“¿Va a llamar a su familia?”, preguntó un oficial de Policía a Lenín Peralta, mientras le daba constantes palmaditas para tratar de calmarlo, pero este último le respondió: “¿Cuál familia? Si aquí están todos”. Peralta es el padre de Lenín Boanerges, conductor de la camioneta Toyota Hilux verde, placas BO0732, la cual fue impactada frontalmente por un bus de la ruta Managua-Tipitapa.
El accidente ocurrido en el kilómetro 16 y medio carretera vieja a Tipitapa, dejó seis muertos y unos 12 lesionados, algunos de ellos en estado crítico que están hospitalizados.
El primer día del año fue el último para esa familia que deseaba celebrar el 2010 en El Trapichito. Lenín Boanerges, originario de Villa Reconciliación, llevó a sus familiares y algunos vecinos y amigos a pasar el día al balneario, sin saber que ésa sería la última vez que estarían juntos y que no regresarían nunca a la capital.

Su papá estuvo con ellos un rato, pero se regresó a Managua. La siguiente vez que lo volvió a ver fue sólo para identificarlo.
El olor a aceite quemado y sangre era lo que se respiraba en la entrada a la comunidad Los Robles, lugar donde ocurrió el encontronazo.
El bus amarillo con ruta Mercado Iván Montenegro-Tipitapa, conducido por Marvin Figueroa, al parecer invadió el carril izquierdo en el que se movilizaba un motorizado —todavía sin identificar— y quien fue el primer muerto de la tarde. El choque fue tal que la motocicleta quedó partida en varios pedazos.
La Policía de Tipitapa encontró dos cascos cerca del lugar, y aunque se buscó un segundo cuerpo, éste no fue encontrado. La poca luz no ayudaba mucho a los peritos y bomberos.
Después de chocar al motociclista, el busero perdió el control del automotor, impactando frontalmente a la camioneta, la que también traía pasajeros en la tina. Eran las 5:42 de la tarde.
Los pasajeros del bus salieron ilesos, el único trasladado al Hospital Alemán Nicaragüense fue el conductor. Pero esa suerte no fue la que corrieron los de la Toyota Hilux.
LOS FALLECIDOS
Lenín Boanerges, de 27 años, era quien conducía la camioneta verde; su mamá, Luz María Castro, de 44 años; la abuelita Amada Castro, de aproximadamente 60 años; una hermana de Lenín y una adolescente aún sin identificar.
A las dos únicas personas que sacaron con vida del interior de la Toyota fueron María Elena Bendaña, de 25 años, esposa de Lenín Boanerges, y la hija menor de ambos, Dayanara Tinoco. Ellas fueron trasladadas inmediatamente al Hospital Alemán.
Para sacar los cadáveres fue necesaria la ayuda de la Cruz Roja, los Bomberos y la Policía Nacional. Más de 10 personas jalaban metal, lo cortaban con dos sierras, o sostenían unas luminarias para poder ver. Aparte, otros oficiales de Policía trataban de retirar a los curiosos de la escena del accidente para poder trabajar más tranquilos.
La Policía de Tipitapa se vio obligada a cerrar la vía porque el bus quedó atravesado en la carretera. La vía sería abierta hasta varias horas después, ya que los peritos seguían recogiendo evidencias del accidente.
EN EMERGENCIAS DEL HOSPITAL

Horas de tensión se vivieron en la entrada de la sala de Emergencias del Hospital Alemán Nicaragüense por la angustia de los familiares que deseaban saber el estado de salud de sus seres queridos, después de ocurrido el fatal accidente en el kilómetro 16 y medio de la carretera vieja a Tipitapa.
Vecinos, amigos y miembros de las diversas familias se daban consuelo entre sí. Mientras que otros pedían a Dios fortaleza ante cualquier noticia que pudiera derrumbarlos.
Tampoco se hicieron esperar los curiosos quienes tomaron pedazos de bloque para poder usarlos como tacos y observar a través de los vidrios oscuros que daban la vista panorámica hacia la sala donde estaban los diez pacientes. De estos ingresados, algunos eran pasajeros del bus.
Los curiosos también se encargaron de dar información falsa o mal contada a las personas que iban entrando en busca de sus familiares, logrando así que el ambiente transcurriera de forma más desesperante.
Las ambulancias sonaban sus sirenas mientras salían con pacientes rumbo a otros centros hospitalarios de la capital. Miembros de la Cruz Roja al mismo tiempo que realizaban su trabajo, comentaban la tristeza que les causó observar tantos cadáveres.
De forma desesperada doña Marina Orozco, de 40 años, bañada en lágrimas, salió de la sala del hospital diciéndole a su hija: “Creo que mi niña está muerta porque el médico no la encuentra registrada en la lista de pacientes”. Ella buscaba a su hija Lisset Romero Orozco, de 23 años, a quien le había dado permiso para ir de paseo con algunos vecinos.
En estado grave se encuentran Haslam Gamboa Moreno, de 36 años; una mujer de unos 30 años presentaba trauma cráneo encefálico severo, y otros dos pacientes tenían fracturas.
María Rafaela Ruiz Guido, de 30 años, presentaba politraumatismo y fractura de fémur derecho. Kennety Bermúdez, de 5 meses, está herida. Mientras Tatiana Guzmán, de 21 años; Mayling Tinoco, de 6 y Jéssica Vallejos, de 30 años, se encuentran estables.
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