- El jefe del Comando Sur del Ejército de Estados Unidos, el general de la Fuerza Aérea Douglas M. Fraser, confía en que Nicaragua escoja la cooperación que ofrece Estados Unidos, ante el nuevo acercamiento que existe entre el presidente Daniel Ortega y Rusia. Fraser dijo que están dispuestos a trabajar en todo momento con Nicaragua
Douglas M. Fraser, jefe del Comando Sur
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Una amplia sonrisa vence de entrada al estricto uniforme militar. Y las respuestas diplomáticas, a veces largas y catedráticas, dan forma a los ideales militares que acompañan al general Douglas M. Fraser, nuevo jefe del Comando Sur del Ejército de Estados Unidos.
El general de la Fuerza Aérea, oriundo de Colorado, piloto con más de 2 mil 800 horas de vuelo y quien estudió tres años de preparatoria en Bogotá, Colombia, visita por tres días Nicaragua, presentándose oficialmente y saludando al Ejército, en ocasión de su treinta aniversario de fundación.
“Estoy aquí para escuchar al general (Omar) Halleslevens”, dijo Fraser, quien no ocultó que para ellos sería preferible que Nicaragua acepte la ayuda militar de Estados Unidos y no un eventual apoyo de Rusia, aunque pronto agregó que hay disposición para combatir al narcotráfico y los desastres naturales con todos los países, ya que se necesita de toda la ayuda posible.
Fraser, quien en su juventud habló el español, aunque ahora se expresa únicamente en inglés, acompañado por una traductora para esta entrevista, abordó la situación de la base hondureña de Palmerola, los objetivos de las nuevas bases colombianas y reveló que, a excepción de Venezuela y Cuba, se mantienen vigentes los programas de cooperación con el resto de países de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba).
“Es un placer para mí estar aquí de regreso, en Nicaragua. La primera oportunidad de visitarla fue hace siete años, en 2002. Esa visita fue parte del programa del Departamento de Defensa de Estados Unidos, llamado Capstone, que es un grupo de oficiales jóvenes a ser promovidos. Así que es grandioso estar de regreso”, dijo Fraser previo a la entrevista, la cual terminó antes de lo previsto debido a una recepción que ofrecían en su honor la noche del martes.
¿Esta nueva visita qué objetivo tiene?
Mi visita es por mi nuevo puesto, asumí el cargo hace dos meses (el 25 de junio). Así que quiero tener la oportunidad de visitar la mayor cantidad de países que pueda y reunirme con la mayor cantidad de líderes militares que sean posibles en este momento.
Tenemos fuertes relaciones con las fuerzas armadas de Nicaragua. Realizamos ejercicios militares, por ejemplo Panamax. Más adelante tendremos ejercicios militares con Nicaragua, Estados Unidos, y otras 18 naciones adicionales van a realizar esos ejercicios.
Hemos participado en ejercicios militares conjuntos en Brasil, esto en aras de fomentar las relaciones de cooperación mutua. También colaboramos en ejercicios de asistencia humanitaria y también de emergencias, de desastres.
El USNS Comfort estuvo de visita este año, atendiendo casi a 20 mil pacientes en Nicaragua. Además tenemos otros ejercicios de ayuda médica, en los cuales se han atendido otros diez mil pacientes, aparte de los atendidos por el USNS Comfort.
Tenemos una colaboración muy cercana en las operaciones antinarcóticos. Estados Unidos suministra información y la Fuerza Naval de Nicaragua realiza las operaciones con mucho éxito, reduciendo el tráfico de drogas.
Asimismo realizamos juntos programas de capacitación en educación. Como sabe, hay muchos oficiales no comisionados del Ejército de Nicaragua que han asistido a cursos en Estados Unidos.
Así que estoy aquí para escuchar al general Halleslevens, para saber qué hemos hecho bien y qué tenemos que cambiar. Porque aprecio mucho nuestra alianza.
¿Ha cambiado esa relación entre los ejércitos de Estados Unidos y Nicaragua en los últimos dos años?
