- Discusión se mantiene en secreto a pesar de ser un asunto de interés nacional, afirman expertos
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Expertos en el tema y economistas consultados coincidieron en señalar que el Gobierno lo que busca con la reforma tributaria que a puertas cerradas está discutiendo con el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) es obtener recursos para cubrir el déficit presupuestario.
El economista Néstor Avendaño asegura que hasta el momento no maneja ninguna información relacionada con la reforma tributaria que están preparando en conjunto el Gobierno y la empresa privada, una fórmula que ve con buenos ojos, aunque a su parecer haría falta que se incluya a los consumidores en la mesa de negociación, ya que “las familias de menos recursos son las que tienen la mayor carga tributaria en Nicaragua”.
“Se ha manejado muy secretamente”, dice. Sin embargo, aconseja que una reforma tributaria ideal para el país tendría que ir más allá del simple echo de aumentar las recaudaciones.
“Generalmente se hacen estas reformas sin ningún plan de crecimiento económico ni con una visión de nación, por lo cual pueden fracasar… definitivamente espero que estas reformas se basen en la reducción de exoneraciones y exenciones de acuerdo a los tributos. En ese sentido el diálogo Gobierno-empresa privada es muy válido porque son los empresarios los que conocen dónde la exoneración ha impulsado el crecimiento económico”, señala Avendaño.
Como explica el economista, la reducción de exoneraciones y exenciones tiene que disminuir las altas tasas tributarias. Por ejemplo, bajar el 15 por ciento del IVA al 10 por ciento, dependiendo la magnitud en que se reduzcan las exoneraciones.
Además, comparte la opinión de que hay que subir el techo del monto exonerado del impuesto sobre la renta (IR), que actualmente es hasta 50 mil córdobas anuales. Y sugiere que el monto exonerado sea mayor de 100 mil córdobas anuales, “porque la inflación acumulada entre julio de 2007 y hasta ahora ronda por el 150 por ciento”.
“También los empresarios deben discutir con el Gobierno mejorar la atención tributaria. Una reforma sin profesionalización de los cobradores de impuestos, sin mejoras en el sistema de cobro en impuestos, sin un catastro actualizado del número de contribuyentes en el país, no hay reforma”.
“Hay que insistir en eso para también disminuir las cargas tributarias”, agrega.
Avendaño recuerda que “en la discusión Gobierno-sector privado creo que es necesario discutir el gasto público. Es necesario recortar todos los gastos que no son compatibles con la situación crítica de la economía nacional. En esa línea siempre hemos manifestado que hay que eliminar definitivamente tarjetas de crédito, eliminar concesión de vehículos y combustible a funcionarios que no son de alto rango. Creo que es necesario que la Asamblea Nacional se pronuncie sobre una ley de salarios para reducir gastos en el sector público. Eso sólo se ha hecho a nivel del Ejecutivo, pero faltan tres poderes del Estado, faltan directores de entes autónomos, financieros y no financieros y también faltan empresas públicas”.
POCO IMPACTO
El director ejecutivo del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), Fernando Carrera, mostró sus dudas sobre el impacto real que a corto plazo podría tener una reforma tributaria.
Carrera, en declaraciones desde Guatemala, indicó que “en principio lo mejor sería incrementar la recaudación sobre la base de dos pilares”, es decir, “disminuir exenciones para mejorar la equidad horizontal del sistema y racionalizar el gasto tributario; y mejorar la recaudación de los impuestos directos, particularmente el impuesto sobre la renta para las empresas y para las personas”.
No obstante, hizo ver que “el problema con los dos pilares planteados es que la recaudación puede no ser tan pronta como es necesario para poder financiar los faltantes presupuestarios del 2009. Talvez sean medidas de impacto para el 2010 y 2011”.
Carrera indicó que, aunque no se conocen por ahora detalles de la propuesta de reforma del Gobierno, “una mayor recaudación tributaria que se traduzca en un mayor nivel de gasto público es una medida contracíclica que ayudaría a la economía nicaragüense a mitigar el impacto de la crisis económica mundial”.
Entretanto, el economista Alejandro Arauz no cree que haya una verdadera “concertación tributaria” como promete el Gobierno, al indicar que de concretarse una reforma fiscal “será un parche”.
“No esperemos una reforma tributaria profunda, lo que viene son parches. La situación del Gobierno para ejecutar una verdadera reforma tributaria es bastante complicada, tanto por el entorno político como económico”, indicó.
Arauz dijo que habrá que ver “qué tan fuerte es la alianza del Gobierno con el sector privado y si decidirá acompañarlo” en la reforma tributaria.