabajo final, me enseñaron mucho, pero en definitiva no cambiaría la actuación”.

Amanda  es Licenciada en Mercadeo y Publicidad, especialista en Marketing Cultural. “Nunca he ejercido mi carrera como tal, y aunque sé que es un respaldo, espero no llegar a necesitar de ello, pues el teatro es todo para mí”.

Nosotras

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí