Violencia
“La violencia no es sino una expresión del miedo”.
La función de la Policía
La jefa de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, incurre en flagrantes contradicciones en sus declaraciones hechas recientemente en varios medios de comunicación. Afirma que la labor de la Policía es “proteger la vida y la seguridad de las personas”. Entonces, ¿cómo la protege?, ¿permitiendo que un grupo de pandilleros fascistas, los que responden a las órdenes de la pareja presidencial, Ortega-Murillo, en su misma presencia la agredan con garrotes y piedras?
La complicidad de los efectivos policiales para con los pandilleros fascistas es todavía mayor, cuando uno de los oficiales de la patrulla ordena a sus subalternos a no intervenir, porque a quienes protestan contra los abusos del FSLN hay que agredirlos. La Policía nunca detiene a ningún agresor, porque siempre los culpables son los que salen a las calles a manifestarse cívica y pacíficamente contra los atropellos a la libertad de expresión y los fraudes electorales.
Entonces ¿hay que permanecer encerrados en las casas de habitación, porque las calles son del FSLN?
Guillermo Pérez Salcedo
La Familia Michoacana
Como si fuera un arma de una guerra proveída por un dios de un mundo sombrío, algunos narcotraficantes mexicanos dicen cumplir órdenes divinas al asesinar a sus adversarios locales y envenenar a sus grandes enemigos del norte, enviándoles cocaína, heroína y metanfetaminas.
Formándose en una religión, que interpreta a su manera pasajes de la Biblia, han reclutado feligreses que, convencidos de esa misión, se ponen a los pies de su “señor”, rompiendo todas las reglas morales, familiares y sociales.
Una investigación de la Secretaría de Seguridad Pública y la Procuraduría General de la República de México reveló que el cártel La Familia Michoacana es un grupo de narcotraficantes que ha creado un nuevo precepto moral. Al mando están cuatro individuos, reverenciados como líderes religiosos que justifican sus ejecuciones como “mandatos del señor”.
Recientemente, La Familia Michoacana ha desatado una de las ofensivas más grandes contra el Estado mexicano. Secuestró, torturó y mató a sangre fría a 12 policías federales que investigaban sus operaciones. Pero antes grabaron las espeluznantes escenas para que el mundo viera su poderío. Fueron los que comenzaron las decapitaciones, exhibiendo las cabezas en lugares públicos, como una manera de escarmiento. Contradictoriamente, La Familia surgió hace varios años en Michoacán, basándose en principios elementales de ayudar a la comunidad de su estado no vendiendo drogas y eliminando a secuestradores y criminales como Los Zetas, grupo que alguna vez fue el brazo armado del cártel del Golfo y ahora opera al mejor postor.
La Familia ganó adeptos porque ayuda a los hogares y comunidades más necesitadas. Algo parecido a lo que hizo Pablo Escobar en Medellín, Colombia, hace dos décadas, lo que le permitió ser invisible frente a las autoridades. Promueve entre sus fanáticos la cooperación ciudadana, la unión familiar, la “recuperación del tejido social mediante el bienestar moral, laboral y económico”, pero cortan cabezas, explotan carros, matan policías y exportan drogas hacia Estados Unidos para “envenenar a esa sociedad enemiga”.
Grupos terroristas, como las FARC de Colombia, de la misma manera tienen como estrategia producir y comercializar drogas ilegales que, además de permitirles financiar la guerra de guerrillas, sirven para contribuir a la gran batalla contra el que llaman ellos “el gestor del mal, Estados Unidos”.
El principio fundamental de la confundida doctrina de los narcotraficantes mexicanos es que La Familia es la base de la sociedad y todo lo que ellos interpretan como perjudicial hay que desaparecerlo. Es una secta que convence a sus fanáticos de que “si la mano izquierda hace daño, hay que cortarla y si la mano derecha hace daño, también hay que cortarla”. Así como van, serán mancos todos.
La Familia crece de una manera incontrolable y peligrosa en varias regiones mexicanas. El problema es que la verdadera base de su fe mentirosa no es obedecer el “mandato del señor”, sino la codicia. La corrupción es su alimento.
