Por Fabián Medina
Foto de La Prensa/Bismarck Picado
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Los peores presagios se consumaron. Esta semana el Gobierno y la Asamblea Nacional trasladaron a los contribuyentes la factura del fraude de las elecciones municipales pasadas. La estampida de la cooperación internacional que se produjo desde noviembre 2008, provocó un hueco en el presupuesto que ahora pretende ser llenado con una ley, que a criterio del especialista fiscal Julio Francisco Baéz, no llega a ser reforma fiscal, y es recaudatoria, confiscatoria y recesiva. “Una vergüenza para el gobierno”, la llama.
Báez, una de las voces nacionales más autorizadas en el campo tributario, ha sido también una de las voces que más fuerte ha criticado esta ley de la que dice “nadie va a capearse” y cuyo principal perdedor es el gobierno mismo que le dio vida.
Considera que esta ley “fue un proceso de desenmascaramiento”. Una especie de streap tease del gobierno, el Cosep y el liderazgo sindical de Gustavo Porras, principalmente.
Para Baéz, sin embargo, no todo está consumado. “No estamos capitulando. En enero vendrán movimientos, tienen que llover recursos a esta ley… Es difícil, pero no hay que dejar de dar la lucha”, dice..
::: ¿Quién gana y quién pierde con esta ley tributaria que se aprobó el jueves?
El primer perdedor es el gobierno. Después de dos años y medio de inercia fiscal, de no hacer nada, viene con una improvisación y aparece con una propuesta que nunca explicó, que nunca razonó y que pretende recaudar 140 millones de dólares. Esa propuesta fue poco lo que duró porque la sustituyó con otra dos meses después, donde cambia la dirección del asunto y en septiembre presentan un proyecto gigantesco de 319 artículos manteniendo una lógica de no cambiar las cosas y sin embargo empujando con la presión de tiempo, que el fondo exige, dicen, para hacer ahora el ridículo con una propuesta que no alcanza la categoría de reforma.
::: ¿No será que elevaron la parada calculando al final conseguir esta ley que aprobaron?
Puede ser, pero más creo que hay ahí una mezcla de falta de voluntad e ineptitud técnica, porque ¿para qué elevar la parada si te llevó al desgaste político? Porque esa reforma va a dejar al gobierno como el gobierno más inepto de los últimos 20 años en cuanto a reformas. Esta es una recaudación, es reo confeso. Eso podía hacerlo sin una ley. El gobierno no va a recaudar los 900 millones que se propone. Y de eso está claro el gobierno, porque está gravando dividendos como que si los dividendos estuvieran haciendo fila para pagar impuestos. Los dividendos tienen su manera de elusión legalmente. La propuesta del gobierno está en el papel. Traigo a colación la frase de Andrew Lang que dice que las estadísticas deben utilizarse como los borrachos usan el poste de luz, para apoyarse y no para iluminarse.
::: ¿Cuál diría entonces que es la apuesta del gobierno? ¿Usted la ve como una pifia o como una estrategia para llegar a algo?
A ellos les interesa quedar bien con el Fondo Monetario, más nada. Hace poco el gobierno estaba por otra vía, estaba por una ley grande. Ahora viene por esta ley chiquita. El gobierno exhibe una inseguridad excepcional que es impropia de una administración pública. No logró su reforma, es incapaz, y al final hizo todo un movimiento legislativo para recaudar el 0.7 por ciento del producto interno bruto. No existe una experiencia así en América Latina. Y para eso hipoteca su caudal político mínimo que le podía quedar en un concubinato extraño con la cúpula empresarial.
::: Que podría ser el retrato de la desesperación de un gobierno en tiempos de crisis.
Efectivamente. El gobierno no hace reformas y lo que hace es correr porque en su autosuficiencia financiera, por una la plata exógena al presupuesto, que es la ayuda venezolana, despreció la reforma, no creyó en la reforma y ahora que necesita recaudar, son medidas desesperadas y la desesperación es mala consejera. Y se incurren en medidas torpes.
::: ¿Qué podría haber hecho el gobierno para en el corto plazo conseguir ese dinero que necesita?
El Presidente de la República debió haber emitido un reglamento donde pusiera los puntos sobre la íes de cosas que se vienen dando de varios años atrás y que vienen violentado la ley. Esa era una cosa de su resorte, no es que iba a legislar el presidente. No lo hizo. Aquí se están otorgando privilegios al margen de la ley. Aquí no se han evaluado las exoneraciones. Aquí todo es oculto. Hay una asimetría de la información. Los que tienen capacidad de incidencia manejan información, los que no se hacen escuchar no saben lo que está pasando. Esa asimetría de la información, que es antidemocrática, se ve con claridad, más que en ningún otro lado, en lo fiscal.
::: ¿Cuáles consecuencias sentiremos los nicaragüenses cuando se comience aplicar todo este paquete?
