- Iglesia siempre rechazará malas intenciones
El vocero de la Arquidiócesis de Managua, padre Rolando Álvarez, aseguró que por mandato del Señor Jesús la Iglesia siempre rechazará las injusticias sociales. Señaló que lo peor que se ha cometido en el país es el fraude electoral de noviembre.
Al concluir la misa dominical en la iglesia San Francisco, de Bolonia, el sacerdote expresó que la Iglesia también rechaza las segundas intenciones que mueven a algunas personas para hacer daño a otras.
Para el sacerdote el fraude electoral de noviembre es “la mayor injusticia” que se ha cometido contra la historia, la población y el futuro de este país, porque “por la sed, ambición de poder y codicia, se comprometió el futuro de las futuras generaciones”, al provocar que la cooperación externa se retirara, que los organismos internacionales perdieran disposición de colaborar y que la crisis económica mundial que ya golpeaba al país tenga ahora efectos más nefastos.
“Porque las dificultades económicas, de desempleo y de hambre que estamos pasando, porque ya Nicaragua es un país de hambre, se han recrudecido después de las irregularidades que pusieron en tela de duda toda la legitimidad del proceso electoral”, afirmó el sacerdote.
Lamentó que quienes estén sufriendo las consecuencias sean los más pobres del país, porque los “grandes políticos que viven en sus grandes casas, que comen sus grandes manjares, andan en sus buenos vehículos y ganan sus buenos salarios” no son los que están sufriendo. Los que sufren son los obreros, los campesinos, el pequeño productor, el hombre y la mujer que está en la calle vendiendo agua helada para sobrevivir.
Agregó que la Iglesia apoya un diálogo franco y abierto, que busque el bienestar de la nación y no uno que busque sólo el bienestar de los grupos de poder.
Reiteró que con el “famoso hacker de lujo” se trató de difamar a la Iglesia porque se creyó que la gente haría eco de esas “calumnias y mentiras contra los obispos”, pero cuando vieron que toda la sociedad estuvo en contra de esa vulgaridad y esa grosería, “entonces se trató de dorar la píldora. Por supuesto que han habido y han querido hacer difamaciones contra la Iglesia, estamos claros que sí”, recalcó el padre Álvarez.