- Cartas al Director
Conquista
“La conquista propia es la más grande de
las victorias”.
La ciudad en la colina
La Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América, hoy 4 de julio, es un acuerdo político firmado en 1776 por medio del cual las trece colonias inglesas fundadas en América del Norte declararan su independencia, consagrando de esta forma su derecho a la soberanía y el autogobierno con respecto al reino británico.
El contenido de la declaración fue elaborado por Thomas Jefferson, quien llegaría a ser el tercer Presidente de esa nación y su redacción fue realizada entre los meses de junio y julio de ese mismo año, período durante el cual se llevaba a cabo una cruenta guerra nacional de independencia, concluyendo su aprobación en el Congreso continental el día 4 de julio.
La aprobación de dicho acuerdo fue un triunfo para los primeros colonos americanos o padres peregrinos, quienes, basaban sus ideales en el derecho natural de cada ser humano a la libertad y en los principios de la Iglesia protestante puritana de cuño calvinista, fundada por John Wintrop, quien sostenía que esta nación estaba destinada a ser como un faro de libertad para el mundo; será, decía Wintrop, como una ciudad brillante montada sobre una colina.
Chéster Membreño
Experiencia de Honduras
Sin duda alguna el hecho más importante del pasado fin de semana (28 de junio), fue la salida forzada de Honduras del presidente Manuel Zelaya, que no lo aplaudo porque rompe con el orden establecido, pero ha sido una alerta al pueblo de Nicaragua para que los nicaragüenses aprendamos de esta lección. Aunque son raros los casos de destitución de un mandatario, la ley, en todo el mundo, contempla algunos casos especiales. Y la gran lección es que no se puede violar la ley. Recordemos el principio jurídico de “Dura lex sed lex”: Dura es la ley, pero es la ley.
La Constitución de la República de Nicaragua establece como primera atribución del Presidente (Arto. 150 inciso 1), la de “cumplir y hacer cumplir las leyes”; este artículo se repite casi inequívocamente en todas las Constituciones del mundo. En este caso particular el presidente Zelaya irrespetó su mandato atribuyéndose facultades que no le correspondían y desobedeció una resolución judicial; “Los fallos y resoluciones judiciales son de ineludible cumplimiento…” (Arto. 167 de la Constitución).
Basta recordar que aquí en Nicaragua, durante el gobierno de don Enrique Bolaños, también hubo quienes pretendieron destituirlo, desde la Asamblea Nacional, con los mismos procedimientos; y eso que don Enrique no violó la Constitución.
Entonces, lo que nos debería preocupar a los nicaragüenses es ¿por qué en Nicaragua permitimos que sistemáticamente el presidente Ortega viole la Constitución y las leyes? Por lo menos en eso nos han aventajado nuestros hermanos catrachos, y aunque en lo personal no simpatizo con los militares —tal vez porque me tocó vivir la época de las dictaduras—, debo reconocer que en el resto de los países centroamericanos, en Honduras al menos, sí se respetan y se hacen respetar las leyes aunque sea amparados en el viejo concepto de “manu-militari”.
Lástima que en Nicaragua quienes están para proteger estos valores y para hacer que se respete la Constitución y las Leyes están del lado del dictador. De no ser así, sin duda que Nicaragua sería un mejor lugar para todos, más próspero y más justo, libre de los estigmas de las dictaduras y de las guerras, que a pesar del nuevo siglo aún nos amenazan.
Álvaro Quintanilla Martínez
El legado de Alexis
Alexis Argüello ha de ser recordado como un gran deportista que elevó mundialmente a nuestro país. Alexis es de los hombres que deja un gran legado para nuestra juventud, símbolo de la dedicación, perseverancia, astucia y grandeza.
Alexis hoy Nicaragua, tú Patria te llora, pero tu alma descansa en la Paz de nuestro Señor Jesucristo.
Alexis Vega Aburto
El Caballero del Ring
Con gran asombro y consternación recibí la triste noticia del fallecimiento del atleta más grande que ha nacido en Nicaragua, el tricampeón Alexis Argüello.
Un gran sentimiento nostálgico invade a todos los amantes del boxeo, que tuvimos la dicha de experimentar su estilo y grandeza dentro del ring, se le denominaba “El Flaco Explosivo” porque sus puños eran un torrente impetuoso y como “El Caballero del Ring” porque nunca anduvo amarrando ni metiendo la cabeza ni los codos, era un boxeador muy limpio.
Un atleta con los atributos de Alexis Argüello es muy difícil de reponer.
Alexis no merecía un final tan trágico: fue usado, manoseado y humillado políticamente.
Mis sinceras condolencias a toda su familia y a los amantes del boxeo, que tuvieron la dicha de conocerlo como boxeador y como persona.
Armando Lau Gutiérrez