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Dos consecuencias básicas: una, van a incentivarse los mecanismos de elusión, de escudos y ventanas para no ser cubiertos por la reforma, y de evasión, que son los mecanismos ilegales. Si en este momento había evasión, la reforma lo que hizo fue incentivarla y eso es lo que va a ocurrir a partir del mes de enero. El otro elemento es que el problema cíclico se mantiene, como no se va a resolver, en marzo o abril otra vez el presupuesto va a asomarse desfinanciado. El gobierno no tocó donde hay callos, y negocia. Hay una especie de negociación perversa. La plata de los diputados que tanto se ha criticado vamos a dejarla a medias para que vos apoyés también a medias esto. En el gasto se consienten partidas inconstitucionales que atropellan la dignidad de los ciudadanos y los contribuyentes en aras de una negociación. El ingreso y el gasto no se tocan en lo esencial El Presidente bien pudo haber suspendido, por ejemplo, fondos especiales de esos prepuestos particulares en múltiples instituciones. Decenas de instituciones tienen fondos especiales. En aras de la emergencia pudo haber hecho una concentración de esos fondos y lo reputa todo con cargo al presupuesto. Eso hubiera sido aplaudido por moros y cristianos. Pero claro, eso exige una voluntad política férrea, firme.
::: Puede haber una reforma fiscal ideal, pero como usted dice pisaría callos de gente muy poderosa y el gobierno no quiere abrir esos frente de conflicto que a lo mejor son sus aliados, y posiblemente esté buscando recoger el dinero que le falta por donde es más fácil.
Exacto. Ahí habría, por así decirlo, dos nichos de ingresos. Los que molestan, los que traen urticaria política y los que podrían hacerse sin mayores problemas. Ese último nicho no lo exploró el gobierno, renunció a una creatividad política que le trajera consigo aportes a la fiscalidad. Actuó como el octavo marido de la Elizabeth Taylor la noche de bodas, que ya está seguro de lo que debe hacer, pero no está seguro si va a generar novedades. (Ríe) Puede parecer romántico arrancarle a los magistrados los fondos de los que se han apropiado inconstitucionalmente para recetarse pensiones vitalicias al margen de la pensión del INSS. ¡Eso es delicadísimo y es una plata que ahí está y la han anunciado, eso no se tocó! No es que se comprenda, pero bueno, se entiende que el Presidente no quiera tocar ese avispero. Pero no se entiende que el esté fomentando un sinnúmero de situaciones de manejo discrecional de fondos pudiendo hacerlo sin dañar mayormente a nadie.
::: Al ciudadano común y corriente, al asalario, al comerciante del mercado, ¿cómo le terminarán afectando estas reformas?
No afecta a lo inmediato en el mercado, a la mercadera que está en una actividad comercial, pero sí tengamos claro que va afectar a toda la economía en su conjunto, porque esa forma de robar el dinero, porque dejó de ser una forma de imposición, tiene un efecto en cascada y esto va permeando en toda la estructura económica. No hay quien vaya a capearse. Es que está desgravada la canasta básica, pueden decir. Un momento, la canasta básica forma parte del conjunto de productos que juegan en el mercado, que están en el supermercado. Entonces lo que se ha hecho con esta reforma es no tocar privilegios por un lado y por otro lado tocar los puntos de partida de los procesos económicos que tienen que ver con la población. Entonces, no van agravarse los pulperos con la cuota fija, es cierto; no van a gravarse las pensiones ¡barbaridad que se atrevieron a pensar, algo insólito de este gobierno! es cierto, pero a la economía en su conjunto se le ha inoculado un factor de descomposición, y ese efecto va a pegar en la actividad económica. Ahí es donde nos preocupa a nosotros cuando señalamos que es recesiva, que es inflacionaria.
::: En dinero contante y sonante, ¿cuánta es la plata que va a conseguir el gobierno con esta ley? Porque dice que no va a conseguir los 140 millones de dólares que se propuso al comienzo ni siquiera los 950 millones de córdobas que se propone al final.
Un cálculo responsable, viendo las experiencias de algunos sectores, jamás va a generar más de la mitad de lo propuesto. ¡Nunca! O sea, si el gobierno está hablando de 950 millones, jamás recaudara más de 500 millones. ¿Estamos contentos con que no recaude eso? No, estamos preocupados, porque al no recaudar va a seguir. En marzo, febrero serán otra vez las carreras.
::: ¿Usted diría, desde su experiencia, que es cierta esa afirmación que se hace que al final esta desesperación del gobierno por conseguir dinero es la consecuencia del dinero que se perdió por el fraude de noviembre 2008?
Ese es un axioma. No es discutible ni necesita demostración. ¿Por qué estamos corriendo? Porque hay una plata que se fue. Y que se fue por culpa del gobierno de la República de Nicaragua. Y ese culpable ahora nos traslada los platos rotos a los nicaragüenses. Esa carrera de última hora está provocada por un gravísimo e irresponsable problema que el mismo gobierno provocó. Además, que la cantidad es exigua. Todo este batallar, un semestre que ha sido tortuoso para el gobierno incluso no tiene sentido por 950 millones. Yo de gobierno estaría metido en un cumbo.
