- Priorizó la crisis de Honduras y no visita oficial
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El protocolo y el cumplimiento de la agenda establecida para la visita del Presidente de Taiwán, Ma Ying-jeou, fue lo que menos respetó su anfitrión, Daniel Ortega, durante su estadía en Nicaragua.
Ortega, quien se ha erigido como el defensor de la institucionalidad de Honduras, prefirió atender al depuesto mandatario del país vecino, Manuel Zelaya, que al de Taiwán, quien realizaba una visita oficial de dos días a Nicaragua, para fortalecer los lazos de cooperación entre ambos países y valorar la asistencia que ha brindado en los últimos años.
El mandatario nicaragüense reveló en un almuerzo, que fue organizado por la colonia china para departir con el presidente Ma, que no había asistido a una cena la noche del pasado viernes porque se encontraba reunido con el depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, quien aparentemente ingresó al país, después de salir de El Salvador.
“Se nos hizo materialmente imposible porque nos encontrábamos reunidos con el presidente Manuel Zelaya, que se estaba preparando para salir el día de hoy (sábado) para Washington”, justificó Ortega.
Añadió a su argumento que estaba “a la vez, en comunicación con otros gobiernos latinoamericanos para valorar los resultados de la visita que había realizado el día de ayer (viernes) el representante de la OEA (Organización de Estados Americanos) a Honduras, y las medidas a tomar el día de hoy (ayer sábado) por la tarde allá en Washington”, indicó Ortega.
El vicepresidente Jaime Morales Carazo fue delegado para acompañar al presidente Ma en la cena oficial de bienvenida, ante la ausencia de Ortega.
“Yo le he pedido disculpas al presidente Ma, por mi ausencia forzosa la noche de ayer (viernes), y le he brindado una amplia información sobre cómo se están desarrollando los acontecimientos en estos momentos”, afirmó Ortega.
El mandatario nicaragüense utilizó el almuerzo con la colonia china para informarles que Zelaya ya había salido del país, y que estaba dispuesto a ingresar hoy a Honduras, “donde el pueblo se encuentra movilizado, esperándolo”.
Los inconvenientes que afectaron la visita del presidente Ma en Nicaragua no solamente causaron molestias entre los miembros de la delegación que lo acompañaba en su gira de trabajo por Panamá y Nicaragua, sino que también la prensa taiwanesa reportó los incidentes que enfrentaron el presidente Ma y su esposa, Chow Mei-Ching, quien no fue atendida por la coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo, al no acompañarla a las actividades previstas para ella.
El China Taipei reportó que existían versiones no oficiales de que Ortega “dio una fría recepción a Ma, porque la Administración decidió no prestar asistencia financiera a Nicaragua y otros aliados de Centroamérica”, lo que, agregan, fue desestimado por funcionarios del Gobierno de su país.
El presidente Ortega llegó al hotel donde se hospedaba el mandatario taiwanés para trasladarlo en su vehículo hasta el hotel capitalino donde se reuniría con la colonia china, algunos de los cuales expresaron de forma extraoficial que en ningún momento se les informó de la presencia del mandatario nicaragüense, aunque Ma afirmó que fue él quien lo invitó, tras no poder acompañarlo en la cena del viernes pasado.
La prensa que acompañaba a Ma también se molestó por el actuar de la Policía Nacional, ya que fueron empujados cuando Ortega llegó al hotel por el Presidente de Taiwán. La mayoría de periodistas taiwaneses procedió a salir del lugar cuando Ortega tomó la palabra en el almuerzo.
Ortega dijo que esperaba que se consolidara un programa para que jóvenes nicaragüenses estudien en Taiwán, donde expresó que era una oportunidad para que aprendieran, además del inglés, el idioma de ese país, aunque no recordó que era el mandarín.