- Está por superar a Lou Gehrig en la lista del mejor en hits conectados
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jugador modelo en las mayores
ESPN.COM
Derek Jeter tuvo la suerte de nacer con la santa compostura que los cazatalentos llaman “buena cara”. Y a juzgar por el historial de citas que acarrea, nueve de cada diez súper modelos, actrices, cantantes de pop y concursantes de Miss Universo estarían de acuerdo.
Pero Jeter no es de los que cree que su fama, talento y línea de perfumes deberían darle al público una ventana abierta a su alma —tampoco un asiento en las gradas—. Él está, según diversos testigos, consciente de su situación como una figura modelo, selectivo con sus amistades y socios, y protector de su privacidad.
Por eso no esperen que Jeter comparta detalles sobre su restaurante favorito o divulgue opiniones al estilo Billy Wagner sobre los temas más calientes del momento en el beisbol. Incluso mantiene la diplomacia respecto a Jim Rice, quien recientemente lo asoció con Manny Ramírez, Alex Rodríguez y todos esos reprobados de pelo largo y pantalones anchos que destruyen el juego.
“No tengo idea de dónde salió eso”, dice Jeter. “No conozco a Jim Rice. Felicitaciones a él por entrar al Salón de la Fama”, dijo entonces.
De todos modos, Jeter ha tenido sus momentos de Kryptonita. Como cualquier atleta y competidor estelar, es sensible a la percepción de que sus talentos pueden haberse erosionado, aunque sea un poquito. Ese fue claramente el caso durante el Clásico Mundial de Beisbol en marzo, donde Jeter lució mediocre en el plato y limitado en el terreno al compararse con su compañero Jimmy Rollins.
“Jeter, cara del equipo de Estados Unidos, demuestra su edad”, anunció el titular del New York Times.
Si bien los arranques de ira serían contraproducentes, Jeter internalizó las dudas ajenas. Sólo él sabe cuánto lo impulsó en la jaula de bateo durante los entrenamientos de primavera en Tampa. Sale de las frases usuales sin profundidad y concede que las críticas están presentes en su cabeza.
“La última vez que revisé, no pensaba que tener 35 años era ser viejo”, dice Jeter. “Cuando tú juegas en Nueva York, las críticas son parte del juego. El tema está en cómo respondes. No es que cuando leo un artículo que alguien escribió y digo, ‘Voy a vengarme’. Siempre tomo la crítica como un desafío”.
Algunos peloteros podrían quejarse cuando se les confronta con la observación de que están al tope de la curva descendente. Jeter simplemente calló y bateó. Su bate lo llevó al Juego de Estrellas y a ser considerado como Jugador Más Valioso en un equipo de los Yanquis que tiene el mejor récord en el beisbol en estos momentos.
Durante una racha reciente, Jeter conectó 36 imparables en 77 turnos. Quebró el récord de Luis Aparicio en cantidad de imparables para un campocorto y alcanzó la marca de 2,700 imparables más rápido que nadie, excepto por Hank Aaron y Robin Yount. Jeter pronto sumará la décima temporada con al menos 190 imparables en su carrera, lo cual lo dejará empatado con Stan Musial con la tercera mejor racha detrás de Pete Rose (13) y Ty Cobb (12).
En seis ocasiones ha superado la frontera de los 200 hits y batea .317 en su carrera.
PRÓXIMO RETO: GEHRIG
Jeter tiene 2,715 imparables y se está acercando al récord de la franquicia impuesto por el caballo de hierro, Lou Gehrig de 2,721. Para un jugador que está tan grabado en la historia de los Yanquis y que está obsesionado con la consistencia, es un logro monumental.
“Cada vez que me conectan con alguno de los mejores Yanquis, es algo grande”, dice Jeter. “Superar a Lou Gehrig en hits sería algo grandioso, porque tu nombre está en esa lista. Es difícil de creer”.
LO QUE SE DICE DE ÉL
El resurgir de Jeter ha sorprendido a sus compañeros, incluso a aquéllos que hace tiempo están con el equipo y ya poco les sorprende. Luego que Jeter comenzara un reciente juego con un sencillo, Mark Teixeira giró hacia donde estaba el entrenador de bateo, Kevin Long, y bromeó diciéndole que sería más fácil simplemente entregarle la primera base.
