Violeta Reyes de Padilla

EE.UU. no debe equivocarse otra vez

Hace sesenta años me encontraba en un colegio en California; ese año me tocaba estudiar cívica. La profesora nos había animado a leer y escuchar noticias para darnos cuenta de lo que sucedía en el mundo. Yo me interesé mucho sobre lo que pasaba en la Unión Soviética y los países de Europa del Este porque me atemorizaba el sistema comunista que había sido implantado en esos países, donde el Estado todopoderoso comete toda clase de ignominias y se hace dueño hasta de la persona humana.

En 1949 EE.UU. deja la China en manos de Mao Tse-Tung y no ayuda a Chiang Kai-Shek que fue su aliado en la Segunda Guerra Mundial. Madame Chiang Kai-Shek llega a Washington a clamar por ayuda y, a pesar de sus súplicas, no fue oída. La China se vuelve comunista y comienza a extenderse el comunismo por gran parte de Asia. ¿Hubiera existido la guerra de Corea, la guerra de Vietnam? En esas guerras se perdieron muchas vidas estadounidenses.

El Sha de Irán, amigo de los Estados Unidos, siguió los dictados de Norteamérica en la política interna de su país, la cual fue fracaso, provocando un levantamiento en 1979, en el que fue depuesto el Sha y expulsado de su país. Estados Unidos no ayudó a su amigo y ahora Irán es el enemigo número uno del mundo.

En 1982 los israelitas tenían cercado a Yasser Arafat, fundamentalista musulmán y antisemita, presidente de la OLP. Arafat fue capturado en el Líbano, en una de tantas guerras entre judíos y palestinos. Estados Unidos, en unión con los soviéticos, obligaron a Israel entregar a Arafat. ¿De cuántas luchas bélicas se hubieran librado los palestinos, los libaneses y el mismo Israel? ¿Existirían actualmente esos conflictos?

Jimmy Carter, ex presidente de los Estados Unidos y fundador del Centro Carter, vino a Nicaragua como observador en las elecciones presidenciales en 1990. Permitió a los sandinistas quedarse con gran poder al dejar que se adjudicaran votos que no habían ganado. Anteriormente, en el Acuerdo de Puntarenas, Carter gestionó para que los Estados Unidos liberara el dinero que tenía retenido desde la administración Somoza; todo esto a cambio del ofrecimiento de actuar democráticamente, lo cual no hicieron los sandinistas, quienes ni entonces ni ahora, son creíbles. Como tampoco son creíbles los ofrecimientos que ha hecho Mel Zelaya, porque hará, de las promesas, agua; lo único que quiere Zelaya es introducir el chavismo en Honduras.

Quiero hacer constar que soy una gran admiradora de Estados Unidos y quiero su bien porque es un país noble y generoso, magnánimo, que siempre ha ayudado a amigos y enemigos y es la esperanza de estos pueblos. Me ha preocupado su falta de visión con respecto a Honduras ya que Chávez se apoderaría de Centro América. El presidente Obama tiene que saber que, al imponer a Zelaya en Honduras, Chávez se apoderaría de Centro América, siguiéndole América del Sur. Los Estados Unidos perdería su hegemonía en Latinoamérica y, gradualmente, la del mundo.

Dios Salve a América.


La autora es ama de casa

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