- Familiares creen que se trató de una negligencia médica
CORRESPONSAL/ CARAZO
Roberto Carlos Mendieta Parrales, de 23 años y originario del municipio de Diriamba, murió el pasado lunes a las 9:45 a.m. en el Hospital Regional Santiago de Jinotepe.
Según el acta de defunción, la causa directa de su muerte fue por insuficiencia respiratoria aguda y la causa básica neumonía grave; pero sus familiares aducen que jamás presentó tal enfermedad y que su salud desmejoró después que le pusieron dos inyecciones en el Hospital San José, de Diriamba.
Jesling Rojas Granja dijo que su esposo tenía fiebre el viernes, se hizo un examen de orina y le salió fuerte infección renal. Se fue al Centro de Salud de Diriamba en donde le recetaron acetaminofén, pero la fiebre le continuó el sábado presentando además delirio a causa de la misma, pero no notó mejoría y optó por irse a emergencias del Hospital San José.
Relató que ahí lo atendió un doctor que le preguntó a ella y a su suegra Miriam Parrales si el joven tenía problemas mentales, por lo que respondieron que no, que era un muchacho sano, no fumaba, ni bebía, ya que son de costumbres cristianas.
Marisol Montenegro, hermana de Roberto Carlos, dijo que la noche del sábado fue internado en el hospital, el muchacho cenó y habló bien, pero a la medianoche al ver que no mejoraba el doctor que lo atendió llevó a otro colega para que lo valorara.
¿CREYERON QUE ESTABA LOCO?
“Estaban suponiendo que él estaba loco, cuando ya habíamos dicho que nunca presentó ningún síntoma de esa enfermedad y uno de los doctores hasta preguntó si usaba drogas o era alcohólico y todavía dije que no”, comentó Jesling.
Montenegro dijo que a las 2:00 p.m. del domingo le inyectaron aloperidol y diazepán de 10 miligramos y quince minutos después el muchacho entró en coma, por lo que lo transfirieron al hospital de Jinotepe.
El lunes a las 9:45 a.m. el joven falleció, pero la familia ahora pide se investigue bien los expedientes y la causa real de la muerte, porque creen que hubo negligencia médica.
Montenegro investigó que aloperidol y diazepán son medicamentos para pacientes esquizofrénicos y con problemas graves de descontrol nervioso y dijo que su hermano jamás llegó a esos límites.
Montenegro hizo formal denuncia en la Policía de Carazo y ahora se investigará lo ocurrido. Agregó además que si es necesario acudirán a los Derechos Humanos.
Sor Ligia Zavala, directora del Hospital San José, al ser consultada por LA PRENSA dijo que no podía dar ningún tipo de declaración, ya que el caso es visto por las autoridades del Minsa en el departamento y que le dijeron que no debía responder a entrevistas.