- Cartas al Director
Injusticia
“Demorar la justicia es injusticia”
Ley de la selva
Definitivamente es una ironía trágica de nuestra tambaleante democracia, afectada por el virus del “socialismo del siglo XXI”: nace una pequeña radio casi rural en Sébaco, y apenas comienza su transmisión inaugural, le aplican la “ley de la selva”. Es decir, la ley que usan los que no tienen ley… la de la fuerza bruta.
Es la misma ley que se aplicó en los ochenta y que cuando alguien reclamó que no había ley que permitiera el cierre de una radioemisora o las confiscaciones a ciudadanos por el hecho de ser opositores, un comandante de la Revolución esgrimió un argumento digno de la mejor dictadura: “la revolución es fuente de derecho”.
¿Por qué temen tanto a radio La Ley, que no la dejan salir al aire y hasta le confiscan sus equipos? Quizás porque les duele la verdad o les duele la crítica y antes que ésta se produzca, buscan cualquier argumento técnico para aplastar el derecho más fundamental que consagra nuestra Constitución, aparte del derecho a la vida, que es la libertad de expresión.
En los ochenta los mismos que hoy están en el poder, llegaron al extremo de ejercer por casi 5 años la censura previa al Diario LA PRENSA, y cuando esto aun no fue suficiente, lo cerraron indefinidamente. Pensaba que nunca más habría censura previa en Nicaragua, hasta que cerraron radio La Ley con la “ley de la selva”, en su primer día de existencia. No la dejaron respirar ni el aire puro de la libertad, que tanto nos ha costado a los nicaragüenses.
No puede ser. Como periodista y como ciudadano demando que todos los equipos sean regresados a la brevedad a los propietarios de radio La Ley y se le permita operar libremente a como garantiza nuestra Constitución, que consagra el principio sagrado de la libertad de expresión.
Pedro J. Chamorro B.
Presión a OEA
Ante la crisis que Honduras en estos momentos está pasando, hemos visto a Daniel Ortega y a Hugo Chávez hablar de aplicar la Carta Democrática. Hemos visto también que ahora reconocen las funciones de la OEA y le solicitan al Gobierno de Estados Unidos que intervenga y apoye la restitución de Manuel Zelaya.
Qué ambiguos son estos dos señores, pues hablan de golpe de Estado en Honduras, cuando en Nicaragua desde las elecciones municipales del 2008 hubo un golpe de Estado por el fraude tan descarado de parte del gobierno sandinista, al robar más de 40 alcaldías que los liberales habían ganado. Y cuando los organismos observadores nacionales como internacionales dieron a conocer tal bochornoso espectáculo por parte del FSLN, dijeron que nadie debería meterse, no reconocieron a la OEA, a EyT, Ipade, etc., y empezaron a llamar traidores de la Patria a todo ciudadano que se manifestaba en contra del fraude electoral.
Qué cáscara de estos dos señores, pues todos sabemos que el único objetivo de Chávez es mantener a Centroamérica en el juego político de ellos, para ejercer poder. Por eso apoya a Manuel Zelaya, a quien en su país lo acusan por traidor a la Patria cuando intentó hacer reformas a la Constitución de Honduras, siendo que según las leyes es prohibido realizar esas reformas. Pero Zelaya continuó haciendo su política en contra de las decisiones de la Corte de Justicia, del Tribunal Electoral y del Congreso hondureño, de la oposición, de la misma Iglesia católica y evangélica y la empresa privada.
Así como Chávez y Ortega le piden a la OEA apoyar a Zelaya, así también Ortega se debería pronunciar contra el fraude masivo, que él, el Consejo Supremo Electoral y todos sus incondicionales realizaron para quedarse con las alcaldías ganadas por los liberales.
Ezequiel Pérez
PLI en crisis
El PLI está —y no se debe negar— viviendo a lo interno una crisis fabricada —a mi juicio— por quienes están procurando aferrarse a los puestos clave de dirección del citado partido. Eso daña y deja como resultado el desengaño de las nuevas generaciones, que con nuevas ideas y profundo amor de patria procuran construir —lo que merece mi reconocimiento democrático y liberal— un partido beligerante, responsable, confiable y opositor contra quienes violentan las leyes y manipulan sin pudor alguno a los organismos que conforman el Estado de Nicaragua.