Creo que ha mejorado. Continuamos cooperando muy de cerca. La capacidad y las destrezas, en términos de la cooperación antinarcóticos, ha mejorado en los últimos dos años.
Por ejemplo, en el último año la cantidad de droga que se ha transportado por Nicaragua se ha reducido en más de la mitad. Así que veo que las relaciones se mantienen fuertes y mi intención es mantener las relaciones estrechas.
¿Qué ha pasado con el tema de los Sam-7? No se ha llegado a un acuerdo todavía.
Es cierto, no hemos llegado a un acuerdo, pero seguimos dialogando y soy optimista de que podremos llegar a un acuerdo en el futuro.
¿Qué es lo que está deteniendo ese acuerdo?
Como estamos en un diálogo todavía, al respecto, preferiría no discutir eso aquí.
Pasando un poco al plano regional, ¿la base de Palmerola, en Honduras, qué futuro tiene luego del golpe de Estado?
Primero, es importante entender que Palmerola es una base hondureña. Así que los hondureños decidirán cuál será el futuro de esa base. Creo que la base representa una capacidad importante para la región centroamericana y para Sudamérica, para asistencia humanitaria y en caso de desastres. Nos permite responder de una forma más rápida de lo que podríamos responder sin esa base.
¿El golpe de Estado cuánto cambia todas estas capacidades de la base Palmerola?
Lo que hemos hecho, como resultado del cambio de Gobierno, es que hemos detenido toda interacción militar con Honduras. Hemos minimizado el diálogo y las comunicaciones entre los militares hondureños y los militares norteamericanos.
Pero la capacidad de los Estados Unidos en Palmerola es vista desde una perspectiva regional, para respaldar la lucha regional en contra del narcotráfico.
Por ejemplo, los helicópteros que están en la base vinieron a Nicaragua para apoyar la visita del USNS Comfort y apoyaron al momento del terremoto en Costa Rica. Así que proveen la capacidad de responder a nivel regional a preocupaciones y situaciones que surgen.
¿Cuál es entonces el objetivo de las bases militares en Colombia, que están causando muchos comentarios?
Antes de responder, quisiera hacer un poquito de historia. Los Estados Unidos han apoyado la lucha de Colombia en contra de los terroristas narcotraficantes desde hace diez años. Hemos contribuido con 3.5 mil millones de dólares para ayudar a Colombia en esa lucha. Nosotros fortalecemos las capacitaciones y planificaciones de Colombia para las operaciones militares, suministramos capacitación para mantenimiento y operaciones de las aeronaves, y también para operaciones en los ríos.
Así que nosotros apoyamos las actividades de los militares colombianos en su lucha contra las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y los colombianos han sido muy exitosos. Los secuestros se han reducido en 40 por ciento, los homicidios también se han reducido y los ataques de terroristas se han reducido en un 70 por ciento.
Los miembros de las FARC se han reducido a la mitad, a nueve mil, pero la lucha no ha terminado. Es por eso que Colombia sigue solicitando el apoyo de Estados Unidos en esa lucha y por eso considero que Estados Unidos debería continuar apoyando.
Es importante resaltar que no son bases estadounidenses, son bases colombianas y en ese caso los Estados Unidos tendrán acceso a las bases colombianas. Pero los colombianos decidirán cuáles son las actividades que se van a realizar.
Es por eso que yo quería optimizar nuestra capacidad de apoyar a los colombianos en sus acciones contra el narcotráfico. Al mismo tiempo que Colombia determina cuáles acciones se tomarán, el congreso de Estados Unidos determina cuántos militares norteamericanos pueden estar en territorio colombiano y la cifra está fijada actualmente en 800 militares y 600 civiles contratistas. Y nunca hemos estado cerca de esos números.
En la actualidad ese número, combinado, es de aproximadamente 500 personas (268 militares estadounidenses y 308 contratistas civiles, precisó luego José Ruiz, jefe de prensa de la Oficina de Asuntos Públicos del Comando Sur) y nuestro deseo es que Colombia siga teniendo éxito, para que esas cifras continúen bajando.
Finalmente quería mencionar que considero que el problema del tráfico ilícito en el norte, sur, Centroamérica y el Caribe, es un problema transnacional. Así que no sé cuándo terminará esa lucha, pero es una lucha de todos.
