El caso de Zoilamérica Narváez Murillo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) está cerrado, confirmó ayer la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez.
La notificación del cierre del caso que dejaría impune el abuso que supuestamente el presidente Daniel Ortega había perpetrado contra su hijastra fue notificado el pasado martes a Núñez.
“Al desistir (del caso), ella está negando prácticamente los hechos y cuando ya no hay víctima, ya no hay ni victimario ni proceso y la comisión nos comunicó que a petición de ella y diciendo que por favor no reveláramos los motivos que tuvo para tomar esa decisión archivaron el caso”, dijo Núñez.
Añadió que “el caso está archivado de conformidad con el artículo 35 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las reacciones para nosotras como defensoras de los derechos humanos que no solamente arriesgamos empeño, compromiso, sino que hasta la vida nos sentimos defraudados cuando una víctima o una persona en esas circunstancias retrocede”.
Narváez denunció, en octubre de 1999, ante la CIDH que el Estado de Nicaragua había violado su derecho a ser escuchada por el juez competente. Asimismo, Narváez presentó una querella ante el Juzgado Primero de Distrito del Crimen de Managua, en junio de 1998, por supuestas agresiones físicas y psicológicas de las que fue objeto por parte de su padre adoptivo, Daniel Ortega, ahora presidente de la República.
“Cuando Zoilamérica denuncio que había sido agredida sexualmente por su padrastro, puso su denuncia en el Cenidh y nos solicitó, después de agotar las vías internas, que lleváramos su caso a nivel internacional y vimos que era factible reclamarle a través de una denuncia al Estado de Nicaragua por la falta de acceso a la justicia que ella había tenido en su denuncia a nivel nacional; tramitamos el caso, la llevábamos hasta Washington (…) prácticamente le entregamos el caso ganado con un informe de admisibilidad donde ella tenía que establecer con el Estado de Nicaragua un arreglo”, recordó Núñez.
Sin embargo, hace más de un año Narváez solicitó a la CIDH que cerrara el caso.
“Ella nos dice que nos apartemos, que ella va a negociar sola, pero después llega a informarnos que rompe (pláticas) con el Gobierno, a mí el Gobierno me informó de las razones de esa ruptura pero no puedo revelarlas. Después, sin siquiera avisarnos, decidió desistir de su caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”, reiteró la presidenta del Cenidh.
“Nos duele su decisión, pero nosotros seguimos adelante con el compromiso de todas las mujeres”, agregó Núñez.
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