- Cartas al Director
Conducta
“Nuestra conducta es la única prueba de la sinceridad de nuestro corazón”.
En el mundo de Orwell
“Para el tirano no hay término medio entre el pináculo y el precipicio”. Tácito. Historiador Romano.
A algunos les parecerá exagerado calificar el actual régimen en un régimen de terror.
Pero lo es. No tal vez el terror brutal de la Guardia Nacional sino un terror más maligno, sutil, casi etéreo, pero siempre presente en todas partes y no menos insidioso y mortal. Mortal porque mata y no pierde tiempo echando presa a la gente. ¿Para qué? ¿Por qué molestarse?
Los sandinistas han aprendido bien, puesto que tuvieron mucha experiencia en las cárceles somocistas, que los presos políticos son un gran problema.
Mucho más expedito es deshacerse de ellos. Pero para eso hace falta mucho tacto y cuidado para no dejar rastros, exactamente como hace la mafia.
Los sandinistas tienen gran experiencia de sus maestros expertos como la KGB, la STASI alemana oriental y el G2 cubano, para asestar golpes contundentes a sus adversarios. Y de hecho lo han logrado en los casos de Bermúdez, Arges Sequeira, Carlos Guadamuz, Herty Lewites, y por último Alexis Argüello. Todos estos crímenes perfectos. Al menos hasta ahora.
De hecho han creado un ambiente sofocante casi irrespirable, pero muy tenue, de manera que mucha gente ni siquiera lo nota, pero la amenaza está ahí, latente, real, ominosa, como una plaga o una epidemia.
Porque todos, sin excepción, inclusive los mismos funcionarios que trabajan en el Gobierno nos sentimos amenazados. Yo todavía no conozco personalmente a nadie que no se sienta amenazado.
Ni siquiera — y esto es evidente— podemos protestar en las calles que, según aseguran ellos (habrase visto), pertenecen solamente a los sandinistas. Ni Somoza llegó a tal extremo y hasta en la misma Venezuela de Chávez permiten a la oposición manifestarse públicamente en las calles. Así que no exagero, lo cual es sumamente peligroso, como lo señalaba recientemente en un magnífico artículo publicado en este Diario, el pasado 26 de agosto, el doctor Iván de Jesús Pereira, titulado “La Policía y su encrucijada”. La disyuntiva es bien clara: O la Policía Nacional actúa conforme a la Constitución protegiendo al ciudadano en su legítimo derecho de reclamar y protestar o se convierte en una nueva y odiada Guardia Nacional. Es tan peligrosa la situación que el régimen tiene que utilizar a pandilleros y malandrines para hacer el trabajo sucio para no exponerse a un enfrentamiento con la ciudadanía, lo que inexorablemente llevaría a una probable confrontación y posterior insurrección que nadie —repito— nadie quiere, pues el pueblo está harto de violencia y guerra.
Cuando digo que han creado un ambiente de terror es porque percibimos que ellos saben mucho mejor que la Seguridad somocista donde vivimos, con quien andamos, donde trabajamos, adonde vamos. Conocen nuestras rutas perfectamente porque todos tenemos amigos sandinistas que pueden delatarnos. O sea que han creado ese horrible mundo que narra Orwell en su famosa novela realmente terrorífica 1984, de lo que sería el mundo en el futuro controlado todo por un ubicuo y omnisciente Big Brother.
Carlos Chamorro Coronel
Incongruencias
Recientemente oí y vi por los medios de comunicación, a los “principalísimos” del Gobierno hablar de cosas bellas como: amor, respeto, dignidad, ética, moral, reconciliación, patriotismo, amor al prójimo, solidaridad, etc. y en momentos me parece que me encuentro en otro país.
Hace poco el señor Ministro de Educación, Miguel De Castilla, en un aula de colegio se refería a estos valores y principios como la base de la enseñanza actual a los alumnos, dando a entender que esto iba a ser beneficioso hasta para sus padres, contrario a todo lo “malo” que se les hizo a los muchachos durante los 16 años de gobiernos no sandinistas.
