EE.UU. inicia batalla por la energía verde

Barack Obama encabeza un agresivo programa para reducir en un 83 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero para el 2050 e incentivar la inversión en energía renovable, que permitirán crear millones de empleos [doap_box title=»A duplicar producción de energía limpia» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Uno de los componentes importantes de la iniciativa de producción […]

  • Barack Obama encabeza un agresivo programa para reducir en un 83 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero para el 2050 e incentivar la inversión en energía renovable, que permitirán crear millones de empleos
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Uno de los componentes importantes de la iniciativa de producción de energía limpia que promueve Estados Unidos es precisamente el incremento en la capacidad instalada de energía renovable.

En el marco de esa iniciativa se espera duplicar la capacidad de generación de energía eólica en los próximos tres años.

La capacidad de energía eólica en Estados Unidos llegó a alrededor de 24 gigawatts (GW) a fines del 2008, desde 9.1 GW en el 2005, según datos del Consejo de Energía Eólica Global.

De igual manera, el gobierno de Barack Obama anunció una inversión de 346 mil millones de dólares para acelerar el desarrollo y uso de nuevas tecnologías de energía eficiente en edificios y casas. Entre ambas se utiliza el 40 por ciento de la energía que gasta Estados Unidos.  

También en días recientes, el Congreso aprobó una ley de incentivos para los ciudadanos que compren vehículos verdes.

La Ley señala que toda aquella persona que compre un vehículo verde recibirá un incentivo de entre 10 y 100 mil dólares.

Más estrategias

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WASHINGTON/EE.UU..

Uno de los sectores claves que trastocará el programa energético de Estados Unidos es el automotriz, mediante el cual se espera elevar la fabricación de vehículos más eficientes. Actualmente el 70 por ciento del petróleo disponible en EE.UU. lo consume el sector transporte.

El debate sobre el calentamiento global y sus efectos sobre la economía mundial sigue abierto. Estados Unidos lo sabe y por eso está dispuesto a reconquistar su liderazgo en esta dura batalla que libra la humanidad: sobrevivir al cambio climático, un fenómeno que parece irreversible.

Los primeros pasos están dados. El Gobierno de Estados Unidos, encabezado por el demócrata Barack Obama, apuesta en desarrollar en los próximos años un millonario y agresivo programa de producción de energía renovable, cuyos ejes principales son: reducir las emisiones de invernadero, aliviar la alta dependencia del petróleo y promover la fabricación y uso de vehículos eficientes.

“Aprovecharemos el sol, el viento y la tierra para dar combustibles a nuestros autos y hacer funcionar nuestras fábricas”, expresó Obama durante su primer discurso como Presidente de EE.UU. el pasado 20 de enero.

Aunque el programa ha sido calificado por algunos expertos en materia energética como “ambicioso” y ha provocado fricciones en el seno del Congreso estadounidense, lo cierto es que este país consume anualmente 101.6 billones de unidades térmicas británica (BTU) con una población de más de 303 millones de personas, colocándolo como el segundo país del mundo con mayor consumo energético.

Asimismo, más del 50 por ciento de la generación de energía eléctrica que consume Estados Unidos se logra mediante la quema de carbón, de cuya transformación se desprenden gases como dióxido de azufre, óxido de nitrógeno, mercurio, dióxido de carbono y partículas, catalogados como letales para el medio ambiente.

Para aliviar parte de ese daño ambiental, desde principios de este año el Congreso de Estados Unidos debate un paquete de leyes de cambio climático y recuperación energética, promovido por dos legisladores demócratas y respaldado ampliamente por la Casa Blanca.

La primera batalla fue ganada el mes pasado, cuando los demócratas de la Cámara de Representantes lograron la aprobación del proyecto de ley energética y cambio climático, con 219 votos a favor, cuya iniciativa pasará al senado para ser debatida, donde se prevé que la lucha para su aprobación sea más intensa.

Las divergencias entre los legisladores estadounidenses radica principalmente en que, según los republicanos —fuerza opositora al Gobierno de Obama— esa ley vendría a encarecer las cargas tributarias energéticas para los consumidores y eliminaría miles de empleos. Eso en momentos en que EE.UU. tiene una tasa de desempleo que supera el nueve por ciento y que amenaza con crecer.

