CORRESPONSAL/ BLUEFIELDS
Con el voto de 32 consejeros autónomos del Atlántico Sur, el plenario del Consejo Regional Autónomo Atlántico Sur (CRAAS) aprobó el estudio de impacto ambiental a favor de las Centrales Hidroeléctricas de Centroamérica (CHC), encargada de construir una represa que hundirá bajo agua las comunidades Apawas, Olea Olea, entre otras, del municipio La Cruz del Río Grande.
“Fue aprobada con unanimidad de votos, a como bien lo decía ya había una comunicación masiva ante las autoridades comunales y regionales, ya era de conocimiento que era necesario esa aprobación para que ellos (CHC) pudieran cumplir con todos los otros procedimientos de ley en el país”, declaró la presidenta de la Junta Directiva del CRAAS, María Lourdes Aguilar Gibbs.
“Uno de los beneficios más importantes para La Cruz del Río Grande es que se construirá una carretera que beneficiará a toda la población, ya iniciaron el estudio de factibilidad y creo que en este año (2010) iniciarán su construcción”, dijo.
POTENCIAL HÍDRICO
Los consejeros de la RAAS sesionaron el 21 y 22 de diciembre para aprobar proyectos de desarrollo regional, entre éstos el proyecto hidroeléctrico Tumarín y el petrolero Noble Energy.
La empresa CHC, que pertenece al consorcio brasileño Queiroz Galvâo, será la que ejecutará la obra, que contempla la construcción de una represa, la central hidroeléctrica, una subestación y la reubicación de unas 300 familias.
El país se beneficiará con 220 megavatios de energía renovable, adicional a las ya existentes. El proyecto utilizará parte del potencial hídrico del Río Grande de Matagalpa, ubicado entre Tumarín y Apawas.
“Estamos muy contentos por esta decisión, el estudio de impacto ambiental demostró que no hay ningún problema grave; tenemos un plan de reasentamiento involuntario y compensación, el año entrante vamos a exponer la metodología que vamos a seguir…” anunció Sandro Ramírez, director de la sección ambiental del proyecto hidroeléctrico Tumarín.
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