- Parlamentarios expresan que aceptó que las fuerzas de choque son dirigidas y protegidas por él para atacar a sus opositores
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A juicio del primer secretario de la Asamblea Nacional, Wilfredo Navarro, el presidente Daniel Ortega aceptó ante las autoridades policiales que cuenta con fuerzas de choque, las que pueden estar al margen de la ley.
“(Ortega) dejó la amenaza latente; el que salga a protestar le echamos las turbas. En la cara de la Policía, le dice que tiene un órgano paramilitar para reprimir a la gente”, expresó el parlamentario.
Precisó que su “guardia somocista” la revivió con los CPC y pandilleros.
Navarro cuestionó que el mandatario llegara a criticar a los oficiales, a los que acusó de “venaderos” por aceptar coimas, pero no ofreció una respuesta concreta en torno al presupuesto de la institución para mejorarles sus salarios y condiciones, la que afirmó, debería de facilitar de la inversión que está haciendo con los fondos del Alba, y que no queden sólo para su beneficio y del partido de gobierno.
Navarro calificó de “mentiroso” a Ortega por sus argumentos justificando los ataques de sus “turbas”, ya que dijo que lo que se reclama es que la Policía Nacional proteja a los ciudadanos de sus “paramilitares”.
Recordó que el derramamiento de sangre, quienes lo han hecho, son los “paramilitares de Ortega”.
Añadió que el Presidente no puede decir que todo se acaba con el otorgamiento de un permiso para expresarse en las calles, ya que las mismas se extienden exclusivamente en período de campaña política.
IMITADOR DE CHÁVEZ
Por su parte el diputado Enrique Quiñónez señala: “A confesión de partes, relevo de pruebas”, al aceptar el presidente Ortega que ordena a la Policía no actuar cuando las turbas agreden a sus críticos, bajo el argumento de “evitar derramamiento de sangre”.
Agregó que Ortega sigue el patrón del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de ordenar reprimir a la ciudadanía.
Insistió que Ortega, al culpar a los medios de comunicación de impulsar una campaña para convertir a la institución policial en “un instrumento de terror”, lo que quiere es “justificar que su gente siga agrediendo”.
Quiñónez considera que en futuras movilizaciones de la oposición, los participantes deben ir prestos a “repeler cualquier ataque de los delincuentes orteguistas”, y dejar de lamentarse, ni responsabilizar a la Policía, la que dijo que no defiende, pero tampoco agrede.