- Se reportan 1,100 víctimas, aunque temen que miles de desaparecidos estén muertos
[/doap_box]
Los socorristas trataban ayer de encontrar supervivientes bajo los escombros de la ciudad de Padang, en la isla indonesia de Sumatra, tras el sismo que por ahora ha dejado un balance provisional de 1,100 muertos, según la ONU.
Pero no cabe duda de que el número total de muertos aumentará considerablemente a medida que continúe la búsqueda bajo los escombros de las casas y edificios derrumbados.
“Pensamos que miles (de personas) murieron”, declaró el jefe de la célula de crisis del Ministerio de Salud, Rustam Pakaya.
La lluvia, la falta de máquinas para desescombrar y las rutas cortadas por los deslizamientos de terreno dificultan la búsqueda de supervivientes, constató una periodista de la AFP.
Más de 500 edificios, incluidos hoteles, escuelas, hospitales y un centro comercial, resultaron destruidos o dañados en Padang, indicó The Associated Press.
El hospital público Djamil de Padang no daba abasto con las víctimas. Decenas de heridos con fracturas o heridas en la cabeza recibían tratamiento en carpas fuera del hospital, que tuvo también algunos daños.
“Estamos desbordados y nos faltan médicos y enfermeras”, lamentó uno de los médicos, Emilzon.
“¡Dios, ayúdenme, ayúdenme!”, gritaba Friska Yuniwati, una mujer de 30 años, mientras era trasladada a una ambulancia en el centro de Padang. Yuniwati fue sacada minutos antes de entre las ruinas de una casa, con la cara cubierta de golpes y los ojos cerrados.
John Lee, huésped de Singapur en el hotel Maryani que quedó destruido, fue rescatado por las cuadrillas de trabajadores que oyeron sus gritos de auxilio. Permaneció atrapado durante 25 horas con una pierna fracturada.
BUSCAN A ESCOLARES
Uno de los puntos donde se concentraba la actividad de los trabajadores de emergencias era un edificio de concreto de cuatro pisos en el centro de Padang, donde 30 niños tomaban clases cuando sobrevino el terremoto. Cuatro estudiantes fueron encontrados con vida y seis cadáveres fueron sacados de entre los escombros.
Decenas de alumnos permanecían desaparecidos, dijo Jamil, un voluntario en las labores de rescate. “Se hace muy difícil hallar más víctimas”, reconoció.
Los padres de los estudiantes sepultados quedaron en vela durante la noche, esperando señales de vida de sus hijos entre los escombros.
“La cara de mi hija se sigue apareciendo ante mis ojos y en mi mente. No puedo dormir. Espero verla de nuevo”, dijo una mujer, que se identificó sólo como Imelda, en llanto. Añadió que Yolanda, su hija de 12 años, estaba en la escuela tomando lecciones de ciencia. “Es una buena hija y muy inteligente. La amo en verdad. Por favor, Dios, ayúdala”, agregó.
Poco después, las autoridades suspendieron las labores de rescate al caer la noche.
URGE AYUDA
El Presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono, pidió a su gobierno que lleve rápidamente ayuda a las víctimas por avión o barco, ya que muchas rutas estaban bloqueadas.
El tiempo apremia, pues “la ciudad está totalmente alborotada”, señaló Enda Balina, una socorrista de la ONG World Vision. “Las oficinas administrativas están cerradas, no hay electricidad, y aunque las redes comenzaron a funcionar otra vez, es muy difícil comunicarse”, agregó.
Numerosos habitantes decidieron partir de Padang, la gran ciudad portuaria de casi un millón de habitantes a orillas del Océano Índico, por temor a fuertes réplicas que también podrían provocar un tsunami.