Yukio Hatoyama (al centro) se presentó ayer con todos los integrantes de su gabinete. (LA PRENSA/AFP/Toru YAMANAKA)

Un reformista asume Gobierno nipón

Yukio Hatoyama fue investido como primer ministro de Japón Yukio Hatoyama se estrenó ayer como primer ministro de Japón para un mandato histórico con el que quiere transformar económicamente el país, reducir el poder de la burocracia y dar un giro a las relaciones con Estados Unidos, acercándose más a sus vecinos asiáticos, principalmente a […]

  • Yukio Hatoyama fue investido como primer ministro de Japón

Yukio Hatoyama se estrenó ayer como primer ministro de Japón para un mandato histórico con el que quiere transformar económicamente el país, reducir el poder de la burocracia y dar un giro a las relaciones con Estados Unidos, acercándose más a sus vecinos asiáticos, principalmente a China.

Llegó la hora de la verdad para Hatoyama, que como líder opositor arrasó en las elecciones del 30 de agosto con un mensaje de cambio, tras cinco décadas de Gobierno casi ininterrumpido del conservador Partido Liberal Demócrata (PLD), y ahora asume el poder en plena crisis.

El presidente del Partido Democrático (PD), que aúna socialistas y exiliados del PLD, ha prometido reducir el poder de la burocracia y dedicar ese ahorro a programas de corte más social, revisar el estatus de los 50,000 militares de Estados Unidos en Japón y reorientar la economía para que sea menos dependiente de las exportaciones.

Hatoyama fue elegido por 327 votos de los 480 diputados japoneses. Sonriente, el nuevo primer ministro saludó inclinándose a los parlamentarios, en medio de una estruendosa ovación.

Vencedor de las recientes elecciones legislativas, el PD prometió llevar a cabo una política “en favor de la vida de la gente”, redistribuyendo una parte de la riqueza nacional a las familias, a los desempleados y a los jubilados.

El partido espera con dicha política devolver la confianza a los japoneses para que consuman más, a fin de reactivar la economía, y al mismo tiempo instarlos a tener hijos, en un país en crisis demográfica.

A fin de financiar ese programa, prevé reducir las costosas obras públicas, y racionalizar y descentralizar la administración.

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