La prueba de VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) no parece una preocupación para las embarazadas nicaragüenses. Por cada 10 sólo tres están dispuestas a hacerse la prueba, según reporta el Ministerio de Salud, Minsa.
“Existe poca disposición para hacerse la prueba de VIH entre las embarazadas que acuden al sistema de salud”, dice Tania Corpeño, médica experta en neonatología del hospital de la mujer Bertha Calderón, adonde diario acuden unas 200 mujeres embarazadas.
Y las autoridades de Salud no pueden obligar a las mujeres a practicarse la prueba de VIH, porque la Ley 238 de “Promoción y Defensa de los Derechos Humanos ante el VIH-Sida”, lo deja como una opción de las personas, no es obligatoria.
Corpeño explica que la importancia de detectar el VIH durante el embarazo ayuda a reducir los riesgos de transmisión vertical del virus, que se produce de la madre al bebé.
Según la experta, existen tres formas de transmisión vertical durante y después de la gestación: a través de la sangre en el útero, por la vía vaginal durante el parto, cuando el bebé entra en contacto con las secreciones vaginales, y por último, está la transmisión a través de la leche materna.
En el país existen unos 100 niños que conviven con VIH, y en el 90 por ciento de los casos la transmisión ha sido vertical.
Corpeño sugiere que debería ser un requisito indispensable la práctica del examen que detecta el VIH.
Arelis Cano, representante de la Coalición Internacional de Mujeres con VIH, reconoce que es “muy importante para las mujeres” en general el examen, sin embargo, cree que ahora el Minsa debe mejorar la oferta de la prueba a las mujeres.
“Hay que mejorar la consejería para hacerse la prueba, porque ahora el ministerio no hace una labor suficiente para “convencer a las mujeres de la importancia de hacerse el examen”.
Cano cree que la promoción de la prueba ahora es muy pobre tanto en las áreas urbanas, pero sobre todo en las áreas rurales del país.
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