- “El Gobierno ha adoptado una política populista que da la ilusión de que el pueblo tiene el poder”, dice experto de Diálogo Inter-Americano
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El director del área de Centroamérica para el Diálogo Inter-Americano en Washington, Manuel Orozco, advirtió que la falta de un acuerdo del Gobierno de Nicaragua con el Fondo Monetario Internacional (FMI), para completar la segunda y tercera revisión del programa económico, más el congelamiento de la ayuda internacional como el apoyo presupuestario de la Unión Europea (UE), podrían ocasionar en los próximos meses un inminente aumento de la presión social, debido a un recorte más profundo en el gasto social que abarcaría a los sectores de salud y educación.
Orozco recordó, en entrevista con LA PRENSA, que hasta la fecha el Gobierno de Daniel Ortega no ha podido cubrir la brecha presupuestaria que estima en 150 millones de dólares.
“Si Nicaragua no puede cubrir sus obligaciones financieras en el gasto público, en los próximos nueve meses el tema de la presión social se va acentuar”, reiteró Orozco.
“El Gobierno ha adoptado una política populista en donde da la ilusión de que el pueblo tiene el poder”, expresó el experto.
Ortega “está entre la espada y la pared porque sabe que, para mantener su retórica populista tiene que aumentar el gasto (social), pero para eso se necesita dinero para mantener el gasto social para que la población se mantenga dentro de esa ilusión”, añadió.
Orozco, quien se encuentra de visita en Nicaragua, resaltó la importancia de que el FMI concluya las dos revisiones pendientes del programa económico de Nicaragua, para lograr el desembolso de hasta 87 millones de dólares en apoyo presupuestario (dinero en efectivo de libre disponibilidad), del mismo el FMI y de los bancos Mundial (BM) e Interamericano de Desarrollo (BID).
Sobre la posible reorientación de la ayuda externa por parte de los países europeos miembros del Grupo de Apoyo Presupuestario (GAP), hacia proyectos sociales más directos a la población, Orozco opinó que ése sería un mecanismo viable.
REMESAS EN PICADA
Orozco también advirtió que para el segundo semestre del presente año los efectos de la crisis mundial se profundizarán en Centroamérica.
Además de una caída en las exportaciones de hasta un 20 por ciento, pronosticó que países como Honduras, El Salvador y Nicaragua dejarán de recibir, cada uno, cerca de 100 millones de dólares en concepto de remesas familiares.
En Nicaragua el 30 por ciento de los nicaragüenses reciben remesas, cuya baja también contribuirá a una caída del uno por ciento del Producto Interno (PIB) de cada país y “un fuerte descenso” en los ingresos tributarios.