No más excusas

Estoy entre quienes han concluido que se podía haber hecho más en el Mundial de Beisbol con este mismo equipo que se envió al torneo en Europa. Aún con las diferencias que objetivamente existen en cuanto a inversión, planificación y organización de otros países y nosotros, sobre el terreno se apreció que se le podía […]

Estoy entre quienes han concluido que se podía haber hecho más en el Mundial de Beisbol con este mismo equipo que se envió al torneo en Europa.

Aún con las diferencias que objetivamente existen en cuanto a inversión, planificación y organización de otros países y nosotros, sobre el terreno se apreció que se le podía haber ganado a Holanda y a Corea, lo que clasificaba al equipo a los cuartos de final, zona a la que no se ha llegado en los últimos años.

Y tal como ocurre siempre que se falla, nos escudamos en la pobreza y en las demás limitaciones que nuestro país tiene para justificar el fracaso, palabra dura, pero que me parece la más precisa para conceptuar el paso pinolero por el Mundial en Europa.

Una cosa es que los demás anden mejor entrenados y mejor vestidos que Nicaragua y otra que no se puedan ejecutar jugadas básicas que deberían dominarse. ¿Cuándo fue la última vez que tuvimos un equipo tan errático como éste? Yo no lo recuerdo. Lo que sí no olvido, es que la defensa era un gran soporte.

Estamos claros que se debería invertir más, que hay que capacitar entrenadores y mejorar las instalaciones, pero si lo poco que se consigue para el deporte fuera correctamente utilizado se tendrían mejores resultados. Para el éxito los recursos son básicos, pero también es esencial la organización.

A diferencia del pasado en la etapa que sigue a un fracaso de la Selección, ahora quiero creer que sí se hará un trabajo para salir del estancamiento en el que está el beisbol nacional. Que la atención a las pequeñas ligas será realmente seria y sostenida, y como parte de un proyecto que venga a reinventar el beisbol.

Como alguien escribió una vez, Nicaragua no es un país pobre. Los pobres somos sus habitantes. La pobreza la tenemos en la cabeza y en el corazón. Cuando dejemos de justificarnos por las faltas y nos empeñemos más, vamos a ver resultados. Ojalá entre la nueva dirigencia del beisbol haya visión y un compromiso legítimo por mejorar.

Hay gente de este país que ha salido a flote. Significa que se puede tener éxito a pesar de las circunstancias y las limitaciones. Pero el primer cambio lo tenemos que hacer en la mente y el corazón. De otro modo, vamos a continuar escudando nuestra incapacidad en la pobreza.

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