Por Claudia Rahola
LONDRES/AFP
La cantante británica Susan Boyle, quien de la noche a la mañana se convirtió en un fenómeno planetario tras participar en un concurso de televisión, multiplica las confesiones en la prensa a menos de una semana del lanzamiento de su primer álbum, que ya bate récords de ventas.
Mientras continúa la maratónica promoción de su disco I Dreamed a Dream (Soñé un sueño), la solterona escocesa de 48 años reveló por primera vez en entrevistas publicadas, el martes en varios diarios sensacionalistas, que tuvo una infancia difícil y violenta, pero que la música la ha ayudado a “liberarse emocionalmente” de esos problemas.
“Están mirando a alguien que recibía golpes de cinturón cada día. ‘¡Te vas a callar, Susan! zas’”, declaró al diario Daily Mirror, rememorando los azotes que le propinaban sus profesores y el acoso que sufría de sus compañeros de clase.
“A menudo me quedaba atrás en la escuela por una u otra razón. Tenía dificultades de aprendizaje”, agregó esta mujer que sufrió una breve falta de oxígeno al nacer, que le provocó leves daños en el cerebro.
Boyle, cuyo aspecto físico ha sufrido una asombrosa transformación, explicó por otro lado al diario Sun que debe la fama de la que goza actualmente a una promesa que le hizo a su madre, Bridget, poco antes de su fallecimiento en 2007.
“Le prometí a mi madre que haría algo con mi vida justo antes de que muriera, que haría algo con mi canto. De manera que me presenté a ‘Britain’s Got Talent’”, explicó Boyle, que empezó a cantar a los 12 años de edad.
Aunque no sale a la venta hasta el 23 de noviembre, I Dreamed a Dream ya ostenta algún récord, como ser el disco más prevendido de la historia de la tienda de ocio por internet Amazon. Aunque ésta no da cifras, se estima que los pedidos rondan ya los 100,000 ejemplares.
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