Roberto Alomar será uno de los candidatos para el próxima elección del Salón de la Fama. LA PRENSA/AP PHOTO/ALAN DIAZ

¿Entrará Alomar al Salón?

Las estadísticas de Roberto Alomar durante su carrera superan a las de muchos legendarios intermedistas de las Grandes Ligas. La pregunta es si un recordado desplante del puertorriqueño afectará su intento por llegar al Salón de la Fama.

TAMPA, FLORIDA/AP

Las estadísticas de Roberto Alomar durante su carrera superan a las de muchos legendarios intermedistas de las Grandes Ligas. La pregunta es si un recordado desplante del puertorriqueño afectará su intento por llegar al Salón de la Fama.

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“Considero que si llego, eso será un logro de un equipo, porque yo no hice las cosas solo”, añadió Alomar.

“Lo hice con el apoyo de mi familia, mis mánagers en las Pequeñas Ligas, todos. Podrían cumplirse todos los sueños desde el primer día en que comienzas a jugar”.

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El currículum del ex astro ponceño, quien figura por primera vez en la votación, es impresionante. Fue elegido 12 veces para disputar el Juego de Estrellas; se coronó dos veces campeón de la Serie Mundial con Toronto y bateó para .300 con 210 vuelacercas, 1.134 producidas y 474 robos en 17 temporadas.

Pero sus estadísticas han sido eclipsadas muchas veces por lo ocurrido en 1996, cuando, después de que se le cantó el tercer strike, escupió en la cara al umpire John Hirschbeck.

Después de aquel altercado, Alomar y Hirschbeck hicieron las pases.

“Nos hicimos amigos de verdad”, dijo Alomar el jueves. “El me perdonó y yo espero que los demás me perdonen también. A veces, como seres humanos, hacemos estupideces, y yo lamento haber hecho aquello”.

Alomar, quien luce relajado y conserva buena condición física, participó junto con otros peloteros retirados en un encuentro con aficionados, organizado por los Yanquis de Nueva York. Iba acompañado de su esposa, con quien construye una residencia en el área de Tampa Bay, Florida.

“Estoy casado, cuido a un hijo. Simplemente soy feliz y gozo la vida”, dijo Alomar, que cuenta entre las personas que apoyan su candidatura al Salón de la Fama nada menos que con Hirschbeck.

“Es algo muy especial, porque no sólo lo conocí muy bien a él después, sino que conozco a su familia”, dijo Alomar. “Pude pasar algún tiempo con él”.

Lejos de los diamantes, Alomar ha impartido clínicas de beisbol en campamentos para jóvenes, y ha ayudado a recaudar fondos para la adrenoleucodistrofia, un padecimiento que ha afectado a dos de los hijos de Hirschbeck.

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