TEGUCIGALPA/ AFP
Representantes de los industriales, comerciantes, empresarios, campesinos, pobladores, médicos y artistas, entre decenas de sectores, se reunieron en un hotel de Tegucigalpa ante una mesa en la que estaba Lobo con miembros del aún opositor Partido Nacional (PN) para escuchar sus planteamientos.
Todos “tendrán un minuto para que nos escuchemos todos”, dijo Lobo a los distintos sectores que comparecieron para la elaboración de un “Plan de Nación para los próximos decenios” que logre “la reconciliación del país”.
A la reunión asistieron los contendientes que perdieron las elecciones ante el candidato conservador el pasado 29 de noviembre.
Sin embargo, el gran ausente de este diálogo es el Frente de Resistencia contra el Golpe, que aglutina a medio centenar de sindicatos y asociaciones sociales y estudiantiles que apoyan a Zelaya.
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El presidente interino de Honduras, Roberto Micheletti, reiteró este lunes que el derrocado mandatario Manuel Zelaya puede salir de Honduras, pero sólo en calidad de asilado, a cualquier país fuera de Centroamérica, y dejó claro que no renunciará a su cargo.
“Mientras él (Zelaya) salga como asilado no hay ningún problema”, afirmó Micheletti en una rueda de prensa en casa presidencial.
El mandatario interino hizo alusión a las gestiones de México y de República Dominicana, cuyo presidente, Leonel Fernández, había convocado este lunes a Zelaya, quien se refugia en la embajada brasileña desde hace casi tres meses, y al mandatario electo, Porfirio Lobo, en Santo Domingo.
Micheletti dijo que Zelaya no puede salir como asilado “a ningún país de Centroamérica”, aunque “al resto del mundo puede hacerlo cuando él quiera”.
NO EXPLICA POR QUÉ
Micheletti no especificó por qué Zelaya no podría salir como asilado a un país centroamericano.
Pero reiteró que el presidente derrocado en un golpe de Estado el 28 de junio tiene que responder “ante los tribunales de justicia”, que lo acusan de varios delitos, entre ellos traición a la patria.
En cuanto a su eventual renuncia al cargo, como exige la comunidad internacional para reconocer al presidente electo, Porfirio Lobo, el gobernante de facto dijo que para entregar el poder está a “43 días de distancia”.
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“Quiero salir con la frente levantada y con la dignidad que el pueblo me ha dado”, subrayó.
Añadió que si lo invitan asistirá a la toma de posesión de Lobo el 27 de enero, porque no será él quien ponga la “banda presidencial, sino el que la pone (es) el presidente del Congreso”.
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