- Reporte confirma responsabilidad de las tropas alemanas
Treinta civiles y 49 talibanes murieron en el ataque aéreo de la OTAN sobre camiones cisterna el 4 de septiembre en la provincia de Kunduz, en el norte de Afganistán, anunció el domingo a la AFP uno de los cuatro investigadores nombrados por el Gobierno afgano.
“Treinta civiles murieron y otros nueve resultaron heridos”, declaró Mohamadula Bataj, miembro de la comisión investigadora creada por el presidente afgano Hamid Karzai luego del bombardeo en Kunduz.
Además, “murieron 49 talibanes armados y 20 talibanes no armados, y otros 11 talibanes sufrieron heridas” en el bombardeo sobre dos camiones cisterna que habían sido robados por los rebeldes, agregó Bataj.
Decenas de personas se habían reunido en torno de los camiones, uno de los cuales había quedado bloqueado al cruzar un río, invitados por los talibanes a recuperar el combustible, según testimonios.
Un oficial de las tropas alemanas que operan en la zona ordenó entonces un ataque aéreo y dos bombas de 250 kilogramos impactaron sobre los camiones cisterna.
El balance de la operación sigue siendo controvertido y altamente sensible, en un momento en que la violencia sacude a Afganistán, que afronta una crisis política a la espera de los resultados finales de las elecciones presidenciales, manchadas por fraudes.
El equipo de investigadores del Gobierno afgano está integrado por cuatro personas, un representante del ministerio del Interior, otro del ministerio de Defensa, un tercero de los servicios secretos y un cuarto, Bataj, de la administración gubernamental, que controla las provincias y nombra a los gobernadores.
La ONU está también investigando lo ocurrido. Una Organización No Gubernamental (ONG) afgana dijo esta semana que el número de muertos civiles está entre los 60 y 70.
La OTAN se encuentra ante una disyuntiva de talla en Afganistán entre su preocupación por evitar meteduras de pata con civiles limitando las bajas propias y enfrentarse con unos talibanes cada vez más omnipresentes, mientras el tiempo se le empieza a echar encima.