- Donde antes producían sólo para su comida, ahora lo hacen para exportar
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En el municipio de El Castillo, Río San Juan, se calcula que hay más de 800 productores de cacao, de los cuales la mayoría son de las comunidades más alejadas del área urbana.
Esos productores deben recorrer en mula o a caballo entre dos y seis horas de caminos lodosos —donde las bestias se hunden hasta la barriga—, para sacar su producción de cacao.
LA PRENSA recorrió varias de las comunidades cacaoteras de la zona, para conocer el trabajo de esos productores y desde hoy se presentarán una serie de reportajes en los que se mostrará el cambio en la vida de sus pobladores.
Hasta hace un par de años la gran mayoría de esos productores esperaba hasta diciembre para sembrar frijol, y así venderlo y comprar las provisiones para todo el año. Muchas veces esa cosecha se perdía por el exceso de lluvias, propio de la zona.
Esto provocaba que los productores tuvieran que emigrar, muchas veces con sus hijos, a Costa Rica, para trabajar durante unos meses y regresar con algo de dinero a sus casas.
Esa inestabilidad provocó que durante muchos años los niños no fueran a la escuela, contribuyendo a la baja escolaridad que hay en ese lugar.
En 2003 muchos productores empezaron a apostar por un producto poco tradicional en la zona: el cacao, y desde el año pasado lo están cosechando todos los meses.
Ahora, cada martes los productores llegan a sus centros de acopio a vender su producto, que luego de un meticuloso proceso es exportado a Alemania.