- Escritor Dan Brown lanza El símbolo perdido
Nueva York/ AFP
Los libros están bajo custodia, la trama es un secreto, el autor guarda silencio, pero todo cambiará mañana con la aparición de El símbolo perdido, la nueva novela del escritor estadounidense adepto a la conspiración esotérica, Dan Brown.
Se han tomado medidas extraordinarias para que esta continuación de El Código Da Vinci, éxito mundial de 2003, se mantuviera en secreto, al punto de situar guardias frente a los depósitos donde están guardadas las obras.
Pero a la imagen de las complejas intrigas de Brown —cuyos detractores las consideran sin pies ni cabeza—, que mezclan sociedades secretas con la Iglesia católica, y cuyo héroe es el especialista en simbología Robert Langdon, nada es tan simple como parece.
DISPONIBLE EN INTERNET
En realidad, el misterio es parte integral de la impresionante campaña publicitaria que culminará mañana con la salida de El símbolo perdido, por la editorial Doubleday, esperando repetir el récord de El Código Da Vinci, que vendió 80 millones de ejemplares.
En esta ocasión fueron impresas cinco millones de copias y en un gesto sin precedentes habrá también una versión electrónica desde ese mismo día disponible en Internet.
La cubierta del libro, el tercero de la serie que tiene como personaje principal al profesor de Harvard Robert Langdon, muestra el Capitolio, sede del Congreso en Washington, y un sello de cera con un fénix de dos cabezas, el número 33 y las palabras “ordo ae chao”, del orden al caos en latín.
MASONES SE INFILTRARON
Esta imagen respalda la tesis según la cual el libro está dedicado a la masonería en la capital estadounidense. Pero más allá de estos escasos indicios y de la declaración del editor de Brown, Jason Kaufman, de que la historia se desarrolla a lo largo de doce horas, no se ha filtrado casi nada.
Las especulaciones, alimentadas por indicios dispersos, avanzan en los sitios de socialización Facebook o Twitter vinculados al libro o al autor. Estos raros indicios serían obra de empleados de la firma editorial que, sin embargo, no han tenido acceso a la obra.
Si bien el éxito financiero parece inevitable, la reacción de los medios literarios también es previsible. Las críticas no han sido generosas con el estilo de Brown, considerado malo. El escritor Salman Rushdie calificó El Código Da Vinci como “una novela tan mala que a su lado las malas novelas parecen buenas”.
El Vaticano acusó asimismo a El Código Da Vinci y a sus numerosos derivados, incluyendo la película del mismo nombre con Tom Hanks como protagonista, de anti-catolicismo.