Sin embargo los presidentes del Alba están viendo a estas bases como un peligro regional y no tanto como una protección regional.
Yo respondería que no estoy de acuerdo. Por eso es que llevamos diez años apoyando a Colombia, la situación básica no ha cambiado, así que continuaremos otorgando el mismo apoyo que hemos brindado en los últimos diez años, si Colombia así lo decide.
¿Los gobiernos del Alba han cerrado espacios al Comando Sur?
¿Qué quiere decir con espacios?
¿Han limitado la cooperación?
Nosotros estamos buscando relaciones de alianza con todos los países de la región. Hemos tenido relaciones fuertes con cada nación de la región, a excepción de Cuba. Continuamos invitando a Venezuela y a todos los países de América Latina a participar en los ejercicios. Tenemos una posición de enlace en la fuerza de tarea conjunta interagencial para combatir el tráfico de drogas. Venezuela ha decidido no participar y no mandar a un oficial para actuar como enlace, sin embargo continuamos realizando operaciones con otros países del Alba.
Así que de parte de los Estados Unidos pertenecer al Alba no representa un obstáculo a las relaciones estrechas. Siempre es una decisión soberana de nuestros socios.
Nuestra preocupación es el tráfico ilícito de drogas, porque es un flagelo que nos afecta a todos. Ese flagelo no reconoce fronteras, tampoco reconoce las barreras que puedan construir los gobiernos. Por eso es que sólo si trabajamos juntos es que podremos abordarlo de una forma eficaz.
En el caso nicaragüense, volviendo a Nicaragua, una posible cooperación militar Nicaragua-Rusia, ¿cómo la percibiría Estados Unidos?
Rusia tiene intereses globales, la principal preocupación mía es el tráfico ilícito, que es un problema para ustedes en Centroamérica, para nosotros en los Estados Unidos, es un problema regional y necesitamos todo el apoyo que podamos conseguir.
Nicaragua decidirá quién le puede ofrecer mejor capacidad para poder cumplir con sus objetivos. Y en vista de las relaciones fuertes y estrechas que existen entre los Estados Unidos y Nicaragua, yo esperaría que Nicaragua decidiera escoger a Estados Unidos. Y aunque Nicaragua no decidiera hacerlo, nosotros continuaríamos trabajando muy de cerca con Nicaragua, al igual que lo hacemos con muchos otros países.
Quería mencionar que actualmente Nicaragua opera equipos rusos y tenemos cercanas y fuertes relaciones. Así que no veo que eso cambie.
El Procurador de los Derechos Humanos, Omar Cabezas, criticó el martes la visita del jefe del Comando Sur, Douglas M. Fraser, quien le respondió que toman muy en serio el tema de los derechos humanos.
Hoy (martes) el Procurador de los Derechos Humanos de Nicaragua, Omar Cabezas, tuvo declaraciones muy fuertes en su contra y lo declaró non grato. ¿Cuál es la reacción frente a un dirigente del partido de gobierno en Nicaragua?
Bueno, dentro de las fuerzas armadas de los Estados Unidos y dentro del Comando Sur tomamos muy en serio el entrenamiento en derechos humanos y la capacitación en derechos humanos.
A través de las capacitaciones, nos enfocamos directamente en una forma muy seria en el respeto por los derechos humanos.
También enfocamos de una forma muy seria el enseñar a los y las miembros de las fuerzas armadas de los Estados Unidos en tratar, el uno al otro, con respeto a los derechos de cada uno.
Estudiamos la ley de conflictos armados, leyes de guerra, tenemos una capacitación inicial, pero también todos los años debemos tener una actualización tanto en leyes de respeto a los derechos humanos como en la ley de conflictos armados.
Cualquier situación que nos hacen saber, la tomamos muy en serio y realizamos una investigación muy seria y si los resultados de la investigación determinan que los alegatos eran ciertos, tomamos las medidas debidas.
Y finalmente, tenemos una oficina en el Comando Sur que está dedicada a la capacitación y educación en derechos humanos.