Argelio Córdova en su casa, en Chinandega, dice: “Si tuviera que volver a nacer, nacería aquí, olvídate”. (LA PRENSA/S. Martínez)

“La Bruja” Córdova celebró en Chinandega sus 75 años

CORRESPONSAL/CHINANDEGA Los 75 años del cubano Argelio Córdova, que ha brindado enorme apoyo al beisbol nacional, no pasaron desapercibidos el sábado porque sus amigos de la crónica deportiva, entre éstos Ángel Ortega Lagos, empresarios y ciudadanos, celebraron el acontecimiento. Argelio “La Bruja” dejó en evidencia su emoción por la tierra que la acoge con cariño […]

CORRESPONSAL/CHINANDEGA

Los 75 años del cubano Argelio Córdova, que ha brindado enorme apoyo al beisbol nacional, no pasaron desapercibidos el sábado porque sus amigos de la crónica deportiva, entre éstos Ángel Ortega Lagos, empresarios y ciudadanos, celebraron el acontecimiento.

Argelio “La Bruja” dejó en evidencia su emoción por la tierra que la acoge con cariño al agradecer ese momento en que recordó parte de sus experiencias en la pelota nacional, sobre todo en la dirección del equipo Chinandega.

Córdova arribó al país con el equipo de la Fuerza Aérea de Cuba en 1955 y se quedó para integrar el equipo Cinco Estrellas de Anastasio Somoza García.

“Llegué junto a Francisco Pozo, Alejandro Martínez y Luis Herrera, fueron separados cuando el beisbol experimentó fortaleza. Me casé con la granadina Ángela Rojas, procreamos cuatro hijos, ahora tengo hasta nietos y bisnietos salvadoreños, gringos, la liga de las naciones”, comentó orgulloso el originario de Batanabó, provincia de La Habana.

Argelio fue dueño del Habana Bar Restaurante en Corinto y los directivos del novel equipo Chinandega de primera división lo ubican en el colegio Hogar del Niño, donde dirigía prácticas infantiles, después lo nombraron manager y logró los dos primeros campeonatos.

En República Dominicana repuso a Heberto Portobanco en la dirección de la selección nacional y dirigió en 1972 el Mundial cuando Julio Juárez venció 2-0 al equipo cubano.

Los errores opacaron su labor en el equipo Estelí para obtener el campeonato a mediados de la década de los años setenta y en 1978 viajó a El Salvador. En 1984 regresó tras ser llamado por el comandante sandinista Humberto Ortega y de nuevo dirigió al equipo local.

Sus frases de “viene la medalla”, “recojan los bates” y “póngale sello” perduran en el tiempo.

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