Mauricio Díaz D.

¿Herrados?

Herrados: “marcados con un hierro candente los ganados, artefactos, esclavos y delincuentes, como señal de propiedad, su condición social y como castigo de los últimos”.

Los nicaragüenses estamos en fila esperando el herraje que rápidamente nos está imponiendo la neodictadura del matrimonio en el poder ¿O nos estamos preparando para la rebelión cívica y urgente para salvar la democracia?

A veces parece que el diseño de gobierno autoritario, de libertades limitadas y abuso de poder implantado y ejecutado por el orteguismo, está teniendo éxito, pues sobre los hombros y las espaldas de este pueblo generoso y trabajador se está construyendo un régimen corrupto, violador descarado de los más elementales derechos humanos, abusador del mandato de minorías concedido por un pacto espurio, de reparto. Mientras tanto, hombres y mujeres del campo y la ciudad, artesanos, profesionales, jornaleros, luchan cotidianamente por llevar el alimento a sus hogares, por “salir adelante” en una Nicaragua que podría estar mejor si este Gobierno dispusiera de la mínima voluntad de servir y no ser servido, de consolidar la democracia y garantizar la libertad en todas sus manifestaciones a todos y cada uno de los nicaragüenses, no de promover un Estado mara, y reprimir toda expresión de crítica, disidencia u oposición.

[doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
  • Libros:
  • Deseos:
  • Maridaje:

[/doap_box]

Así no vamos a construir una Nicaragua para todos. Dividiendo a la nación entre los danielistas y “los otros” que comparecemos incapaces de demostrar que somos mayoría, pues no respaldamos ni a Arnoldo Alemán, ni a Daniel Ortega, cómplices ambos (junto con el Cardenal que cambalachó una nación por una familia) de estar empobreciendo cada día más al pueblo nicaragüense. Por eso voy a proponer que beatifiquemos en vida a “Su Eminencia”, pues ya hace milagros al haber convertido a una familia en nuevos ricos, al amparo del César, del poder terrenal, dejando a un lado a Dios, al Cristo crucificado que encontramos en cada pobre, en cada mendigo, en calles y en semáforos que chorrean sangre.

Aquí todo está “casi” al revés: El Estado que debería estar al servicio de la nación se viene configurando como un instrumento de dominación de un grupo social sobre otro. Construyen un Estado de capitalistas no un capitalismo de Estado. Un Estado de capitalistas vinculados al poder bipersonal y familiar de una versión “moderna” del somocismo que nada tiene que ver con un proyecto de capitalismo de Estado responsable y nacido del diálogo y el consenso.

Hay quienes apuestan a la necesidad de la permanencia de Daniel Ortega en el poder para garantizarse los privilegios que les da estar en este proyecto de autoritarismo de Estado. No les importa que se nos monte una nueva dictadura independientemente del costo que tengan que pagar, como nos ilustra don Tomás Borge con su célebre declaración que no debemos olvidar:

“Todo puede pasar aquí, menos que el Frente Sandinista pierda el poder. Me es inconcebible la posibilidad del retorno de la derecha en este país. Yo le decía a Daniel Ortega: podemos pagar cualquier precio, digan lo que digan. Lo único que no podemos es perder el poder, digan lo que digan, hagamos lo que tengamos que hacer. El precio más elevado sería perder el poder. ¡Habrá Frente Sandinista hoy, mañana y siempre!”.

¿Las palabras del Comandante desterrado son parte de ese hierro candente que nos amenaza con todo lo imaginable que puedan hacer los poderosos?

Sin lugar a dudas que sí. Lo triste es que es el mismo discurso de un napoleoncito sin charreteras y sin poder más que el de la prepotencia y la agresión verbal que no ha cambiado, a pesar de que pronto tendrá que rendirle cuentas al Creador, junto con los que usan y abusan de Su Santo Nombre.

Tengo la firme convicción que en medio de esta oscurana, en medio de las angustias de una nación sin futuro, los nicaragüenses sabremos escoger al final la ruta de la libertad, la democracia, la paz y la reconciliación verdaderas.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí