Mark Buehrle es uno de los lanzadores más subestimados de la Liga Americana en los últimos diez años, dice su mánager Ozzie Guillén. (LA PRENSA/ Scott Boehm /Getty Images / AFP)

Igual a usted, pero perfecto

Una historia que aún no se la cree [doap_box title=»Su pistola: 90 millas» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] “Cuando eres lanzador, quieres salir y ver la pistola”, me dijo Buehrle en mayo. “Para mí son 90. Para otros, como 100”. El juego perfecto de Buehrle salió de la nada, como siempre parece ser. Pero éste es más que […]

  • Una historia que aún no se la cree
[doap_box title=»Su pistola: 90 millas» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

“Cuando eres lanzador, quieres salir y ver la pistola”, me dijo Buehrle en mayo. “Para mí son 90. Para otros, como 100”.

El juego perfecto de Buehrle salió de la nada, como siempre parece ser. Pero éste es más que improbable, considerando la alineación que Guillén debió ensamblar ese día.

Castro tuvo que aprender las variantes de Buehrle antes del partido. Jayson Nix empezó en segunda base y Fields fue el inicialista titular, y quien puso a los Medias Blancas en ventaja con un grand slam en la segunda entrada. Y aunque ambos suelen juegan en la alineación titular, el novato Gordon Beckham sigue desarrollándose en tercera y Alexei Ramírez es talentoso pero tiene tendencia a cometer errores como campo corto.

“Increíble”, dijo Castro. “Es un honor para mí”. Ramírez asistió el último out tras una rodada de Jason Bartlett. Fields la atrapó y corrió hacia el montículo, donde el equipo se apiló sobre Buehrle. La esposa de éste, Jamie, estaba en el estadio junto a su hija, Brooklyn, quien nació durante los entrenamientos de primavera, y vestía un vestido rojo para la ocasión.

“Todos lloraban en la oficina de los entrenadores”, dijo Guillén. “No podría sucederle a un mejor muchacho que a él”. Guillén recordó el primer partido sin imparables de Buehrle, cuando se preguntó cómo un lanzador que tira a contacto y se enorgullece de trabajar rápido podía tener tanta suerte. “Es uno de los lanzadores más subestimados de la Liga Americana”, dijo Guillén.

[/doap_box]

Buehrle agregó mérito a brillante carrera

Tomado de ESPN

¿Cómo lo hace? Ésa es la broma interna, la forma en que lidiamos con un tipo normal como Mark Buehrle haciendo cosas anormales como lanzar un juego perfecto, ganar una Serie Mundial y casarse con la niña bonita con quien se comprometió.

¿Cómo lo hace Mark Buehrle? Mírenlo. Buehrle es el conductor de un enorme camión, cazador de ciervos, autoproclamado hombre de campo que lucha para marcar 90 millas por hora en el radar y fue elegido en la ronda 38 del draft amateur en 1998.

¿Siquiera sabían que había tantas rondas en un draft? Diablos, Ron Schueler, el ex gerente general de los Medias Blancas, quien seleccionó al zurdo Buehrle, eligió a su propia hija en la ronda 43 en 1993.

Nadie podría haber imaginado la carrera de Mark Buehrle. Dotado con un impecable sentido del control y una compostura notable, Buehrle le agregó una nueva línea a su obituario el jueves por la tarde, lanzando el 18 juego perfecto en la historia del beisbol, en la victoria por 5-0 sobre Tampa Bay. Éste fue su segundo partido sin imparables, el primero desde aquel contra Texas el 18 de abril de 2007. Es el sexto pitcher que logra ambas cosas, uniéndose a Sandy Koufax, Randy Johnson (quien lanzó el último juego perfecto en 2004) y Cy Young.

“No sé cómo explicarlo”, dijo. “Nunca pensé que lanzaría un juego sin imparables”. ¿Cómo sucedió esto otra vez? Buehrle, a quien le gusta trabajar rápida y directamente, le lanzó a Ramón Castro, quien fue intercambiado de los Mets previamente esta temporada y nunca había sido el cátcher de Buehrle.

La jugada del partido la concretó el jardinero sustituto Dewayne Wise, quien realizó una atrapada tremenda contra la pared del jardín izquierdo en el comienzo de la novena. El poco utilizado Josh Fields bateó un grand slam en la segunda entrada para darle tranquilidad a Buehrle. No se pueden inventar estas cosas.

Este tipo de juego sólo podía sucederle a Buehrle. ¿Hubo algún otro pitcher de Chicago que tuviera una mejor carrera, lanzando sólo en la Ciudad de los Vientos, que Buehrle? Ésta es la respuesta: no-hitter, juego perfecto, anillo de Serie Mundial, 133 victorias y contando a los 30 años.

“No tiene miedo”, dijo el capitán de los Medias Blancas, Paul Konerko. “Ésa es la razón por la que se coloca en posición de hacer lo que hace”.

En un juego todavía marcado por el poder, Buehrle (11-3, 3.28 de efectividad) sobrevive con cutters de 89 millas por hora, curvas y cambios de dirección. Lanza en el sentido más estricto de la palabra, encontrando huecos y estableciendo un ritmo rápido. Lanza alrededor de 200 entradas cada temporada, la marca de un verdadero profesional.

Buehrle es el tipo de persona ideal para cualquiera que se considere una persona normal. Sus entrenadores le están encima por su acondicionamiento en la temporada baja, el cual consiste de ver jugar a sus hijos, cazar ciervos y correr desde y hasta el refrigerador. Es una persona real. Le encanta atrapar esos ceremoniales primeros lanzamientos y llega todos los días a trabajar en bermudas y camiseta.

¿Cómo lo hace? Incluso el presidente Barack Obama deseaba saber: lo llamó después del partido. Bueno señor Presidente, es realmente simple.

“Ponches, muchas agallas y confianza en sí mismo”, dijo el mánager de los Medias Blancas, Ozzie Guillén, quien dirige a Buehrle desde 2004.

Buehrle no cree en supersticiones ni cábalas, por eso habla con sus compañeros y camina por la banca.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí