El golpe de Estado a Manuel Zelaya ha dividido a los hondureños. Un sector apoya al presidente depuesto y otro lo acusa de atentar contra la democracia. (LA PRENSA /AFP)

Mel Zelaya y Micheletti van a medir fuerzas a Costa Rica

Zelaya afirma que su retorno al poder es inevitable, mientras los poderes del Estado en Tegucigalpa justifican jurídicamente paso a paso su proceder [doap_box title=»Apoyan diálogo» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El embajador de Estados Unidos en Managua, Robert Callahan, dijo ayer en Chinandega que “es importante que tengamos al presidente (Oscar) Arias, un hombre con mucha experiencia […]

  • Zelaya afirma que su retorno al poder es inevitable, mientras los poderes del Estado en Tegucigalpa justifican jurídicamente paso a paso su proceder
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El embajador de Estados Unidos en Managua, Robert Callahan, dijo ayer en Chinandega que “es importante que tengamos al presidente (Oscar) Arias, un hombre con mucha experiencia que entiende bien cómo hacer estas cosas. Esperamos una solución pacífica en Honduras y apoyamos la oferta”.

Por otro lado, Edgard Ruano, embajador de Guatemala, dijo que la mediación del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, abre expectativas esperanzadoras para que la crisis hondureña se arregle por la vía pacífica.

Comentó que no se puede alegar que el depuesto Manuel Zelaya ya había perdido el cargo, porque eso se debió resolver de otra manera. “Ahí está el problema, porque uno no puede defender la ley violando la ley”, afirmó.

El embajador de Costa Rica, Antonio Tacsan Lam, confirmó la asistencia a San José de Manuel Zelaya y Roberto Micheletti, y restó importancia a las críticas de medios de comunicación oficialistas de Nicaragua contra la iniciativa de Arias. Pidió no hacerles caso y ver “las cosas buenas, las cosas positivas, la esperanza que surge de esta iniciativa de diálogo”.

La comisaria Europea para Relaciones Exteriores y Política de Vecindad, Benita Ferrero-Waldner, expresó estar complacida con el diálogo e hizo un llamado a que las partes demuestren un espíritu de compromiso para alcanzar una solución mutuamente aceptable, en el interés de Honduras y su población”. También ofreció su apoyo a las iniciativas que apunten a solucionar pacíficamente la crisis.


María José Uriarte y Saúl Martínez

Culpa a Chávez

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El jerarca de la Iglesia católica de Honduras, cardenal Oscar Rodríguez, responsabilizó al presidente venezolano Hugo Chávez por la crisis política que vive el país. “Ese señor ha estado tratando de meter aquí sus manos. Que nos deje en paz, que se dedique a gobernar su país y basta”, dijo Rodríguez, según los diarios hondureños La Tribuna y El Heraldo.

Después de doce días del golpe de Estado perpetrado en Honduras, el presidente depuesto Manuel Zelaya y el de facto Roberto Micheletti se reúnen hoy en Costa Rica, para encontrar a través de un diálogo, mediado por su colega Oscar Arias, una salida a la crisis.

Mientras Zelaya ve la reunión como una plataforma para la salida de los golpistas, éstos centrarán sus esfuerzos en demostrar que por mandato de la Constitución Política y de otras leyes hondureñas su antecesor perdió el cargo.

Micheletti insiste en que Zelaya no fue depuesto por un golpe de Estado, sino sustituido mediante un procedimiento establecido por la misma Constitución, porque ésta había sido violada. También lo acusa de haber irrespetado leyes secundarias y desobedecido fallos judiciales, que le prohibían realizar la encuesta que impulsaba.

“Estaba cometiendo un delito flagrante al impulsar una consulta, declarada ilegal por diversos órganos del Estado. Cuando hay un delito de flagrancia, se tiene la autoridad y la obligación de detener a esa persona; y lo hubo, por eso se tomó la determinación, que contó con el respaldo de todas las fuerzas políticas del país”, ha declarado Micheletti a diversos medios hondureños y extranjeros.

