Arropado. El depuesto presidente Manuel Zelaya fue recibido ayer en el aeropuerto de Managua por sus homólogo, Daniel Ortega, Hugo Chávez y Rafael Correa. (LA PRENSA/O. Navarrete)

Alba cobija a Manuel Zelaya

Ortega logra reunir en Managua a los presidentes del Alba, para acuerpar al depuesto Manuel Zelaya [doap_box title=»Memoria de golpes» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] La destitución de Manuel Zelaya este domingo como presidente de Honduras hizo regresar a este país a una etapa que ya se creía superada: la de los golpes de Estado que marcaron a […]

  • Ortega logra reunir en Managua a los presidentes del Alba, para acuerpar al depuesto Manuel Zelaya
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La destitución de Manuel Zelaya este domingo como presidente de Honduras hizo regresar a este país a una etapa que ya se creía superada: la de los golpes de Estado que marcaron a su débil democracia en los años 50, 60 y 70 del siglo pasado.

La única diferencia entre los golpes del siglo pasado y el de ahora es que los militares se quedaron con el poder, mientras que Zelaya, aunque depuesto por los uniformados, fue sustituido por uno de sus correligionarios del gobernante Partido Liberal, Roberto Micheletti, hasta hoy presidente del Parlamento.

Quizá por eso un periodista de una radio capitalina dijo que el país estaba ante “un golpe poco tradicional”, destacando que todas las instituciones estaban trabajando y no era un militar el que estaba en el poder.

Tensión

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Chávez, quien dirigió un fallido golpe de Estado en 1992, dice que no permitirán “más gorilas” en América

Pese al amplio respaldo internacional, Manuel Zelaya enfrenta en su país una realidad un poco diferente: el Poder Judicial, el Tribunal Electoral, las fuerzas militares y el Consejo Hondureño de la Empresa Privada respaldaron el golpe de Estado. Zelaya también había tenido una tensa relación con la jerarquía católica. Una parte de los sectores sociales y de los sindicatos se declaró en huelga de hambre, demandando el regreso de Zelaya.

La comunidad internacional, en especial la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), acuerpó ayer a Manuel Zelaya, expulsado de Honduras por el Ejército (en acato a una orden del Poder Judicial), y luego removido de la Presidencia por el Congreso.

El presidente depuesto llegó a Managua a las 9:25 de la noche, procedente de San José, Costa Rica. Fue trasladado desde ese país por un avión de la Fuerza Aérea de Venezuela. En el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino fue arropado por el presidente Ortega y los mandatarios de Ecuador, Rafael Correa, y de Venezuela, Hugo Chávez.

Al bajar del avión, el mandatario fue abrazado por sus homólogos del Alba, mientras en la pista de la terminal aérea se escuchaban los coros “¡Uh, ah, Zelaya no se va!” y “¡Mel, amigo, el pueblo está contigo”.

Zelaya no dio declaraciones a su llegada.

El que sí habló fue el presidente Chávez, quien dijo que la expulsión de Zelaya de Honduras es una “barbarie que pretende regresarnos a épocas que deberían estar sepultadas”.

“No vamos a permitir más gorilas en este continente (…) venimos a una reunión extraordinaria del Alba a fijar posición, a ratificar nuestra posición y a comenzar a hacer todo lo que haya que hacer (…) para que se restituya en el Gobierno de Honduras al presidente Zelaya”, expresó Chávez, quien criticó a las “oligarquías” y dirigió, en 1992, un fallido golpe de Estado en contra de Carlos Andrés Pérez.

Chávez prometió además que harían lo necesario para restituir a Zelaya.

Ortega, por su parte, denunció la desaparición de la canciller hondureña Patricia Rodas. “Algunas informaciones hablan que la tienen en prisión y que están haciendo gestiones ante el Gobierno mexicano para que la reciba”, dijo el Presidente tras recibir a Chávez.

Después del recibimiento oficial en el aeropuerto de Managua, los mandatarios se trasladaron hasta un hotel de la ciudad para participar en la reunión del Alba. Mañana está previsto que se realice otra reunión de los presidentes del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), en la que participarán los mandatarios de la región.

En esa reunión también estará, en carácter de observador, el presidente de México, Felipe Calderón, según una fuente de la Presidencia mexicana citada anoche por la agencia AFP.

La reunión de los presidentes del Alba inició ayer poco después de las diez de la noche. Manuel Zelaya fue el primero del grupo en tomar la palabra. Zelaya llamó “pequeño impasse” su expulsión de Honduras, a la vez que agradeció a sus homólogos por el apoyo brindado desde que fue expulsado de su país.

“Estoy vivo gracias a Dios”, dijo el presidente depuesto, quien ayer afirmó que regresará a su cargo como Presidente de Honduras.

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