La peligrosa Carretera Nueva a León volvió a ser ayer escenario de dolor y luto, luego que un matrimonio falleció tras producirse un triple choque que involucró a una rastra, un furgón y un bus que cubre la ruta Managua-Chinandega.
El accidente ocurrió a eso de las 8:30 a.m., a la altura del kilómetro 22 Carretera Nueva a León, a escasos metros del centro de pesaje de cargas ubicado en la cercanía del municipio de Mateare, departamento de Managua.
Los muertos fueron identificados como Narcisa Gómez, de 70 años, y su esposo Juan Martínez Herrera, de 80 años, quienes perdieron la vida casi de forma instantánea. Además hubo tres heridos.
Ambos señores, que supuestamente son padres de una teniente coronel del Ejército de Nicaragua, viajaban en el bus que fue impactado en la parte trasera por una rastra, con placa ES-10474 y que era conducida por William Espinoza Lago.
- El inspector de la Policía del Distrito I de Ciudad Sandino, Holman Pacheco, señaló que en la Carretera Nueva a León es frecuente la ocurrencia de accidentes, principalmente para esta época donde se incrementa el volumen comercial.
“El exceso de velocidad es frecuente en esta carretera, la que es transitada más en esta época. Esto es lo que ocasiona el desatender las señales de tránsito y viajar a alta velocidad”, dijo.
El inspector policial señaló que serán los peritos de la Policía de Tránsito los que determinarán la culpabilidad de cada uno de los involucrados en el accidente.
El hecho ocurre dos meses después de que en la misma zona muriera un niño atropellado por una cisterna.
En esa ocasión, el adolescente Wilmer Largaespada, de 11 años, fue atropellado junto con su amigo, luego que se bajaran de un bus que circulaba en el kilómetro 26 Carretera Nueva a León.
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Testigos del hecho relataron que minutos antes del impacto, la rastra salió a alta velocidad del centro de pesaje de carga, al parecer el conductor no pudo frenar a tiempo y se estrelló contra la parte trasera del bus, con placas M-2109, donde viajaban Gómez y Martínez.
Tal fue el impacto de la rastra contra el bus, que este último se salió del carril norte y se estrelló contra otro furgón con placas salvadoreñas C-63442, que circulaba en la vía contraria y que iba a ingresar a la báscula.
Espinoza Lago señaló que iba rumbo a Chichigalpa y que fue el bus el que se detuvo “de pronto y no me quedó más que echarme a un lado para evitar una colisión frente a frente con el furgón salvadoreño. Hubiese sido una catástrofe peor. Yo le pegué al bus en un costado”.
“Como estas máquinas no se detienen como un carro pequeño, la experiencia le dice a uno que uno debe evadir el obstáculo, pero como yo no puedo evadirlo para la izquierda yo debo evadirlo para la derecha”, precisó el conductor.
El conductor de la rastra salvadoreña, Julio César Díaz, señaló que de pronto sintió el golpe del bus que se estrelló en el costado izquierdo del furgón, donde llevaba mercancía que dejaría en Costa Rica.

Versión de los conductores de los buses
Luis Manuel Martínez Pavón, conductor del bus impactado, señaló que tuvo que reducir la velocidad porque otro bus, que iba adelante, se disponía a doblar a la derecha, donde al parecer hay una iglesia.
Dijo que estaba programado que el bus arribara a Chinandega a las 10:30 a.m. A bordo viajaban unas 48 personas, de las cuales seis salieron afectadas, entre éstas los dos muertos.
Reinaldo Mendoza, conductor del otro bus privado con placas M-0696 (que iba adelante del bus impactado) donde viajaban unas 40 personas, señaló que desde que pasó cerca del centro de pesaje tuvo que reducir la velocidad debido a que en la zona circula un sinnúmero de automotores pesados y livianos, principalmente furgones.
Además señaló que estaba a escasos metros de una iglesia, donde iba a dejar a los pasajeros.
“La culpa es del señor de la rastra que empujó al bus que iba en mi parte trasera, porque al parecer venía a alta velocidad y no pudo frenar a tiempo”, indicó.
Familia identificó a pareja
En horas de la tarde de ayer, el inspector de la Policía del Distrito I de Ciudad Sandino, Holman Pacheco, confirmó que los cuerpos de los fallecidos ya habían sido identificados por sus familiares, entre las que señaló a la teniente coronel del Ejército de Nicaragua, cuyo nombre no precisó.
Narcisa Gómez murió en el lugar de forma instantánea. Sus pies quedaron incrustados entre las chatarras del bus.
Mientras tanto, su esposo Juan Martínez Herrera murió minutos después de haber ingresado al Hospital Escuela Antonio Lenín Fonseca.
Los nombre de los otros heridos corresponden a: Léster Miranda Sánchez, Cristhian Narváez y Álvaro Ruiz López.
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