Slumdog Millionare

El cuento de hadas indio Una inquietante escena de tortura es el preludio de Slumdog Millionare. La víctima, un muchacho llamado Jamal Malik. Su delito: sospechoso de hacer trampa en el concurso televisivo ¿Quieres ser millonario? Principal evidencia en su contra: es imposible que un slumdog (perro de barrio) como él esté a punto de […]

  • El cuento de hadas indio

Una inquietante escena de tortura es el preludio de Slumdog Millionare. La víctima, un muchacho llamado Jamal Malik. Su delito: sospechoso de hacer trampa en el concurso televisivo ¿Quieres ser millonario? Principal evidencia en su contra: es imposible que un slumdog (perro de barrio) como él esté a punto de convertirse en el máximo ganador en esta justa en la que profesionales e intelectuales han fracasado.

Pero en la India graficada por el entusiasta lente del director británico Danny Boyle todos los sueños son posibles, por obra y gracia del destino. Sí, esa divina providencia que logra, pese a las adversidades, que el slumdog universal, el de las tontas telenovelas de Televisa, el eterno héroe de los libros de Paulo Coelho, el protagonista de esas cintas escapistas de finales felices que tanto gustan en Hollywood, obtenga lo que anhelamos todos los seres humanos: salud, dinero y amor.

Estamos ante una nueva versión de la trillada historia del chico pobre que triunfa en la vida por un golpe del destino. Se preguntarán entonces cómo es posible que esta cinta lograra ocho premios Oscar, incluyendo el de mejor película del año.

Bueno francamente no estamos ante la mejor cinta del año. No supera en calidad a trabajos como Revolutionary Road, El Lector o Milk, por citar algunos de los nombres que compitieron con Slumdog… La Academia volvió a priorizar el impacto mediático y comercial por encima del arte, visión y valentía de otros realizadores.

Pero, éste es el filme de tipo “y vivieron felices para siempre” mejor elaborado de los últimos años. Los responsables de esa bobería que fue Mama Mía pudieran aprender mucho del señor Boyle y los niños pobres de Slumdog.

Tome en cuenta que ningún cuento de hadas empezaría con una tortura a un adolescente. Y no es la única escena perturbadora. Boyle ejerce un notable virtuosismo en sostener exitosamente este cuento mientras vemos imágenes crudas de pobreza extrema, violencia, maltrato infantil e intolerancia religiosa, entre otras tristes realidades de Mumbai.

Secuencias claves son filmadas con cámaras digitales, dando una sensación de cercanía que embarga y emociona al espectador (tome nota de la persecución en una barriada).

Esta cinta es un triunfo de creatividad e improvisación técnica por encima de las restricciones financieras. No es necesario grandes presupuestos para esperanzar al público. Este grupo de niños indigentes, sucios y sin educación que Boyle recogió de las calles de Mumbai lo emocionarán más que el mejor esfuerzo histriónico de la diva o el galán de moda.

Tal vez no sea la mejor película del año, pero sí es una de las que disfrutará plenamente. Corra a verla antes que la saquen de cartelera, pues sólo está disponible en pocas salas. La mayoría siguen reservadas para películas que taladren el cerebro (Transformers) o el nuevo taquillerazo Potter. Los slumdogs no son prioridad para los cines del país.

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