Algo que no han dicho estos señores, pero que sí lo hacen —ya que es parte de sus políticas—, es la discriminación hacia la población que no pertenece a su partido político, de tal manera que el Gobierno mismo promueve la agresión contra ciudadanos que con el derecho que les asiste desean manifestarse a favor de la buenandanza del país. Se contratan, además, a malhechores y pandilleros para engrosar las hordas partidarias.
Recuerdo que para la celebración del Día de la Mujer observé tantas mantas que la ensalzaban, pero les faltaban otras que dijeran: “Pero la que no esté con nosotros la mandamos a garrotear, a apedrear, a morterear”.
Para el Gobierno ésta es otra materia de enseñanza: se demuestra pero no se señala.
Edwin E. Cedeño S.
Todos ganan
Si un trabajador al utilizar una máquina cuadruplica las unidades que produce, el dueño de la empresa puede doblarle el salario y todavía el costo de mano de obra por unidad se reduce a la mitad. En cambio, si los aumentos de salarios incrementan el costo unitario, esos aumentos se trasladarán a los precios.
La razón es que todos los costos —incluyendo el costo del capital y de los impuestos— tienen que ser cubiertos por lo que paga el consumidor. Si no, ¿quién los absorbe? Y si el aumento de los precios anula los aumentos de salarios, el poder de compra permanece igual. Por ello, los salarios reales pueden incrementarse solamente cuando aumenta la productividad del trabajador, lo cual reduce el costo por unidad producida.
Los pobres, cuyos bajos ingresos no les permiten ahorrar, se benefician con el aumento de la productividad, aprovechando el ahorro (el capital) de los ricos, porque ese ahorro necesariamente es invertido, aunque su dueño lo deposite en cuentas bancarias, ya que los bancos lo prestan a quienes sí lo invierten.
Así, cuando hay oportunidades atractivas de inversión, los ahorros se convierten en bienes de producción (maquinarias) que, al aumentar la productividad del trabajo, reduce los costos laborales. No importa que el propósito de la inversión en “la máquina” sea aumentar las ganancias del rico porque, para hacerla rendir, cada inversión necesita atraer y competir por trabajadores, ofreciéndoles mejores condiciones.
Eventualmente, la competencia entre productores hace que esa economía en los costos se traslade a los precios y, por ende, aumenten el ingreso real de quienes compran los productos. Y ese aumento general en el poder de compra, a su vez, crea oportunidades de nuevas inversiones que igualmente motivarán otros aumentos de salarios, generando así un círculo virtuoso enriquecedor.
El trabajador no tiene que ahorrar para ser dueño de la máquina porque, indistintamente de quién es el dueño, ese capital aumenta su productividad y baja los costos por unidad producida. Cuando aumenta la demanda de mano de obra, porque las empresas invierten más, paralelamente se incrementan los salarios, lo cual entonces requiere nuevas inversiones para que no aumente el costo de producción por unidad.
Por ejemplo, cuando crece la demanda de viviendas hay más construcción. Entonces aumentan los salarios de los albañiles, lo cual obliga a “mecanizar” para que no suban los costos por metro cuadrado de construcción y para que los precios sigan siendo accesibles a los compradores, que son los mismos trabajadores. Pero si no concurren otras inversiones que demanden mano de obra, el beneficio del aumento de la productividad no se traslada al trabajador.
La realidad es que los trabajadores se benefician de tres maneras por cada inversión del rico.
Primero, porque empujan los salarios hacia arriba para lograr conseguir trabajadores adicionales.
Segundo, todos se benefician de la baja de los precios (o de que éstos no aumenten) debido al aumento de la productividad.
Y, tercero, por el aumento general de la demanda de mano de obra para poder producir más.
Manuel F. Ayau Cordón
Fiestas Patrias
El próximo mes de septiembre se celebrarán las Fiestas Patrias anuales de Nicaragua.
Las Fiestas Patrias representan el vivo sentir de nuestro pueblo de vivir en paz, justicia y libertad, razones por las cuales cada nicaragüense dentro y fuera del suelo patrio difícilmente podrá olvidar la gloriosa batalla de San Jacinto, el 14 de septiembre y, la Independencia de Centroamérica, el día 15 del presente mes.
Gloria y honra para todos los héroes de nuestra Patria en estas conmemoraciones.
Salvador Pérez