En cursos y talleres que he impartido sobre el uso de Internet en contextos educativos, varios profesores me han comentado sobre el hábito recurrente de algunos estudiantes de realizar copias de otros trabajos, sin ninguna referencia a los mismos. El acto de “copiar y pegar” información parece resultar más fácil y rápido para entregar a tiempo los trabajos que orientan los profesores.
El tema es preocupante y debe ser abordado con honestidad, firmeza y rigor académico. Investigadores de diversos países han estudiado las causas del fenómeno, buscando alternativas para combatir el plagio académico. Muchas universidades han tomado cartas en el asunto. Han definido políticas formativas con propósito preventivo, y punitivas en los casos de detección de plagio. Esta práctica es de larga data, sin embargo el avance tecnológico y el acceso masivo a Internet han propiciado facilidades para el plagio. De la copia de libros o enciclopedias, pasamos al ciberplagio, la copia, sin citar la fuente, de documentos digitales.
En un estudio sobre el plagio académico, realizado por profesores de la Universidad de Illes Balears, España (Sureda, J., Comas, R., & Morey, M. 2009), pudieron comprobar que entre las principales causas del fenómeno se destacan: determinadas características y comportamientos del profesorado, del alumnado y de la universidad, desarrollo de las TIC, y algunos valores sociales predominantes. Otros estudios establecen también como causas las escasas habilidades académicas de los estudiantes para citar las fuentes y factores asociados al proceso de enseñanza-aprendizaje.
- One love
- Gang Bang
- Going in
- Rock the house
- Creo en ti
- I love you
- Playlist
- Whistle
- Settle down
- Pound the alarm
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Se ha constatado que la tipología de los trabajos orientados por los profesores puede promover de manera indirecta la práctica del plagio. Un trabajo que demande poco análisis, ninguna referencia a situaciones y realidades concretas, de un nivel teórico muy elevado, sin orientaciones y objetivos precisos, inducen de alguna manera a la copia. Asimismo, la escasa retroalimentación de los trabajos abona a esta práctica.
La poca o nula orientación sobre cómo elaborar citas directas e indirectas de manera correcta, cómo buscar, seleccionar, sintetizar y aplicar la información también contribuyen a la problemática. En el mismo orden, podemos citar la mala gestión del tiempo por parte de los estudiantes y una actitud poco responsable frente a sus estudios y aprendizaje.
La detección de las causas del ciberplagio puede ayudarnos a definir políticas enfocadas a prevenir esta práctica. Siendo un problema multifacético, debemos definir estrategias conjuntas y simultáneas. La más importante es la formación adecuada de nuestros estudiantes. Debemos enseñarles y orientarles sobre cómo escribir un trabajo académico, cómo citar los textos y recursos consultados, cómo utilizar las normas apropiadas para respetar los derechos de autoría de otras personas, cómo buscar, seleccionar, sintetizar, utilizar información. Asimismo, se debe promover la ética y la honestidad académica. La formación y concienciación pueden dar muy buenos resultados y revertir una tendencia nefasta para el desarrollo del conocimiento.
Esta propuesta debe venir acompañada de un plan de formación a profesores sobre citas bibliográficas de documentos publicados (libros, artículos, sitios web, etc.), búsqueda experta de información en Internet, implementación de estrategias didácticas que contribuyan al desarrollo de capacidades investigativas.
Otra estrategia importante es la detección de plagios, que puede ser realizada a partir de la experiencia misma de los docentes o a través de programas informáticos diseñados para tal fin, disponibles en Internet. En los últimos años, han sido desarrollados programas especializados en detectar copias de documentos disponibles en Internet. Algunos de ellos son gratuitos como APROBBO (http://approbo.citilab.eu/) y Scan My Essay (http://www.scanmyessay.com/plagiarism-detector.php) y son utilizados por muchos profesores universitarios. No dan garantía absoluta pues, como todo sistema, puede ser burlado, tomando en cuenta principalmente el crecimiento vertiginoso de la información encontrada en Internet.
Debemos enfocarnos en proveer la orientación adecuada a los estudiantes y exigir rigurosidad en los trabajos académicos. Sin embargo, también es necesario mantener una vigilancia constante para detectar posibles plagios y condenarlos de manera categórica. Varias encuestas realizadas entre estudiantes de secundaria y universitarios, de varios países, incluso Nicaragua, indican que Internet es la fuente de búsqueda de información más utilizada. No podemos dejar de reconocer que hoy en día contiene una cantidad inmensa de documentación valiosísima en todas las disciplinas y sobre todas las temáticas. Hay que incentivar su uso, enseñándoles cómo hacerlo de manera correcta y con una actitud ética.
La autora es Vicerrectora Académica de la UCA
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