Año par, terminado en cero

¡Primera columna de enero 2010! ¿De qué escribir? ¡YA! Un año cuya numeración termina en un número par 10, que siempre se hace más significativo (desconozco causas) al igual que cuando llegamos a los años que terminan en 5 (¿por ser mitad de 10?) ¿Qué nos depara el nuevo año? Tal vez sería necesario darle una revisadita a lo que quedó pendiente del 2009, por su importancia y darle continuidad (¡nada de borrón y cuenta nueva!) En el caso de los estudiantes, unos en exámenes de reparación (por lo visto no hicieron el mayor esfuerzo, ni los padres tampoco en cuanto al seguimiento que deben darle, independientemente del subsistema donde se encuentren: básica, media o universitaria), otros que van a cursos de verano —donde adelantan asignaturas o las utilizan para reparar, donde quedaron aplazados—. Por cierto, papá o mamá: ¿está usted claro si va a adelantar o a reparar? ¡Ojo al Cristo!

¡Primera columna de enero 2010! ¿De qué escribir? ¡Ya! Un año cuya numeración termina en un número par 10, que siempre se hace más significativo (desconozco causas) al igual que cuando llegamos a los años que terminan en 5 (¿por ser mitad de 10?) ¿Qué nos depara el nuevo año? Tal vez sería necesario darle una revisadita a lo que quedó pendiente del 2009, por su importancia y darle continuidad (¡nada de borrón y cuenta nueva!) En el caso de los estudiantes, unos en exámenes de reparación (por lo visto no hicieron el mayor esfuerzo, ni los padres tampoco en cuanto al seguimiento que deben darle, independientemente del subsistema donde se encuentren: básica, media o universitaria), otros que van a cursos de verano —donde adelantan asignaturas o las utilizan para reparar, donde quedaron aplazados—. Por cierto, papá o mamá: ¿está usted claro si va a adelantar o a reparar? ¡Ojo al Cristo!

Qué decir de aquéllos que culminaron el bachillerato (noviembre 2009) y que suelen descansar —¿o perder tiempo?— en enero y febrero, para en marzo comenzar su vida universitaria, entiéndase el “bautizo” de un mundo contrastante con relación al quinto año u onceno grado, donde muchos de los y las jóvenes no poseen una suficiente orientación vocacional, de ¿qué estudiar? Donde realmente prima qué estudiaron sus progenitores, o algún que otro familiar o persona con cierta visión de desarrollo profesional, con el inconveniente de quedar a nivel de consejos y tal vez acompañado de poca cientificidad, “… a mí me parece que… esta carrera porque…” ¿La selección? Carreras que garanticen empleo, además de un excelente respaldo financiero.

Desgraciadamente un análisis de este tipo suele discriminar carreras tan importantes como el magisterio, carrera muy digna donde los que estamos nunca lo hicimos pensando en lo que íbamos a ganar desde el punto de vista financiero, pero lo que sí sabemos es cuánto ganamos en afectos, en agradecimientos, cuando cientos y cientos, miles de estudiantes nos reconocen nuestra labor de enseñarles mas allá de conocimientos, valores, buenos valores. Qué decir de las carreras vinculadas a la Agricultura, cuando somos un país eminentemente lleno de tierras muy fértiles; de la Veterinaria, disciplina encargada de precaver y curar las enfermedades de los animales, donde resulta significativa la cantidad de carne de ganado bovino que exporta nuestro país a Centroamérica y que comienza su expansión a Europa con mayor volumen.

¿Temores para el nuevo año? Posiblemente lo nuevo por conocer, nuevas y nuevos compañeros de estudio, nuevas asignaturas, nuevos profesores, mayor tiempo de estudio que el dedicado año que recién concluye. ¿Y en el caso de los trabajadores? Nuevos compromisos, nuevos propósitos, metas, tareas, mayor nivel de autoexigencia, mayor compromiso con la institución. Quedar claro que más allá de los años de trabajo, debemos mantenernos en constante superación. ¿Qué decir del reto que nos establece la tecnología de la información y la comunicación? ¿Preocupaciones? Un problema de recesión económica que impacta —al cual no podemos vivir ajenos— y afectan tanto a las instituciones públicas, pero también las privadas. Sin embargo todo lo que nos propongamos obtener, alcanzar, será posible, no cruzando los brazos, sino en el colectivo del cual formamos parte y que juntos no abra muros que se resistan.

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