“Mensaje recibido”

El obispo de la Diócesis de Estelí, monseñor Juan Abelardo Mata, denunció el jueves de esta semana haber sido amenazado de muerte mediante un correo electrónico anónimo, que llegó al buzón de Radio Católica de Nicaragua. Sin embargo, monseñor Mata dijo que no denunciaría ante la Policía Nacional la criminal amenaza contra su vida. “¿Para qué? No pierdo tiempo”, se preguntó y respondió a sí mismo el Obispo, demostrando de esa manera su falta de confianza en la Policía Nacional, la cual se había venido ganando una gran credibilidad en toda la sociedad, por su desarrollo institucional y crecimiento profesional, pero la ha perdido bastante debido a su indiferencia —que parece complicidad— ante las violentas agresiones de las turbas orteguistas contra personas indefensas que ejercen cívica y pacíficamente sus derechos humanos y constitucionales.

Pero no hay que hacer mucho esfuerzo para percatarse de dónde proviene o puede provenir la amenaza de muerte contra monseñor Mata. La hostilidad del Gobierno de Daniel Ortega contra los obispos, ha sido manifiesta. Ortega llegó al extremo, en junio de este año, de exigirle a los obispos que no opinen sobre los problemas nacionales y sociales y que se dediquen exclusivamente a rezar. Pero los obispos le replicaron dignamente al irrespetuoso gobernante. Monseñor Mata, por ejemplo, le recordó a Ortega su obligación de gobernar para todos los nicaragüenses, no sólo para los miembros y simpatizantes del FSLN. Y además le recomendó a Ortega manejar con transparencia la cooperación externa que recibe Nicaragua, porque “los dineros que vienen no son para una familia o una persona, sino para el pueblo”.

Monseñor Abelardo Mata también ha criticado el propósito reeleccionista de Daniel Ortega, que a cualquier precio quiere seguir en el poder al terminar su actual período. “La reelección continua de las personas manipulando a las instituciones nos llevó, justamente, a una guerra civil, marcando su historia, y nos puso a la cola de los países de América Latina”, advirtió el prelado después de que el 6 de marzo pasado Ortega anunció por medio de la televisión árabe Al Jazeera, su intención de reelegirse en el 2011.

Un poco después, en abril de este mismo año, monseñor Mata rechazó enérgicamente la acusación pública del Procurador de Daniel Ortega, que lo culpó por un supuesto atentado que después la Policía aclaró que había sido un vulgar asalto común. La acusación del Procurador se basó en que el Obispo había dicho a los medios, que feligreses católicos de las montañas del norte del país le informaron que se estaban formando grupos armados, debido a la creciente inseguridad, sobre todo después del fraude electoral de noviembre pasado. Monseñor Mata dijo también públicamente, al Procurador de Ortega, que lo tenían sin cuidado sus acusaciones pues el pueblo conoce quien es quien en el país y sabe que los obispos nunca han hecho apología de la violencia y el delito, sino lo contrario.

Igualmente monseñor Mata condenó el arbitrario cierre, por orden gubernamental, de Radio La Ley, de Sébaco, en junio de este año. “Estamos en una dictadura y cada vez va tomando más fuerza”, advirtió el prelado en esa oportunidad. Y más recientemente, a principios de agosto, el Obispo de la Diócesis de Estelí criticó al Gobierno de Ortega, por facilitar el territorio fronterizo de Nicaragua con Honduras para que el depuesto presidente Manuel Zelaya lo usara como plataforma de su aventura insurreccional, poniendo en grave riesgo la paz entre ambos países vecinos y hermanos.

De manera que hay muchas razones para que monseñor Abelardo Mata y todos los obispos de Nicaragua no sean del agrado de Daniel Ortega y mucho menos de sus seguidores más radicales y violentos. Y por lo tanto es muy fácil inferir de dónde puede venir la amenaza contra el prelado esteliano.

“Mensaje recibido”, expresó el Obispo de Estelí en respuesta a la criminal amenaza. Sin duda que monseñor Mata es una persona muy valiente. Y fiel a su lema episcopal: “Me hice todo para todos”, está dispuesto a dar hasta la vida por su fe, por su Iglesia y por su pueblo. Pero no hay que desestimar las amenazas de las fuerzas oscuras contra monseñor Mata, a quien expresamos nuestra solidaridad. Y aunque sigamos siendo, como decía el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, “predicadores en el desierto”, exhortamos a los extremistas que amenazan al Obispo esteliano a que no cometan una barbaridad que podría acarrear terribles consecuencias, que después ellos mismos serían los primeros en lamentar.

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