Mauricio Díaz D.

“Ni por ética ni por estética”

 

“Creo que en la vida como en la política hay que ser ética y estética. Jamás cambiaría yo la Constitución para beneficio personal. Creo que no es una buena política que quienes tienen el poder arreglen las legislaciones, el mundo político, la Constitución, la autoridad, a la medida de sus intereses”.

Michelle Bachelet

 


Deja la Presidencia de Chile con el 76 por ciento de apoyo popular.

Es obvio que entre la Presidenta chilena y el Presidente de Nicaragua no hay nada en común y hay varios mundos que los separan. Una titular del Poder Ejecutivo que al dejar la Primera Magistratura se lleva ni más ni menos que cerca del 80 por ciento de respaldo popular y acuña la frase con que encabezo este artículo, no debe ser sólo oída sino que creída. En estas latitudes es un ser de otro planeta. En estos patios del Alba —proyecto de Hugo Chávez—, la reelección es un asunto de vida o muerte para la nomenclatura detentadora del poder. Jamás oiremos una expresión cargada de tanta valentía y valor nacionalista y patriótico como esa voluntaria renuncia a la perpetuación y en nombre —ni más ni menos— que de la ética y la estética. Valor moral y belleza definida por Immanuel Kant como la armonía entre la forma y el fondo.

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La elegante y profunda frase denota convicción y certeza de lo que es sano y lo que es maligno para la democracia chilena. No se equivoca una Dama que conoce la historia de su Patria y sabe qué es bueno y qué sería dañino para un proceso histórico de consolidación de libertades democráticas que —como en Nicaragua— ha costado sangre y lágrimas, héroes pretéritos y futuros que no cesarán de luchar por el más alto de los valores como es la libertad.

Provoca envidia (de la buena) ver una actitud integral entre la teoría y la práctica de una Presidenta de lujo que, en su visión de nación, deja un legado medible cuantitativa y cualitativamente para su pueblo. Sin demagogias ni obscenidades ególatras como a las que quieren acostumbrarnos a los nicaragüenses.

En este siglo XXI los parámetros para definir quién es revolucionario y quién no lo es han cambiado radicalmente: ser revolucionario es hacer feliz al pueblo que se gobierna, darle paz, seguridad, esperanzas en el destino nacional. Evitar su exilio. Respetar sus derechos humanos integralmente. Combatir las injusticias e inequidades socioeconómicas, no aprovecharse de éstas.

Sin lugar a dudas que la señora Bachelet es una revolucionaria del humanismo y del respeto a la dignidad de la persona humana.

No es revolucionario quien llega al poder a cualquier costo y para querer reconstruir una nueva dictadura. Peor aún si es en nombre de los pobres del mundo o del pueblo presidente.

Quien manipula la cooperación para beneficio personal, familiar y de su gang, no puede serlo, ni quien intenta dividir a la nación que gobierna con una política maniquea, falsa, combinando los vicios denunciados por George Orwell en sus obras y aplicando a la vez lo peor del ideólogo de la comunicación de masas del nazismo, Joseph Gobels. Orwell y Gobels juntos para amedrentar, mentir, engañar, manipular.

Ciertamente que entre Chile y nuestra Nicaragua hay enormes diferencias culturales, educativas y particularmente políticas. Los chilenos dejaron atrás dictaduras militares y proyectos de izquierda que conmocionaron los cimientos de su construcción democrática. Hoy siguen una ruta alejada de influencias perniciosas para su destino nacional. Una de ellas es el pretendido socialismo del siglo XXI, que en el caso particular de Nicaragua se traduce en un apoyo personal de Chávez a Ortega para consolidar su eje geopetrolero, creando nuevas clases sociales, capitalistas de Estado, traficantes de influencias, de los recursos nacionales y de la cooperación externa para reeditar una suerte de somocismo-orteguista.


El autor es diputado socialcristiano al Parlacen.

COMENTARIOS

  1. manuel
    Hace 17 años

    El pueblo que se duerme durante la dictadura amanece con una dictadura y para variar merece el gobierno que ellos eligen.
    Los nicas no hemos aprendido de su historia. El caudillismo no nos ha llevado a nada. Seguir la ideología o slogan de estado hacienda y depender de las migajas de los países ricos sin aprender a cocinar sus propios pescados seguiremos de mal en peor. Los ricos de Nicaragua se vuelven más ricos y los pobres en el paraíso de los eternos olvidados. Sí es mujer a la prostitución y sí es hombre al narcosuicidio. Sí es anciano y pobre pués se jodio y del árbol caído hacer buena leña y sí es joven al exilio y a la triste emigración sin raíces y másticando otra lengua y cultura. Deberíamos de no concemerisarse y tener otro espirítu más emprendedor, dínamico y trabajador. Dejar los vicios que nada traen sino tener el coraje de vivir nuestros sueños cosa que no es gratis, ya que, hay que trabajar duro. Deberíamos de hacernos un examen de conciencia y a culturizarnos y cambiar las normas de educación.

  2. Reed
    Hace 17 años

    Personas como este señor Díaz son los que justifican que Ortega quiera seguir en el poder. Desde ya no recuerdo cuando vengo de oír hablar a este señor que un día está con Violeta,luego Arnoldo y por último Bolaños. el nunca ha dejado de chupar la teta del erario publico.si no es de la cancillería, es embajador, ahora diputado. Hasta cuando va actuar como Bachelet y abandonar los cargos publicos y dar oportunidad a los mas jóvenes. Diputado socialcristiano? quienes son los social cristianos más que garrapatas que se adhieren a los bueyes que están en el poder si no es con el PLC es con ALN y si no con el FSLN, se dividen y se cambian de nombre a Demócrata Cristianos etc. Para luego repartirse en las distintas fuerzas políticas y obtener cargos. Que se dediquen a escribir en los diarios para contar que todo pasado siempre fue mejor y dejen a la nueva juventud forjar este país.

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