El Centro de Mediación y Arbitraje de la cámara de Comercio ofrece ambas técnicas para resolver los conflictos y preservar las buenas relaciones comerciales. (LA PRENSA/ B. Picado)

Caconic sigue impulsando la mediación

El Centro de Mediación y Arbitraje busca evitar que los conflictos empresariales terminen en los juzgados [doap_box title=»Casos que se pueden resolver con arbitraje» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] La Ley 540 establece que para que un problema sea solucionado a través de la mediación o del arbitraje, se debe contar con la libre disposición de las partes […]

  • El Centro de Mediación y Arbitraje busca evitar que los conflictos empresariales terminen en los juzgados
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La Ley 540 establece que para que un problema sea solucionado a través de la mediación o del arbitraje, se debe contar con la libre disposición de las partes implicadas. Los problemas surgidos en las siguientes áreas pueden ser solucionados a través de dichos métodos:

Arrendamiento de bienes muebles e inmuebles.

Contratos de seguro.

Contratos de transportación.

Contratos de distribución.

Daños y perjuicios de índole comercial.

Cancelación de título valor.

Rendición y examen de cuentas.

Nulidad de contrato.

Pagos por daños y perjuicios.

Rescisión de contratos.

Disolución y liquidación de sociedad anónima.

Incumplimientos de contratos de consultorías.

Contratos de servicios.

Contratos de construcción.

En derecho societario: cumplimiento de obligaciones de los socios, suscripción de nuevas emisiones o incrementos de capital, ejercicio de derechos de los socios, entre otros.

El costo

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Alfredo Cuadra, presidente del Consejo Directivo del Centro de Mediación y Arbitraje, explicó que el costo del arbitraje varía de acuerdo a la cuantía o discusión. “Ninguno pasa del 10 a 12 por ciento de la cuantía”, explica y agrega que siempre es mucho más barato que someter el problema a la vía judicial.

Un conflicto tratado por la vía legal, a través de los juzgados, puede tardar con facilidad un promedio de cinco años. Además del largo tiempo y los altos costos, es difícil que las dos partes involucradas terminen el proceso satisfechas.

Debido a que un gran porcentaje de las demandas que se introducen en los juzgados son por conflictos o controversias de orden comercial, la Cámara de Comercio de Nicaragua (Caconic) inauguró hace tres años el Centro de Mediación y Arbitraje Antonio Leiva Pérez.

Alfredo Cuadra, presidente del Consejo Directivo del centro, explica que éste nació a raíz de la aprobación de la Ley 540, de Mediación y Arbitraje.

Cuadra cuenta que la mayoría de los casos que se han resuelto a través del arbitraje son por incumplimiento de contrato. Generalmente, explica, ese tipo de controversias terminaban en los juzgados y permanecían por tiempos indefinidos.

Desde hace tres años, explica, han utilizado el método del arbitraje y en un plazo máximo de seis meses los problemas son resueltos.

El arbitraje consiste en la resolución del conflicto a través de árbitros que analizan las versiones y demandas de cada uno de los implicados.

La mediación por su parte consiste en reunir a las dos partes involucradas, y que a través de la conversación se pongan de acuerdo en cómo solucionar el conflicto. Esto es más rápido, pues se concluye en un plazo máximo de tres reuniones.

Cuadra comenta que en el centro hay dos tipos de árbitros: los de derecho (abogados) y los de equidad (especialistas en otras áreas).

“Cuando dos empresas van a la vía judicial una de las dos sale dañada, entonces se daña la relación, pero hay relaciones que no se pueden dañar”, afirma el presidente del centro.

La intención de promover el uso de la mediación o del arbitraje es dar a conocer la importancia de mantener las buenas relaciones comerciales entre los empresarios.

Los casos que se presentan en el Centro de Mediación y Arbitraje son de carácter confidencial y en ellos pueden participar empresas internacionales o instituciones gubernamentales.

FALTA MUCHO POR HACER

El doctor José René Orúe, uno de los dos autores del recién publicado libro La mediación y el arbitraje en Nicaragua, considera que se ha avanzado significativamente en ese tema, pero en comparación con otros países, queda mucho por hacer.

“En Costa Rica, Colombia, El Salvador, hay programas con niños para que resuelvan sus problemas a través de la mediación. Se les va enseñando que no todo se debe arreglar con violencia”, explica Orúe.

Y aunque asegura que hay ciertos avances en el sector empresarial y entre los estudiantes universitarios, sobre la importancia de mantener las buenas relaciones comerciales a través de métodos como la mediación o el arbitraje, “todavía los empresarios grandes y pequeños no entienden las ventajas del arbitraje”.

DEBE INCLUIRSE EN LOS CONTRATOS

Nejama Narváez, gerente general del centro, explica que para asegurar que se cuiden las relaciones comerciales, se debería incluir en todos los contratos de ese tipo una cláusula donde se especifique que en caso de controversia entre las partes, se debe solucionar a través de la mediación o el arbitraje.

“En el arbitraje se escucha a las partes, se determina el conflicto, se toma una decisión; pero son personas especialistas en el área, que no tienen ningún interés ni económico ni político”, afirmó.

Narváez recalcó que la utilización de esos métodos significa un cambio de cultura, el “saber que se pueden resolver los conflictos de forma civilizada”.

La gerente comentó que hay planes de capacitar a las cámaras de comercio de los departamentos, para que esos métodos se reproduzcan en otras partes del país.

Asimismo, se capacitará a abogados, empresarios grandes, micro y medianos, y universitarios.

FINANCIAMIENTO DEL BID

El funcionamiento del Centro de Mediación y Arbitraje es financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a través del Fondo Multilateral de Inversiones.

Regina Lacayo, coordinadora del programa de implementación de métodos alternos de resolución de conflictos del BID, explicó que dicha institución financia al centro con unos 500 mil dólares.

Esa cantidad se utiliza básicamente para tres áreas: el aporte de los instrumentos técnicos para la mediación y arbitraje; el diseño de un plan de capacitación de los mediadores y árbitros, para que el centro esté “a la altura de los centros extranjeros”, y la divulgación de dichos métodos de solución de conflictos.

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