Yanina Olivera
MONTEVIDEO/AFP
El ex guerrillero tupamaro José ‘Pepe’ Mujica está a las puertas de la Presidencia de Uruguay, algo que difícilmente pudo imaginar hace cuatro décadas cuando pasaba largo tiempo en la clandestinidad y apenas sobrevivía a un duro cautiverio de 14 años.
Mujica, de 74 años, que el domingo se somete a un balotaje frente al ex presidente liberal Luis Lacalle, fue uno de los motores de la inserción política de los tupamaros -que buscaron por la vía armada desmontar al Estado «burgués» y al sistema capitalista- en el sistema político uruguayo y de su incorporación a la coalición de izquierda Frente Amplio en 1989.
Fue el primer tupamaro en ingresar a la Cámara de Diputados en 1995, y tras los comicios de 1999, Mujica y el también ex líder tupamaro Eleuterio Fernández Huidobro llegaron al Senado.
- Toda mujer debe realizarse el autoexamen a partir de los 18 años de edad.
- A los 40 años se recomienda realizarse una mamografía.
- Cuando hay antecedentes familiares con cáncer de mama, se debe realizar su primera mamografía 10 años antes del diagnóstico de su familiar. Es decir, si una hermana, tía, madre o abuela fue diagnosticada a los 42 años, usted deberá hacerse una mamografía a los 32 años.
- Cada vez que se haga un PAP, exija a su médico que le practique un examen físico de mama.
- Los signos del cáncer de mama no son iguales para todas la mujeres. De hecho, algunas no presentan síntomas que les indique la presencia del mal, he ahí la importancia de la mamografía.
- Visite a su médico si nota: abultamiento, nudos, endurecimiento, inflamación, picazón, ampollas y hundimiento del pezón o si este segrega algún líquido.
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En la elección de 2004, en las que la izquierda llegó por primera vez al gobierno del país de la mano de Tabaré Vázquez, Mujica -como primer senador de la lista más votada- debió abrir la legislatura y tomar juramento a sus pares, entre ellos el ex presidente colorado Julio Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000), a quien aplaudió con fervor tras investirlo.
ESTUVO EN LA CLANDESTINIDAD DESDE 1969
Mujica, casado con la senadora y también ex tupamara Lucía Topolansky, estuvo en la clandestinidad desde 1969, cayó preso en 1970 y participó en la masiva fuga de la cárcel de Punta Carretas en setiembre de 1971, cuando escaparon 111 presos, en su mayoría tupamaros.
Fue detenido nuevamente en 1972, cuando el aparato militar del MLN-T fue derrotado por las Fuerzas Conjuntas (militares y policias).
Permaneció preso como uno de los «rehenes» de la dictadura (1973-1985), sometidos a un trato particularmente inhumano en pozos de distintos cuarteles militares, hasta su liberación en 1985, en el marco de una amnistía firmada por Sanguinetti al asumir el primer gobierno democrático tras la dictadura.
A principios de los 90, y pese a su incorporación al Frente Amplio, la utilización de la violencia aún no había sido descartada por completo como vía de acción por los tupamaros.
Un punto caliente fue la asonada que se produjo en agosto de 1994 frente al Hospital Filtro, cuando convocaron una manifestación para evitar la extradición de cuatro vascos requeridos por España por presuntos delitos de la organización separatista ETA, con saldo de un muerto y varios heridos.
El ex tupamaro Jorge Zabalza narró en el libro «Cero a la izquierda», de Federico Leicht, que en esa ocasión los tupamaros tenían un autobús con 5.000 ‘miguelitos’ (pincha-neumáticos) y bombas ‘Molotov’ para actuar contra las fuerzas policiales, así como «una banda de jóvenes radicales deseosos de entrar en acción», aunque a la postre desistieron.
Paradójicamente, ese episodio se produjo durante el gobierno de Lacalle (1990-1995).
Sin embargo, Mujica se ha moderado y mucho, sobre todo después de su ingreso al Parlamento, y ha dicho estar dispuesto a «abrazar culebras» para lograr acuerdos.
También demostró ser una figura componedora entre los distintos sectores del Frente
Amplio, representados en el gabinete del presidente saliente Tabaré Vázquez, cuando ocupó la cartera de Ganadería, entre 2005 y 2008.
El politólogo Adolfo Garcé define con claridad las contradicciones tupamaras en su ensayo «Donde hubo fuego», las que pueden trasladarse al propio Mujica.
«Sin lugar a dudas, los tupamaros son una de las tribus más peculiares y sufridas de la política uruguaya», dice. «Estos gauchos del asfalto son románticos pero pragmáticos, atropellados pero persistentes, críticos pero testarudos, marxistas pero casi anarcos, ‘fanáticos del colectivo’ pero caudillistas, revolucionarios pero tradicionalistas», agrega.