Llegar a la vejez debe significar más que convertirse en la niñera de los nietos
He conocido personas mayores —personas de la tercera edad— las cuales me han expresado ¡No quiero llegar a esa edad! Cuando en la tele vemos a una viejita o un viejito sentado en un parque o en un portal balanceándose tranquilamente en una “silla abuelita”. Pero, ¿por qué el rechazo? En muchas ocasiones la propia vida margina a los de más edad de la familia y muchos son los ejemplos, pero tal vez el más común: dejemos a los niños/as con la abuela y nosotros a parrandear y casi seguro sin contar con la abuela, ni preguntar si puede o no en función de su estado de salud, algún compromiso social ¿por qué no?, en fin, la enclaustramos a cuidadora de chavalos.
Los viejitos y viejitas de la casa también sufren cambios que los motivan a reflexionar, tales como: redefinición de la imagen corporal (rollos, canas, calvicie, etc.); redefinición de las relaciones con los padres, los hijos y la pareja; reconocimiento de que queda poco por vivir, lo que genera cuestionamientos acerca de lo que se ha hecho y lo que queda por hacer, inclusive existe una mayor tolerancia a la frustración.
Físicamente, en la mujer se vive la menopausia (45-50), donde se da la pérdida de una función: la capacidad reproductora. A lo anterior se suma el mal genio, labilidad, falta de energía. ¿Y en el hombre? La andropausia, entiéndase disminución de la hormona masculina (testosterona), lo que provoca una cierta inestabilidad sexual, requiriendo de más estimulación y apoyo de parte de la pareja. Además, disminuye la frecuencia de las relaciones sexuales.
¿Qué papel entonces juegan el abuelo y/o la abuela? ¿Sólo cuidar nietos y/o llevarlos al parque? No, y es necesario ver al abuelo y/o abuela como la persona sabia, a la que se debe respetar, educador.
Generacionalmente se da una alianza nieto/a-abuelo/a, desplazando a los padres a veces con un poco de hostilidad. Son portadores del mundo ético. Son reparadores de los aspectos negativos que cometieron los hijos con los nietos.
¿Y la relación abuelo-abuela? Lo usual es que se fortalezca la relación, sobre todo cuando se ha compartido toda una historia. Sin embargo, existen factores que pueden permear la relación, cuando se evidencian restricciones económicas, dado de que dependen de un retiro económico producto de sus años de trabajo o del apoyo de los/as hijos/as, donde por ambas vías posiblemente o casi seguro, no corresponda a lo que percibían en los momentos de esplendor laboral.
Pero qué influye en un sentimiento de vulnerabilidad física, económica y por ende de dependencia. Las contradicciones pueden ser más fuertes, porque hay manejo de la expresión de la agresividad como algo constructivo, porque ya se sabe que el amor persiste.
Si está claro que no podemos olvidar que esta etapa de la vida es la antesala de la muerte, que todos deberemos llegar a esa edad, luego por qué preocuparnos desde ya. Usted estimado/a señor/a que peina canas y que su rostro refleja los años vividos, que con ayuda de lentes lee estas líneas, simplemente sonría. Ha sido y es una persona útil, querida, amada. ¡Gracias!