PERDIÓ EL CARGO POR EMITIR DECRETO

En declaraciones publicadas por el diario La Prensa, de Honduras, la ex presidenta de la Corte Suprema, Vilma Morales, explicó que según el artículo 239 de la Constitución, al publicar el sábado 27 de junio el decreto ejecutivo PCM-020-2009, Zelaya cesó “ipso facto” del cargo de Presidente.

Ese decreto ordenaba que el día 28 de junio se realizara la Encuesta Nacional de Opinión, para preguntar a los hondureños si estaban de acuerdo con que el día de las elecciones generales del 2009 se colocara una cuarta urna para que el pueblo decidiera si se convocaba a una Asamblea Nacional Constituyente.

Además, instruía a las dependencias y órganos de la administración pública, secretarías de Estado e instituciones descentralizadas, incorporarse y ejecutar “activamente todas las tareas que les sean asignadas para la realización del proyecto denominado: Encuesta de Opinión Pública Convocatoria a Asamblea Nacional Constituyente”, por ser una actividad oficial del Gobierno.

Según Morales, el artículo 239 establece claramente que “el ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado. El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos, y quedarán inhabilitados por 10 años para el ejercicio de toda función pública”.

CORTE SUPREMA AVALÓ ACCIONES

El especialista en Derecho Constitucional, Rigoberto Espinal Irías, en declaraciones publicadas por el diario La Prensa de San Pedro Sula, aseguró que las intenciones de Zelaya, al publicar el decreto PCM-020-2009, eran derogar la Constitución.

Sería “una encuesta viciada de señalamientos, que le diría sí a una Asamblea Nacional Constituyente que se pudo establecer esa misma semana y dar al traste con el sistema democrático restituido desde hace 28 años”, advirtió el jurista.

La Corte Suprema de Justicia emitió un comunicado especial donde explica que el 26 de junio, por unanimidad de votos, ordenó remitir el caso de Zelaya a un Juzgado de Letras de lo Contenciosos Administrativo para que siguiera con el procedimiento ordinario establecido en el Código Procesal Penal, ya que “el ciudadano Zelaya Rosales a esa fecha ya no ostentaba el carácter de alto funcionario del Estado”.

La Corte designó a uno de los magistrados para conocer el proceso y se dictó orden de captura y de allanamiento en contra de Zelaya Rosales.

El comunicado añade que esas acciones las ordenaron a raíz del segundo requerimiento presentado por el Ministerio Público, que acusaba a Zelaya de los delitos contra la forma de gobierno, traición a la patria, abuso de autoridad y usurpación de funciones en perjuicio de la Administración Pública y el Estado de Honduras.

NO EXPLICAN EXPULSIÓN

En su exposición los magistrados señalan que, a petición del Ministerio Público, el 27 de mayo ordenaron al Ejecutivo suspender la consulta, y a las Fuerzas Armadas suspender toda actividad relacionada con la encuesta y decomisar el material que se utilizaría.

El presidente Zelaya solicitó un amparo ante esa resolución, pero el 16 de junio la Corte de Apelaciones rechazó la petición.

Según la Corte hondureña, el 26 de junio, mediante el oficio PCSJ-451-2009, informó a los presidentes de las Cortes Supremas de Justicia, que integran el Consejo Judicial Centroamericano, las acciones que ejecutaba en contra de Zelaya por desacatar la ley.

En el caso de Nicaragua, el magistrado Francisco Rosales Argüello negó haber recibido tal información, aunque él no es el presidente de la Corte.

Además, la Corte hondureña asegura que el 28 de junio le aclararon al pueblo hondureño y a la comunidad internacional que las acciones de ese día estaban basadas en una orden judicial, emitida por juez competente, y su ejecución, enmarcada dentro de los preceptos legales.

Hasta ahora, la explicación legal que no han ofrecido es por qué el 28 de junio Zelaya, en lugar de ser detenido y encarcelado, fue sacado de su casa y del país en el avión presidencial pilotado por efectivos del Ejército, y dejado en el aeropuerto Juan Santamaría, en Costa Rica. Este hecho, que ha sido condenado por la comunidad internacional y ha servido de base para afirmar que en Honduras hubo un golpe de Estado, fue ejecutado por las fuerzas armadas y contó con el respaldo de los poderes del Estado.

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