Pero Obama, dijo minutos después de aprobada la iniciativa energética y medio ambiental, que esa ley vendrá a liberar a EE.UU. de su dependencia energética.

Una vez promulgada la ley , Estados Unidos ahorrará entre mil y cuatro mil millones de dólares anuales, entre 2012 y 2050, lo que se traducirá en un importante alivio a su debilitada economía a consecuencia del derrumbe financiero que inició en el 2008.

EMISIONES EN REDUCCIÓN

El director de estrategia climática del Centro para el Progreso Americano (Center for American Progress ), Daniel J. Weiss, destacó que de aprobarse esa ley, por primera vez en la historia de Estados Unidos, se impondrán límites a las emisiones de gases de invernadero que emiten las fábricas, plantas energéticas y refinerías.

Además de incentivar la inversión e investigación en nuevas fuentes de energía limpia, principalmente en el campo de la energía eólica, hídrica, nuclear y solar. Asimismo, se promoverá el crecimiento de las industrias dedicadas a la investigación y producción de biocombustibles y etanol.

La iniciativa de ley establece que en el 2020 un 12 por ciento de la energía que distribuyan las compañías de electricidad deberá proceder de fuentes renovables, así como la obligatoriedad de recortar las emisiones de gases que provocan el efecto invernadero en un 17 por ciento respecto a los niveles del año 2005, y en un 83 por ciento para 2050.

Entre el 2012 y 2050 Estados Unidos dejará de emitir 594 millones de toneladas de bióxido de carbono, equivalente a eliminar 166 millones de vehículos de las carreteras.

Esa meta se acoplará con la fijada por la Administración de George W. Bush, que fue de un 18 por ciento para el 2012. En esa ocasión, Bush destinó un presupuesto de 29,000 millones a programas relacionados con el clima de tipo científico, tecnológico, ayuda internacional e incentivos.

HACIA UNA ECONOMÍA MÁS DINÁMICA Y LIMPIA

“Creo que luchar contra la calefacción global y la contaminación ambiental nos moverá a una economía más global y nos asegurará prosperidad económica a largo plazo para los estadounidenses”, aseveró Weiss.

A criterio de Weiss, las economías avanzadas que sean capaces de desarrollar el campo de la tecnología energética limpia son aquéllas que lograrán sobrevivir a la catalizadora crisis económica mundial que amenaza con prolongarse.

Alemania es un ejemplo. Si bien es cierto en los últimos años Estados Unidos ha tomado la delantera en la producción de energía eólica, Alemania se mantiene a la cabeza como una de las mayores manufactureras de energía solar. Anualmente este país fabrica cerca de cinco millones de metros cuadrados de paneles solares.

En 1997 Estados Unidos fue uno los países que desertó en la firma del Protocolo de Kioto, acordado por más de 140 países y ratificado por 128 naciones, donde se comprometieron a reducir en un 5.2 por ciento sus emisiones tóxicas.

EMPRESAS PODRÁN VENDER SUS EMISIONES DE GASES

Una de las estrategias claves que implementará el Gobierno para promover el uso de energía limpia son los bonos de carbono, mediante el cual las industrias deberán comprar licencias para sobrepasar los límites de emisiones de gases.

Con los fondos que se recauden de la compra de permisos de emisiones de gases, el Gobierno premiará a las empresas que renueven sus sistemas de energía convencional a más eficiente o limpia.

Jonathan Phillips, miembro del comité de energía limpia y calentamiento global de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, manifestó que anualmente las industrias deberán informar al Gobierno sobre los niveles de emisiones de contaminantes.

Con la aplicación de esta ley las emisiones de gases de unas 530 plantas eléctricas operan con carbono serán reguladas.

Se estima que Estados Unidos consume el 25 por ciento del crudo que se produce a nivel mundial.

“Vamos a premiar el uso de tecnologías de emisiones de gases bajas ”, reiteró Phillips.

Para garantizar el financiamiento a las empresas, el proyecto de ley energético propone que el Estado dé garantías a las instituciones financieras para aquellas compañías que soliciten créditos para renovar sus sistemas energéticos.

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