Esta crisis del PLI es una ofensa a los verticales y honestos ciudadanos que en el año 1944 del recién pasado siglo se opusieron con altura, dignidad y patriotismo a las ansias reeleccionistas de Somoza García y cuya determinación originó el nacimiento del PLI. Pasé un recuerdo respetuoso a los distinguidos liberales Enoc Aguado, Alejo Icaza, Alonso Castellón, Víctor M. Ordóñez e igual a mis queridos paisanos y amigos, Humberto Alvarado Vásquez y Roberto Bermúdez, que mantuvieron muy en alto los ideales y las metas del PLI.
Finalmente saludo a don Indalecio Rodríguez, doctor Sánchez Cordero y al destacado y admirable joven liberal de mucho futuro, Eduardo Montealegre Rivas. Pido al Dios de las naciones protección al PLI y que ponga en su lugar a los que quieren destruirlo.
Alfonso Dávila Barboza
“Industria del secuestro”
La mal llamada Industria del Secuestro que ha venido haciendo daño en diferentes países hermanos de América Latina como México y Guatemala entre otros, hoy tristemente ya está operando en Nicaragua para hacerle la vida imposible a la familia nicaragüense.
Con esta actividad delincuencial la gran imagen que ha tenido Nicaragua en los últimos años, de ser uno de los países con mayor seguridad de Centroamérica, pasa a ser algo que ya comienza a ponerse en duda por razones ya muy conocidas.
Salvador Pérez
Izquierda y derecha
El término izquierda se usó originalmente en Francia, en 1789, al principio de la Revolución Francesa, para referirse a los miembros de la Asamblea Nacional de Constituyentes que se sentaban del lado izquierdo. Los del lado derecho, conocidos como “derechistas” o “reaccionarios”, abogaban por un gobierno centralizado, mientras que los entonces llamados izquierdistas querían abolir los controles del gobierno sobre la industria, el comercio y las profesiones. No querían saber de controles de precios, ya que los precios deberían establecerse en libre competencia y no por decreto gubernamental. En general, eran anarquistas que buscaban eliminar los privilegios gremiales, sindicales y de grupos de poder o rentistas; en síntesis, creían en la libertad de mercado.
¿Qué les pasó a través del tiempo? Inicialmente, estos primeros izquierdistas lograron grandes avances hacia las libertades individuales y lucharon contra los privilegios; sin embargo, los jacobinos, una minoría violenta entre sus propias filas, tomaron el poder y comenzó un reinado de terror y tiranía. No es inusual que dos o más grupos con ideologías muy disímiles encuentren acomodo. En Panamá vivimos el contubernio de una gran potencia con nuestros dictadores y vimos en qué fue a parar.
Los nuevos izquierdistas se oponían al totalitarismo cuando no eran ellos los totalitarios, tal como vemos en Cuba y Venezuela. Cuando obtuvieron el poder dijeron que ya no era necesaria la división de poderes. Una vez que la facción totalitaria de la nueva izquierda tomó el control, siguieron arropándose con la manta de la lucha contra la tiranía. Entonces, la violencia en contra de cualquier disidente era justificada en nombre de una supuesta libertad, como lo hace Chávez.
Hoy día son variados los grupos que navegan bajo banderas de libertad. Y han sido tan hábiles que logran convencer a las masas de que la esclavitud que sufren se llama “libertad”. Ese es el caso de los monopolios estatales. También hablan de bienestar social, igualdad y seguridad.
Vemos que muchos aceptan hoy medidas policiales que violan nuestros derechos, porque supuestamente “nos están cuidando”, como mantenía Al Capone. El irrespeto a nuestros derechos jamás nos traerá seguridad, pero el concepto de “mano dura” es fácil de adoptar, siempre que se aplique contra otros. Es por eso que pedimos más controles del gobierno y eso parece gustarle a todos o casi todos los partidos políticos. ¿Cuándo aprenderán nuestros políticos a gobernar en vista al futuro?
John A. Bennett Novey