- Las imposiciones se reproducen en sus países
Que el presidente Daniel Ortega imite a su benefactor Hugo Chávez y convierta a los miembros del Ejército en “espías” del pueblo, como ocurre en Venezuela, es un temor bien fundado, ya que Ortega y el resto de gobernantes que integran la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba) demuestran que siguen “un esquema” impuesto por Chávez, caracterizado por las ansias de perpetuarse en el poder, el uso de la demagogia, el populismo y el autoritarismo.
Para el director ejecutivo del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), Javier Meléndez, la posibilidad debe contemplarse, ya que el acoso que enfrentan los medios de comunicación y las intenciones de regular a los Organismos No Gubernamentales (ONG) son réplicas de lo que Venezuela hizo antes.
Meléndez conseja prestar más atención a lo que ocurre en Venezuela, ya que los esquemas de conducción del gobierno de Chávez pueden convertirse en el patrón que va a imperar en un futuro en Nicaragua.
El analista político Carlos Tünnermann explica que el “imitador” no es sólo Ortega, sino todos los gobernantes de la Alba, que han adoptado como modelo el esquema impuesto por Chávez, que se caracteriza por la aspiración de perpetuarse en el poder, el populismo y el autoritarismo.
Considera que los “imitadores” hacen lo que sea por imponer ese esquema. “Por ejemplo, algunos han logrado la reelección por medios democráticos como Rafael Correa, en Ecuador, pero otros como Manuel Zelaya, de Honduras, quieren imponerse”, mencionó.
El acoso a los medios, a las ONG y a líderes de la oposición es también consecuencia del autoritarismo, porque estos presidentes no resisten la crítica.