Josef Merkx, representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en Costa Rica, llegaría hoy a Nicaragua en misión oficial “para evaluar las posibles necesidades que surjan en el futuro en el tema de protección internacional” entre los simpatizantes del destituido presidente de Honduras, Manuel Zelaya, que desde el jueves se concentran en la frontera nicaragüense.
Sin embargo, la encargada de Información Pública de ACNUR, Andrea Vásquez, que desde Costa Rica confirmó la visita de Merkx, aclaró que ésta no garantizaría la atención de ACNUR a esos hondureños, porque para eso faltaría que el Gobierno de Nicaragua les diera el carácter de refugiados.
El canciller Samuel Santos afirmó ayer que Zelaya sólo está en el país como “invitado” de Ortega.
LA PRENSA conoció que el ministro de Salud, Guillermo González, convocó a reunión al Coordinador Residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Alfredo Missair, y miembros de ACNUR y la Cruz Roja, para supuestamente definir cómo proveer a los hondureños instalados en el puesto de Las Manos, Nueva Segovia.
Sin embargo, el asesor de comunicaciones del PNUD, Walter Lacayo, negó que existiera esa reunión o convocatoria. Dijo que el organismo nacional “está a la espera de que venga una misión de ACNUR” desde Costa Rica, que según él llegaría hoy a Managua y se trasladaría el jueves a Ocotal.
Por su lado, Vásquez aseguró que “esta misión no se relaciona con las declaraciones que ha hecho el señor Manuel Zelaya, solicitando el estatuto de refugiado para sus seguidores”, pero agregó que Merkx se reuniría con el Consejo de Iglesias Pro Alianza Denominacional (Cepad), que trabaja con ACNUR, para valorar las necesidades de los hondureños, aunque subrayó que ACNUR “no interviene” para que el Gobierno reconozca como refugiados a los hondureños.
OBJETO DE CONFLICTO
El ex canciller Norman Caldera estimó peligroso “instrumentalizar nuestras fronteras” con el establecimiento de Zelaya y su base de operaciones que ha bautizado como “milicias populares de resistencia”.
Caldera dijo que una cosa es la potestad del presidente Ortega de reconocer o no al gobierno de Zelaya, y otra “permitir que se corten las libertades que tiene Nicaragua como la libre circulación”.
El ex canciller calificó de ironía que la OEA expulse a Honduras de esa organización, pero reconozca a Zelaya como presidente de ese país y exija su restitución.