“Hemos empezado a bromear con él”, dice Johnny Damon. “Le preguntamos, ‘¿qué récord vas a romper hoy?’ Ésta es definitivamente su mejor racha desde que estoy aquí. Si tiene tres imparables, quiere cuatro, y luego quiere que todos bateen para poder volver y sumar el quinto. Creo que huele los 3,000 hits. Y huele el tipo de playoffs que podríamos tener”.
El resurgir de Jeter responde en parte a su buena salud. En abril del 2008 sufrió un desgarro en el aductor izquierdo, y un mes después recibió un golpe en la mano de una recta de Daniel Cabrera. La primera lesión le comió las piernas y la segunda puso un límite a su capacidad para empujar la pelota.
“La gente estuvo lista para menospreciarlo, pero creo que no consideraron cuánto le molestaba la lesión en la pierna”, dijo el comentarista de los Yankees, Ken Singleton. Las estadísticas defensivas señalan que Jeter está llegando a muchos más batazos como short y tiene 23 robos comparados con las 11 que acumuló el año pasado; un testamento de lo importante que es tener una base sólida.
El promedio de .330 de Jeter es más un tributo a su estilo de bateo, “de vuelta a los fundamentos”. Los fanáticos recordarán a Cal Ripken Jr. como el campocorto modelo, un jugador cuya presencia y posicionamiento de manos estaba sujeta a cambiar de partido a partido y de turno en turno. Jeter, por el contrario, es una clásica criatura de hábitos.
Comienza cada turno plantando firmemente su pie derecho en la caja de bateo. Antes de que el pitcher lance, Jeter se pasa la mano sobre su boca, su oreja y la punta de su casco, luego extiende su brazo derecho hacia el árbitro para tomarse un momento extra y acomodarse. Sostiene el bate en alto, lo baja, luego lo vuelve a subir en un movimiento gentil, arqueando levemente su espalda.
Y finalmente, cuando los pitcheres tratan de apretarlo con rectas, Jeter coloca sus manos cerca de la bola y batea elevados de foul hacia los asientos de primera base, hasta que encuentra un lanzamiento que realmente le gusta. Luego lo hace volar hacia el jardín derecho o saca el bate y lo envía a la izquierda.
Jeter encara la caja de bateo. No ha sido un pelotero enfrascado con datos innecesarios ni ha tenido una obsesión con la tendencia de los lanzadores.
“No se preocupa al extremo con su mecánica”, dice Long. “Creo que eso es lo mejor de él. Algunos bateadores quieren saber el lanzamiento con que los pitcheres consiguen sus outs, o qué van a lanzar con jugadores en posición anotadora. Todo lo que él quiere saber es sus repertorios, y va en busca de batear la recta. Es el enfoque más simple que se puede tener”.
Jeter ha experimentado algunos momentos de reverencia últimamente. Se ríe cuando recuerda que los Yanquis lo etiquetaron con 6'3” con 175 libras cuando firmó su primer contrato profesional. La estatura se relacionaba a sus días cuando jugaba basquetbol en la preparatoria, pero las 175 libras eran pura ficción.
“Cuando me pesé con los Yanquis el primer día, pesaba 154 libras”, dice Jeter. “Pensé que me iban a mandar de vuelta a casa”. Nunca lo hicieron y ahora la colección de “grandes actos” de Jeter incluye el out lateral a Jeremy Giambi, las zambullidas hacia las gradas para buscar elevados de foul por Trot Nixon y Terrence Long, y el jonrón de Jeffrey Maier. Además, acumuló una racha de 32 turnos sin hits en el 2004 y lucía tan perdido que hasta los taxistas de Nueva York deseaban ofrecerle palabras de aliento.
Jeter es tan reverenciado en los círculos del beisbol, que un gerente llegó a decir que el juego estaría “terminado” si se descubre que Jeter usó drogas para mejorar su rendimiento. Jeter tocó el tema en los entrenamientos. Dijo que nunca había tocado un esteroide, que nunca lo haría y no le gusta la percepción de que “todos lo están haciendo”. Quiere que la gente sepa que no todos lo hacen.