- Reaparece Álvaro Chamorro, “pobre y perseguido”
Dos años y medio después de su renuncia como alcalde de Granada, Álvaro Chamorro Mora reapareció ayer en la celebración del Día Nacional del Empresario, organizada por el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), en el Centro de Convenciones Crowne Plaza, donde su ahijado José Adán Aguerri asumió la presidencia de ese órgano gremial por tercer año consecutivo.
Un informe de hallazgos sobre la segunda auditoría que la Contraloría General de la República (CGR) hizo de la gestión de Chamorro durante el 2006 confirma que, tal como había señalado LA PRENSA, esa Administración manejó un presupuesto “inflado” y presentó cuentas sobregiradas e inconsistencias, en contra de reglamentos internos y de las leyes de Contrataciones del Estado y de Régimen Presupuestario Municipal. Incluso, que se adjudicaron proyectos o contrataron varios servicios sin licitación e ignorando las facultades del Concejo granadino.
Sin embargo, el ex alcalde dice sentirse “perseguido”, por lo que admite fueron algunas “inconsistencias administrativas” o “cosas contables y técnicas tal vez no apegadas a la normativa, por inexperiencia”. Pero niega cualquier defraudación que lo eleve —como dice sentirse— a los niveles de un “saqueador de la República”.
Chamorro dimitió el 5 de marzo del 2007, en medio de críticas a su gestión, la presión de los sindicatos por su renuncia, una amenaza de destitución del mismo Concejo, controlado por el Frente Sandinista, que lo llevó al poder con una elección fraudulenta, y el inicio de la primera auditoría de la CGR por supuesto desvío de fondos de proyectos para pago de gastos corrientes.
Cinco meses después de su renuncia, la CGR impuso presunción de responsabilidad penal contra el ex alcalde y el ex gerente financiero Guillermo Galeano, por ocasionar un perjuicio al Estado superior a los cuatro millones de córdobas.
Chamorro confirmó que se amparó desde entonces, pero dice que respondió a los dos informes de hallazgos de la CGR, que según él pretende responsabilizarlo por todo.
“Sólo falta que si alguien mató en la Alcaldía yo sea el autor o si se cometió un delito o pecado yo respondo… Me siento perseguido. Porque la ley no es pareja y no se aplica a todos por igual”, reclamó.
El ex alcalde no dio detalles de a qué se dedica actualmente, pero aseguró que ni siquiera tiene una casa propia, ni cuentas bancarias o tarjetas de crédito, y se mantiene entre el residencial Las Colinas, de Managua, y la casa de su hermano Luis Jerónimo, en el reparto San Juan, de Granada.
En marzo del 2007 Chamorro argumentó problemas de salud en su renuncia. Ayer dijo que se fue “por desilusión” y negó que lo hayan presionado para dejar el cargo. Lo único que admitió es que hubo “emboscadas en las estructuras de algunos miembros del sandinismo de Granada para que dejara esa Alcaldía”, pero todas las atribuyó a las huelgas que enfrentó, la mayoría —aunque no lo dijo— por retrasar el pago de los trabajadores.
También dijo que el Gobierno de Honduras no le negó el plácet para ser embajador en ese país y se preguntó “por qué si dicen que me habían presionado a tal grado para que yo renunciara y si se había llegado a esos extremos, me nombran embajador en Honduras”.
Para Chamorro su “gran pecado” es que él no es “intrigante” ni usa la protección que le sobra en su familia, a la que define como “un círculo de poder pragmático”, donde él dice que podría parecer un oligarca o capitalista, pero es “pobre”.