::: Pero tampoco se puede ignorar la crisis económica internacional, que se deja sentir en una baja de toda la actividad económica y por lo tanto en menos recaudación.
Definitivamente que está presente. Pero el gobierno no puede lanzar la responsabilidad a la crisis global. Al gobierno le ha faltado un elemento, que puede parecer incluso arrogancia, le faltó concertar. Ante una crisis global, el gobierno debía haber buscado voluntades, pero no a tres personas.
::: Por ejemplo, a ustedes que son estudiosos de esta materia, ¿los consulta el gobierno, les pide su opinión?
El gobierno no consulta, el gobierno invita, expone sus propuestas y trata de tomar en cuenta las consideraciones. El gobierno enseñó sus filminas pero nunca enseñó la ley hasta que la destapó y esa ley tenía tiempo de estar elaborada. Es una especie de consulta, pero que no está signada por la buena fe. No ha sido un hermetismo del cien por ciento, pero definitivamente cuando el gobierno llama y consulta lo hace con toda la malicia del caso.
::: ¿A ustedes como despacho el gobierno les ofreció contratarlos para elaborar estos proyectos?
Como no. Sí. A nosotros nos propusieron formar parte de una ley de reforma tributaria y como yo no conocía, les expliqué que no somos fontaneros fiscales, que había que comprometerse con un proceso para trabajar en la arquitectura legal de una reforma. Pero hacer la carpintería legal de una reforma cuya esencia no se conoce estaría más cerca de lo que sería una actividad mercenaria. Pero sí fueron pláticas en las que les advertimos que nosotros en este proceso habíamos tomado una decisión y es no asumir representación legal de sector alguno. Como esto acurre cada siete años, vale la pena tener una posición académica, neutral. No es que sea malo representar a algún sector, pero es más sano estar desde una posición académica en defensa del interés nacional. Porque si no tenemos un común denominador ético, yo no puedo asesorarte, si me contratás para que te dé la razón, vos necesitas a otra persona, pero si me llamás para que veamos cosas con un espíritu crítico ahí estaré yo.
::: Comparándolo con los gobiernos anteriores, ¿cómo ha resultado trabajar con este gobierno en el campo de ustedes, la tributación?
Este gobierno la sacó del estadio con el secretismo. Yo trabajé y he trabajado siempre con todos los gobiernos y siempre hubo acceso a la información. El hermetismo de esta administración es el máximo que yo he conocido. Y la ineptitud de este gobierno es la máxima que yo he conocido. A mí me ha causado una gran decepción, por eso soy muy enfático. Es un gobierno que no se deja ayudar. Hay malicia, hay suspicacia, esconden la piedra y así no se puede trabajar.
::: A veces desde el ciudadano común uno encuentra explicaciones más sencillas a todo esto. Dado que hay dos proyectos en manos del Frente Sandinista, uno de administración del gobierno del país y el otro de sus propias empresas a través de Albanisa que viven una bonanza que ninguna otra empresa tiene. ¿No será que ellos están más enfrascados en ese segundo proyecto y eso explicaría toda esa desatención?
Yo comparto plenamente ese concepto. La borrachera de la autosuficiencia financiera que en cierta medida ha tenido el gobierno por la vía de la cooperación venezolana les ha impedido ver el sentido estratégico de las finanzas públicas. Y no puede olvidarse nunca que el oxígeno venezolano tiene fin. Y el mismo Hugo Chávez debe estar pensado que si esta gente no desarrolla autosuficiencia financiera esta ayuda está pegada con saliva. La inteligencia que se pensó tendría el gobierno para articular la ayuda venezolana en una lógica financiera nacional no se dio y aquí hay dos prepuestos.
::: Usted ha dicho que si bien es cierto hay muchos perdedores, también hay ganadores. ¿Quién ganó con esta reforma?
Hay algunos sectores que preservaron sus privilegios y se les ratificaron ahora con la ley. Me refiero en primer lugar a la banca. Salió ilesa. Incluso es la banca la que hizo la ley. No hay ninguna afectación a la actividad bancaria. Segundo, existe un tratamiento privilegiado con la Bolsa Agropecuaria. Es una compañía privada. Quien transe en la Bolsa no paga impuestos sobre la renta. No hablaría de ganadores, sino de los que quedaron ilesos. Esta es una reforma que con un saldo neto global que es una aspirina para un dolor de cabeza que puede funcionar, pero que el dolor de cabeza es consecuencia de otra enfermedad. No hay que ser profeta ni adivino para saber que estamos ante nuevas formas de expresión de este problema.
::: ¿Y usted ve al gobierno queriendo cambiar otra vez las reglas del juego para conseguir más dinero?
Si lo veo, pero no través de una reforma tributaria sino a través de procedimientos administrativos porque ya se dio cuenta que aquí lo legislativo levanta polvo. Llamo la atención sobre una cosa: la ley ya aprobada tiene que ser reglamentada, y en el reglamento vendrán sorpresas.