El flirteo

Existe todo un código que debe respetarse a la hora de flirtear La primera vez que le pregunté a mi padre qué significaba la palabra flirteo, me mencionó: “… algo así como salir de ‘cacería’”. Recuerdo que de haberme visto en un espejo en ese momento, mi cara debió convertirse en un signo de interrogación. […]

Existe todo un código que debe respetarse a la hora de flirtear

La primera vez que le pregunté a mi padre qué significaba la palabra flirteo, me mencionó: “… algo así como salir de ‘cacería’”. Recuerdo que de haberme visto en un espejo en ese momento, mi cara debió convertirse en un signo de interrogación. “Sí, hijo —continuó— buscar nuevas amistades femeninas”. Lo contado, por supuesto, sucedió hace muchos años, pero, ¿hoy en día se flirtea?, ¿es un papel sólo para los varones?

Hablar de flirteo es referirnos a un juego amoroso que no se formaliza ni supone compromiso, según nuestro amigo el diccionario. Éste no menciona que sea exclusivo para hombres, ni tampoco contempla los períodos en que se puede flirtear.

Cuando somos tímidos o tímidas no nos creemos capaces de vencer el miedo y acercarnos a la persona que nos llama la atención o nos gusta. Por supuesto, sería fatal recibir una negativa de parte de nuestro objetivo. Hay especialistas que aseguran que existe todo un código que debe respetarse a la hora de flirtear. Por ejemplo: 1. Llamar la atención de la persona, pasándose la mano por el cabello, acomodándose la ropa; 2. Cruce de miradas (es en este punto en que el éxito empieza a asomar como una potencial realidad o a perfilarse un rotundo fracaso), si se ha logrado esa conexión “a distancia”, las posturas cambian levemente como mostrando una predisposición y una ligera sonrisa asomará en el rostro de ambos.

¿Capítulo siguiente? El o la “atacante” debe establecer un diálogo con la “presa”, donde el contenido de la conversación no será tan relevante como la forma. El “atacante” se debe preocupar más de la inflexión en cada frase a ser emitida, el tono debe ser suave y cordial. Le sigue el contacto físico, que deberá ser sutil y casi casual, pero muy bien estudiado. Nota: se supone que la otra parte sabrá corresponder como el o la mejor de los cómplices, de lo contrario, todo queda allí y se rompe el encanto.

Pero, ¡no pierda el ánimo, sigamos! Para concluir, tenemos la etapa de la sincronización, donde la pareja busca imitarse el uno al otro, es decir, en cada movimiento se ponen frente a frente, las miradas se sostienen con más naturalidad y más prolongadamente. Aquí el temor inicial ha desaparecido. De esta manera todo queda encaminado hacia el ritual de una nueva o primera pareja, para la cual no hay edades. Hay quienes consideran que la demora es señal del fracaso. Aunque a la larga, la clave del éxito estará en el ensayo y el error. Pero si hay “química”, posiblemente el cazador y la presa se encontrarán frente a frente.

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