Raúl Benoit
Alza energética
Cómo es posible que nuestros dipu-tados que tanto hablan en nombre de un pueblo que sigue siendo engañado, no se pronuncien y hagan algo para detener estos incrementos energéticos. Más bien pareciera que apoyan la falsa propaganda gubernamental, que es el pueblo presidente quien decide, pues ya es hora que este pueblo despierte del letargo socialista y reclame, condene y proteste contra estas alzas en la tarifa de la energía.
Los que están en las esferas del poder y la oligarquía económica capitalista y politiquera corrupta no ven, no escuchan y no sentirán jamás el clamor de los que con mucho esfuerzo trabajan para sobrevivir, y que ya no les ajusta el raquítico salario que reciben, que son la mayoría de los nicaragüenses. Todavía de una manera descarada anuncian más alzas ¿Acaso quieren seguir sangrando al pueblo de esa manera?
Eso es el premio para todos los que votaron a favor de este Gobierno, porque les hicieron creer que Hugo Chávez les iba a regalar el combustible, las plantas eléctricas. Bueno ahora reclamen esas alzas para ver qué pasará en nuestro país, lleno de ingenuos y sinvergüenzas.
Alejandro García
Ciudadanos y gobiernos
En la columna Cartas de Amor a Nicaragua, del señor Fabio Gadea Mantilla, publicada el pasado 18 de agosto de los corrientes, titulada ”Ciudadanos y gobiernos” se refería a una realidad que a su vez es una desgracia histórica de este país: no ha habido ningún gobierno que se haya preocupado en hacer del nicaragüense un ciudadano orgulloso de su nacionalidad, digno y capaz de producir progreso y desarrollo a la nación. Por el contrario, la preocupación más bien parece ser la creación de ciudadanos que sólo sirvan para estirar la mano a esperar alguna dádiva, limosna o emolumentos por reprimir o golpear a otros ciudadanos y no molestarse en absoluto en empeñarse para una labor digna y honrada.
Como complemento de lo anterior podríamos añadir otras realidades, que son como estrategias para reducir al mínimo la inteligencia del nicaragüense y hacerlo sentir impotente y resignado a una especie de suerte que lo convierte en sujeto dócil sin capacidad de reclamar sus derechos y sin poder defenderse de los desmanes e injusticias que a diario se reciben, a tal grado que se puede comprobar esto al escuchar una expresión popular de antaño y que hoy se utiliza cada vez con más frecuencia cuando alguien pregunta a otro sobre su situación y éste le contesta: “Estoy jodido pero contento”, sin embargo, creo que en verdad lo que se quiere expresar más bien es: estoy contento de estar jodido.
Miguel Altamirano
MPN en Matagalpa
Los matagalpinos estamos cayendo en un desánimo total; falta de trabajo, falta de oportunidades para sobrevivir y encima de eso un gobierno municipal gastando los pocos recursos, para que la población crea que todo marcha bien, lástima por ellos, porque ahora ningún cristiano cree en los demagogos.
Las sesiones del Concejo sólo son un requisito para cobrar la dieta, no se discute nada porque todo ya está decidido, no participa ningún poblador, sólo los funcionarios municipales apoyando en todo al alcalde delegado por la Presidencia.
El Movimiento por Nicaragua está animando a la población a que participe en estas actividades que son públicas y se realizan los últimos martes de cada mes, además, está pidiendo a los concejales que reactiven el Comité de Desarrollo Municipal, que es de gran importancia para el bienestar de nuestro municipio y que ha sido opacado totalmente por los Consejos del Poder Ciudadano (CPC), una organización partidaria que sólo defiende al danielismo, al cual sólo le quedan 800 días en el poder. En los cinco años de trabajo del Movimiento por Nicaragua ha promovido la incidencia en todos los barrios y los mejores enlaces son en los barrios Las Marías, Francisco Moreno y Lucidia Mantilla y como dice el eslogan de Radio Corporación: “La culpa no es de los que se equivocan, la culpa es de los ausentes”.
Leopoldo Villalta López