Cables combinados
El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, cumplió ayer dos meses de permanecer encerrado en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa, a la que llegó por sorpresa el 21 de septiembre pasado, tras su derrocamiento por los militares el 28 de junio.
Un cercano colaborador de Zelaya que le acompaña en la misión diplomática brasileña dijo a Acan-Efe que “el presidente está bien y firme en su lucha por la defensa de la democracia”.
“El presidente no ha renunciado a su restitución en el poder y sigue exigiendo la salida de los golpistas”, agregó.
- Un artefacto explosivo estalló ayer en la sede del opositor Partido Nacional en El Progreso, en el norte de Honduras, y ocasionó daños en el portón principal, pero no heridos, informó una fuente de esa agrupación política.
El candidato consideró que, más que daños materiales, con este atentado sus autores tratan de amedrentar a la ciudadanía con la intención de que no vaya a votar en las elecciones de la próxima semana, pero eso no va a pasar; el pueblo hondureño no se va a amedrentar, le gusta vivir en paz, afirmó.
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Según la misma fuente, menos de 20 personas acompañan a Zelaya en la Embajada de Brasil, cuyos alrededores siguen custodiados por militares y policías, quienes ejercen un riguroso registro a las pocas personas que pueden entrar en la legación diplomática.
El día que Zelaya llegó a la Embajada de Brasil le acompañaban unas 67 personas, y poco después ingresaron alrededor de otras 300 “que huían de una persecución militar y policial”, según el mismo Zelaya, lo que provocó un hacinamiento en la sede diplomática del país sudamericano.
No obstante, por diversas causas, entre ellas una petición de la Embajada brasileña, la mayoría de los acompañantes de Zelaya, entre seguidores, periodistas, amigos y familiares, han ido saliendo.
Zelaya fue derrocado por los militares el 28 de junio pasado y enviado por la fuerza en avión a Costa Rica, el mismo día en que el gobernante depuesto tenía previsto celebrar una consulta popular orientada a instalar una Asamblea Constituyente que reformase la actual Carta Magna, que data de 1982.
EN BENEFICIO DE LAS ELECCIONES
Por resolución del Parlamento, Zelaya fue sustituido en la Presidencia por el hasta entonces titular del Legislativo, Roberto Micheletti, quien el pasado jueves anunció que dejará sus funciones del 25 de noviembre al 2 de diciembre, sin renunciar al cargo, para favorecer la celebración de las elecciones del 29 de noviembre.
“Mi propósito, con esta medida es que la atención de todos los hondureños y hondureñas esté concentrada en el proceso electoral y no en la crisis política”, dijo entonces el presidente de facto.
Zelaya calificó el anuncio de Micheletti como “una burla” y le exigió que se vaya “para siempre”.
El 2 de diciembre el Legislativo hondureño debatirá una propuesta sobre la restitución de Zelaya en la Presidencia, en cumplimiento del Acuerdo Tegucigalpa-San José, suscrito por representantes del depuesto presidente y de Micheletti.
Zelaya dio por fracasado el Acuerdo Tegucigalpa-San José el 7 de noviembre, alegando que Micheletti pretendía presidir el Gabinete de unidad y reconciliación que habían acordado y que debió estar constituido el día 5 de este mes.
El depuesto presidente dice que es contradictorio que Estados Unidos rechace el golpe de Estado, pero ahora respalda el proceso electoral en marcha que, según el calendario oficial, concluirá con las elecciones del el próximo 29 de noviembre.
DESARME EN HONDURAS
El presidente de facto Roberto Micheletti aprobó la noche del jueves en Consejo de Ministros el período de desarme, durante el cual no se permitirá que ningún civil esté armado.
Incluso decomisarán las armas, pero se devolverán después de los comicios, incluso de aquéllos que tengan permiso de portarlas, aseguró este viernes el ministro de la Presidencia, Rafael Pineda Ponce.
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