CORRESPONSAL / COSTA RICA
Oficiales de la Fuerza Pública y del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) encontraron el cuerpo de la niña Katherin Anielka Chavarría Sánchez, quien habría sido raptada la madrugada del lunes por un hombre a quien las autoridades capturaron ayer.
El cuerpo de la niña de tres años, hija de nicaragüenses, fue encontrado al mediodía de ayer a unos 500 metros de la vivienda, ubicada en La Tabla de Río Cuarto de Grecia, al norte de San José, de donde Jesús Ricardo Rojas Miranda, de 50 años, la habría raptado.
Según versiones preliminares de la Policía y el OIJ, el cuerpo de Katherin fue lanzado desde una peña hacia el cauce del río Toro Amarillo, pero no llegó hasta el agua. Las autoridades ayer tarde esperaban un forense para determinar las causas de su muerte.
DOLOR ENTRE FAMILIARES
“Yo la quería vivita a mi bebé, está muerta, yo no la he visto, es un momento bastante difícil, bastante duro, hay que seguir adelante”, dijo entre lágrimas Marlen Chavarría Sánchez, de 22 años, madre de la niña, minutos después de conocer la trágica noticia.
- Un vídeo captado por celular, en un fiesta, muestra a Jesús Ricardo Rojas Miranda, de 50 años, vistiendo una camisa manga larga negra, pantalón azul, gorra roja y una toalla blanca sobre el hombro. Rojas es sospechoso del rapto y crimen de una niña de tres años.
Según el Poder Judicial, Rojas Miranda fue condenado en 1991 a 10 años de cárcel por haber incendiado la casa de sus padres y actualmente tiene una causa pendiente por violación.
Los padres de la niña, son originarios de El Rama, Región Autónoma Atlántico Sur (RAAS), Nicaragua y tienen 11 años de vivir en Costa Rica.
[/doap_box][doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
[/doap_box]
“Tenía esperanza de que tal vez mi niña apareciera con vida, que estuviera bien, que tal vez (el sospechoso) me la hubiera dejado en algún lado, ahora me dan la noticia que aparece fallecida, me siento destrozado, deseara no vivir en este mundo”, dijo también entre llantos Juan Carlos Gaitán Miranda, de 29 años, padre de la niña.
“Deseara morirme junto con mi niña, irme con ella, es lo que yo más quería en mi vida y toda mi familia, pero mi tierna con el corazoncito de ella, el amor de ella que me tenía a mí era algo especial, algo lindo, muy hermoso y muy precioso, ese desgraciado me ha quitado la mitad de mi vida, quisiera poderme enfrentar a él, si él quería hacer algo por qué no lo hizo conmigo”, añadió.
DETENIDO EN UNA PULPERÍA
El sospechoso de la muerte, Rojas Miranda, ayer tarde permanecía en las celdas del OIJ, fue capturado por la Policía después de las 8:00 a.m. en una pulpería llamada La Cueva, en San Roque de Grecia.
Luego de recibir una llamada anónima, que denunciaba la presencia del sospechoso, la Policía de la ciudad de Naranjo se desplazó al lugar y capturaron al hombre, quien estaba pasivo en el negocio, con un bolso con pertenencias como ropa.
Según Juan José Andrade, jefe de la Policía de Alajuela, el sospechoso dijo que no tenía nada que ver con el incidente, pero los oficiales dijeron que constantemente cambiaba su versión.
A Rojas Miranda lo buscaban oficiales de la Fuerza Pública y del OIJ con perros de rastreo, en diversas comunidades del norte del país, luego que durante la madrugada del lunes desapareciera la niña.
El sospechoso, según las autoridades, estuvo en la fiesta de cumpleaños que los padres de Katherin organizaron la noche del domingo para otro niño de 10 años, en la casa de La Tabla. A la fiesta asistieron sólo conocidos, excepto el sospechoso, quien habría llegado acompañado de un tío de la niña.
La actividad terminó a eso de las 11:00 p.m. y los padres de Katherin salieron a encaminar a un familiar y dejaron a sus dos hijos dentro de la casa.
Ese descuido habría sido aprovechado por Rojas Miranda, quien estaba borracho en el corredor de la vivienda, para raptar a la menor.
“El hombre había quedado afuera (de la vivienda) sentado, las dos puertas estaban cerradas y los chiquitos estaban en el cuarto, él abrió la puerta de la cocina a patadas, se metió y se llevó a mi bebé”, aseguró la madre de Katherin.
Al iniciar la búsqueda el lunes, los cuerpos policiales encontraron rastros de sangre sobre una cobija blanca que cubre un colchón, donde dormía la menor, así como una huella de zapato de adulto, que sería del sospechoso.
La búsqueda continuó sobre río Toro Amarillo y montañas sobre 1.5 kilómetros, guiados por perros de la Unidad Canina, donde también las autoridades encontraron sobre una piedra de río rastros de sangre.
Ayer, antes de hallar el cuerpo de la niña, las autoridades encontraron la gorra que sería del sospechoso, además de un chispero.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 B