- Representantes de ambos bandos guardan silencio sobre negociación
Representantes del depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, y del interino, Roberto Micheletti, continuaron ayer el diálogo iniciado el miércoles sin que asome una salida a la crisis, mientras aumentan los sectores que piden una solución para que el país retorne a la normalidad.
“Yo soy pesimista, pero tengo la esperanza de que al 15 de octubre haya una salida”, dijo Zelaya a Acan-Efe telefónicamente desde la Embajada de Brasil, donde permanece desde el 21 de septiembre pasado.
Los representantes de Micheletti y Zelaya guardaron ayer silencio sobre el contenido y la marcha de las conversaciones, que se desarrollan a puerta cerrada en un céntrico hotel capitalino.
Mientras, empresarios, estudiantes, políticos y la resistencia popular que exige la restitución del orden constitucional insistieron en que Zelaya y Micheletti deben alcanzar una solución política a la crisis que vive Honduras desde el golpe de Estado del 28 de junio.
Zelaya dijo que si el 15 de octubre no hay una salida, entonces se pronunciará, y reiteró que no confía en Micheletti, a quien acusó de seguir “reprimiendo al pueblo”.
GASES CONTRA ZELAYISTAS
Mientras el diálogo continuaba en un hotel de Tegucigalpa, la Policía disolvió con gas lacrimógeno una manifestación de decenas de personas del Frente Nacional de Resistencia contra el golpe de Estado que llegó hasta ese sitio.
Uno de los coordinadores de la resistencia popular, Rafael Alegría, dijo a Acan-Efe que la Policía también les impidió marchar ayer desde la Universidad Pedagógica, pese a que el régimen interino suspendió esta semana un decreto que restringía garantías constitucionales a los ciudadanos.
Por segundo día consecutivo, los manifestantes, que se habían concentrado frente a la Universidad Pedagógica, desfilaron hacia el hotel donde se llevan a cabo las conversaciones, pero las fuerzas de seguridad dispersaron la protesta lanzando bombas lacrimógenas y chorros de agua desde una tanqueta.
“Asesinos”, “golpistas”, “no nos van a detener”, les gritaban a los policías mientras corrían cubriéndose con pañuelos para evitar los efectos de los químicos. Los manifestantes volvieron desafiantes a las afueras del hotel, pero de nuevo chocaron con el nutrido cordón de agentes antimotines que avanzó hacia ellos golpeando sus bastones contra el escudo.
FRANCOTIRADORES
El derrocado presidente Zelaya también denunció que francotiradores apuntan desde la madrugada de ayer contra la Embajada de Brasil.
Agregó que desde primeras horas del día los militares y policías también marcharon marcando el paso frente a la legación diplomática sudamericana para “atemorizar” a los que permanecen ahí, alrededor de 60 personas, según diversas fuentes.